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jueves, 1 de abril de 2010

El Pentágono está utilizando Haití como campo de entrenamiento para Afganistán


Michel Chossudovsky
Global Research
1/04/2010

Un informe reciente de [la revista] Stars and Stripes revela la naturaleza de la operación militar estadounidense en Haití. Se ha desplegado en Haití unidades de combate de Iraq y Afganistán bajo la bandera de una operación humanitaria. A la inversa, Haití también se está utilizando como campo de entrenamiento militar para fuerzas sin experiencia en escenarios del combate.

Según el informe de Stars and Stripes (14 de marzo de 2010), “los marines desplegados a Haití para proporcionar ayuda de emergencia tras el devastador terremoto de enero ya están siendo adiestrados para luchar en Afganistán”.

Los marines de la Unidad 22 del Cuerpo Expedicionario de Marines que fueron desplazados a Haití inmediatamente después del terremoto están siendo desplegados ahora a Afganistán. De hecho, la decisión de enviarlos a Afganistán se tomó antes de su despliegue en Haití:
"Un grupo pequeño de marines tomó por asalto varios edificios pequeños de cemento dentro del alambre de espino en su campo en la costa mientras que sus camaradas desempeñaban los papeles de insurgentes afganos y hacían disparos al tiempo que entablaban combate con sus compañeros en un simulacro de ataque. Al día siguiente, cuando el teniente general Dennis J. Hejlik al mando de la II Fuerza del Cuerpo Expedicionario de Marines visitó a los marines en la costa, alabó el buen trabajo que habían hecho en Haití y les preguntó: “¿Qué es lo siguiente que haréis cuando vayáis a casa?”. “Afganistán”, respondieron. Mientras los helicópteros Huey zumbaban sobre sus cabezas, Hejlik habló de la reciente ofensiva de Marjah y añadió que para el verano habría 20.000 marines. “Ustedes se unirán a ellos esta primavera”, dijo a los marines en Carrefour. Uno de ellos, el sargento Timothy Kelly, 23 años, de Johnston City, Ill., afirmó que los miembros de su unidad se habían enterado de su misión en Afganistán justo antes de recibir órdenes de encaminarse a Haití".
El adiestramiento en Haití “está encaminado hacia tácticas de batallas de proximidad”: “Sólo un par [de marines del escuadrón de Kelly] tienen experiencia en Iraq o Afganistán”, dijo. [...] “Aquí tenemos muchos tipos que no van a estar aquí para este despliegue afgano. Los que están, también podemos hacer que entren en este modo de pensar. Otro marine de Carrefour, el soldado de primera clase Keith Cobb, 23 años, de Soso, Mississippi, afirmó que en el despliegue afgano sería la primera vez que esté en una zona de guerra. “Quiero matar a los terroristas y librarnos de los malos, pero preferiría estar aquí porque sé que después de esto me voy a casa”, dijo”.

La batalla de proximidad se está luchando con unidades de combate pequeñas “que atacan al enemigo con armas personales de alcance muy corto”. El adiestramiento impartido en Haití está enfocado a utilizarse tanto en guerra urbana como en operaciones contra los insurgentes.

El 25 de marzo el ejército estadounidense informó de que se habían retirado del país a unos 2.200 marines, implicados en ayuda humanitaria en Haití.

El papel del ejército canadiense

El ejército canadiense ha adoptado un modelo similar. Se utiliza Haití como plataforma de lanzamiento para asignar un nuevo destino a tropas de combate al teatro de la guerra en Oriente Medio.

Las tropas canadienses inicialmente desplazadas a Haití bajo un mandato humanitario están siendo enviadas a Afganistán: “Los soldados del 22 Regimiento Real dispondrán sólo de dos semanas antes de tener que cambiar su centro de actividad de proporcionar ayuda de emergencia en Haití a un adiestramiento intensivo de combate para una gira en Afganistán, afirmó el comandante de las tropas canadienses en el extranjero” (National Post, 23 de febrero de 2010). Sin embargo, el adiestramiento de las fuerzas canadienses en Haití se impartirá en Canadá, antes de su desplazamiento.

Michel Chossudovsky es profesor (emérito) de economía en la Universidad de Ottawa y director del Centro de Investigación sobre la Globalización, Montreal, que alberga la premiada página web www.globalresearch.ca. Es autor del best-seller internacional The Globalisation of Poverty and The New World Order y colaborador con la Encyclopaedia Britannica. Es miembro de la Comisión [de Investigación] de los Crímenes de Kuala Lumpur y ha ganado el Premio de Derechos Humanos de la Sociedad para la Protección de los Derechos Civiles y la Dignidad Humana, Berlín, Alemania. Ha sido asesor de gobiernos de países en vías de desarrollo y ha trabajado como consultor de varias organizaciones intergubernamentales, incluyendo UNDP, ILO, UNFPA, WHO y el Banco de Desarrollo Africano. Sus obras se han traducido a más de veinte idiomas.

Artículo original en inglés aquí

(Extraído de www.rebelion.org)

domingo, 14 de febrero de 2010

Altruismos


Juan Gelman
14/2/2010

¿Quién dijo que el Fondo Monetario Internacional no es altruista, que impone más pobreza a los países pobres y les origina catástrofes económicas, que le importa más el capital que el género humano (entre otras cosas)? Pues no: acaba de dar una muestra cabal de su generosidad, su esplendidez, su largueza enviando a Haití “una ayuda de urgencia” de 114 millones de dólares. Como sucede algunas veces, conviene examinar el contenido de la palabra “ayuda” en este caso.

Se trata de un préstamo que el FMI ha decidido empezar a cobrar dentro de cinco años y medio sin que se acumulen intereses durante dicho período. Esto ya es magnanimidad. El señor Dominique StraussKahn, director general y presidente del consejo de la institución, señaló que de ese modo participa en el esfuerzo de reconstrucción del país asolado (www.imf.org, 27-1-10). Agregó que “ayudará a las autoridades (haitianas) a preparar y llevar a cabo un plan de reconstrucción y de recuperación económica a mediano plazo”. Cejas de muchos países se fruncieron: es el anuncio de un “plan de reforma estructural”, según la terminología en curso, que los castiga todavía.

El Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (Cadtm) calificó de escandalosa “esta nueva maniobra del FMI tendiente a relegitimar su acción en Haití” (www.cadtm.org, 30-1-10). Subrayó “la responsabilidad abrumadora” del Fondo, el Banco Mundial y otros organismos financieros en la violación de los derechos humanos, la liquidación de la autosuficiencia alimentaria del pueblo haitiano y el endeudamiento aplastante y progresivo del país. Esto último empezó hace mucho.

Haití nació endeudado: para reconocer la independencia lograda en 1804, Francia obligó al país recién nacido a pagar 90 millones de francos oro como indemnización por la pérdida de sus esclavos. El pago de esta deuda le llevó a Haití más de un siglo: empezó en 1825 y terminó en 1947. En el interín, EE.UU. lo ocupó militarmente (1910-1934) y saqueó el tesoro nacional. Los dictadores que apoyó después –François Duvalier y su hijo Jean-Claude, alias Bébé Doc– obtuvieron del Banco Mundial, el FMI y el BID un préstamo tras otro que emplearon sobre todo en financiar escuadrones de la muerte, los tonton macoute primero, los Leopardos después.

La conjunción militar-político-económica de EE.UU. y las instituciones financieras ejecutaron políticas nefastas para el pueblo haitiano. Por ejemplo, le cambiaron la alimentación, como señala el Cadtm. El dumping de productos estadounidenses subvencionados arrasó prácticamente con la producción local: “Víctima de esta competencia desleal, Haití se ha convertido en una cloaca de productos agrícolas, avícolas y piscícolas de baja calidad de EE.UU.”, observa el escritor Camille Loty Malebranche (www.michelcollon.info:80, 14-1-2010). Lo sucedido con el ganado porcino local es paradigmático.

Haití contaba con 1.300.000 cabezas de cerdo negro, una variedad local vigorosa que se alimentaba de desechos y gusanos. Se alimentaba: aprovechando un brote de fiebre porcina que estalló en la República Dominicana en 1978 y la aparición de algunos –pocos– casos en Haití, EE.UU. blandió el fantasma de una amenaza inminente de contagio y logró, vía el BID, que el Bebé Doc liquidara todo ese ganado. Miles de familias se quedaron sin un recurso fácil de mantener. Se beneficiaron las empresas estadounidenses que vendieron cerdos demandantes de dieta y cuidados especiales. No fue el único golpe propinado a la producción agrícola haitiana: el FMI y el BID lograron que Bébé redujera del 30 al 10 por ciento los aranceles impuestos a la importación de arroz. El subsidiado de EE.UU. inundó la plaza provocando la migración a Puerto Príncipe de numerosos campesinos. En 1970 el país era autosuficiente en la materia.

El presidente Jean-Baptiste Aristide fue nuevamente derrocado el 29 de febrero del 2004 por no cumplir la imposición del FMI de privatizar bancos, la empresa cementera y la telefónica. El método fue simple: el FMI y el Banco Mundial instauraron un bloqueo de la “ayuda” que estaba en perfecta consonancia con el deseo del gobierno de W. Bush. Recuerda el Cadtm que el economista Jeffrey Sachs, ex asesor de los dos organismos, manifestó al respecto: “Los dirigentes estadounidenses estaban perfectamente conscientes de que el embargo de la ayuda provocaría una crisis de la balanza de pagos, el incremento abrupto de la inflación y el derrumbe del nivel de vida, lo que a su vez azuzaría la rebelión (contra Aristide)”. Un grupo paramilitar invadió Haití y se conoce el resto: prácticamente raptado por fuerzas estadounidenses, Aristide fue sacado de Haití y sólo fue repuesto a condición de cumplir el “plan de reforma estructural” del FMI, siempre espléndido, siempre generoso.

(Extraído de www.pagina12.com.ar)

miércoles, 27 de enero de 2010

Haití y el armamento sísmico de Estados Unidos


Thierry Meyssan
25/1/2010

La polémica se ha desatado a consecuencia de la publicación en nuestro sitio de un artículo evocando la posibilidad de que el origen del terremoto en Haití haya sido engendrado artificialmente, pero antes de abordar el tema, necesitamos hacer algunas precisiones. Efectivamente, el armamento sísmico existe y los EEUU, entre otros países, lo posee. Sí, las fuerzas estadounidenses estaban listas y pre-posicionadas para desplegarse sobre la isla. Todo esto es insuficiente para sacar una conclusión, pero vale la pena de comenzar el debate y la reflexión.

Publicando el artículo «¿Han los Estados Unidos provocado el terremoto en Haití?», nuestro objetivo no era de difundir una interrogante que agita e inquieta a los medios militares y mediáticos en algunos países, pero que curiosamente es ignorado en muchos otros más por su gran prensa comercial. Tomar una posición al respecto no es lo primordial. Simplemente, lo que queremos demostrar, siguiendo nuestro viejo y fiel método, -incluso si a veces es mal comprendido-, que consideramos que sólo se pueden comprender las relaciones internacionales estudiando aquello que piensan en sus cabezas los dirigentes del planeta.

El conformismo actual ha hecho posible hoy, que mientras se haga una cobertura mediática acerca de los debates [políticos] en curso en Washington, nadie se molesta de esto, pero cuando nosotros damos cobertura y difundimos los debates u otras informaciones [políticas] de los países no-alineados, asistimos a una especie de ajusticiamiento informativo en Europa [los grupos de poder] gritan al escándalo y levantan sus escudos y se ponen a la defensiva [acusándonos de cualquier cosa]. Todo se pasa como si los Europeos juzgaran a priori que las únicas problemáticas «occidentales» son pertinentes y que las otras son pura locura.

Uno de nuestros colaboradores intentó ubicar la raíz de la imputación según la cual el terremoto en Haití podría ser [de origen] artificial. Él se preocupó sobre todo por saber si esta información no era más que una simple intoxicación [desinformación] introducida por un tal David Booth (alias Sorcha Faal) y que se habría propagado en los círculos gubernamentales en el mundo. En definitiva, nosotros no sabemos con certitud quien es la fuente inicial [de esta información], pero si sabemos que este asunto y cuestión, se debate actualmente al más alto nivel en varios países de América Latina, de Europa Oriental y en Asia.

En tanto que responsable de publicación de la Red Voltaire, tomé la decisión de buscar y de publicar el cable informativo de la [televisión venezolana] VivéTV, que había sido publicado bajo la forma de un comunicado de prensa en el sitio internet del Ministerio de Información de Venezuela y de publicarla junto con el video documental [de la televisión rusa] Russia Today, precisando claramente: «Curiosamente, la televisión venezolana cita como fuentes de sus informaciones designando al ejército ruso, mientras que la televisión rusa cita sus fuentes designando al presidente Chávez.»

Si estas informaciones han sido retomadas con fidelidad por numerosos diarios, sobre todo en el Medio Oriente, en cambio, estas mismas informaciones han sido deformadas por la prensa atlantista [«Occidente»], apoyándose en el artículo de Sorcha Faal. Este personaje ha tomado algunas líneas [frases] del texto de VivéTV y las ha colocado entre comillas como si fuesen [frases] salidas de la boca del presidente Hugo Chávez. Lo que era una hipótesis de trabajo se transforma en una posición [afirmación] gubernamental. Algunos de estos diarios [atlantistas] han ido más lejos aún, inventando cualquier cosa y sacando fuera de contexto la manera como el presidente venezolano se había expresado, para concluir que el presidente y su auditorio están tocados de un delirio anti-norteamericano agudo, y que la Red Voltaire sufre de la misma patología.

No nos dejemos intimidar por esta manipulación e investiguemos esta hipótesis.

Leer artículo completo aquí

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martes, 19 de enero de 2010

¿Operación humanitaria o invasión?


Michel Chossudovsky
Global Research
19/1/2010

• Haití tiene una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares estadounidenses que data de principios del siglo XX. El intervencionismo estadounidense ha contribuido a la destrucción de la economía nacional de Haití y al empobrecimiento de su población.

• Se ha presentado el devastador terremoto ante la opinión pública mundial como la única causa de la espantosa situación del país.

• Un país ha quedado destruido, toda su infraestructura desaparecida, precipitando a su pueblo a un abismo de pobreza y desesperación.

• Se ha intentado borrar la historia de Haití y su pasado colonial.

• El ejército de EEUU ha venido al rescate de una empobrecida nación. ¿Cuál es su mandato?

• ¿Es una operación humanitaria o una invasión?

Los principales actores de la “operación humanitaria” de EEUU son el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). (Véanse Discursos de USAID. On-The-Record Briefing on the Situation in Haiti , 13 de enero de 2010). A la USAID se le ha encomendado también canalizar la ayuda alimentaria hacia Haití que distribuye el Programa Alimentario Mundial. (Véase el comunicado de prensa de USAID: USAID to Provide Emergency Food Aid for Haiti Earthquake Victims , 13 de enero de 2010).

Sin embargo, el componente militar de la misión estadounidense tiende a eclipsar las funciones civiles de rescatar a una población desesperada y empobrecida. No son las agencias gubernamentales civiles, como FEMA o USAID quienes están dirigiendo a operación humanitaria global, sino el Pentágono. Y la decisión de llevarla a cabo ha recaído en el Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés).

Se está contemplando un despliegue masivo de personal militar. El Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el Almirante Mike Mullen, ha confirmado que EEUU enviará de nueve a diez mil soldados a Haití, incluyendo 2.000 marines (American Forces Press Service, 14 enero 2010).

El portaaviones USS Carl Vinson y sus buques de apoyo han llegado ya a Puerto Príncipe (15 enero 2010). La Unidad Anfibia de la Marina, con 2.000 efectivos, así como los soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército de EEUU “están entrenados en una amplia variedad de misiones, entre las que se incluyen las de seguridad y control de disturbios, además de tareas humanitarias”.

A diferencia de los equipos de rescate y ayuda enviados por varios equipos y organizaciones civiles, el mandato humanitario del ejército de EEUU no está claramente definido.

“En definitiva, los marines son ante todo guerreros, y eso es lo que el mundo sabe de ellos… [pero] somos igualmente compasivos cuando tenemos que serlo, y ese es un papel que nos gustaría desempeñar: el de guerreros compasivos que llegan con la mano extendida para ayudar a quien lo necesite. Estamos entusiasmados con esta misión”. (Portavoz de los marines, comunicado de prensa de las fuerzas armadas: “ Marines Embark on Haiti Response Misión ”, 14 de enero de 2010).

Mientras los presidentes Obama y Préval hablan por teléfono, no se ofreció información alguna en cuanto a que los dos gobierno s estuvieran negociando la entrada y despliegue de tropas estadounidenses sobre suelo haitiano. Washington adoptó e impuso unilateralmente las decisiones. La ausencia total de un gobierno en funciones en Haití se utilizó para legitimar, a partir de motivos humanitarios, el envío de una poderosa fuerza militar, que ha asumido de facto diversas funciones gubernamentales.

Leer el artículo completo aquí


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domingo, 17 de enero de 2010

Lo que los grandes medios no te contarán: Parte del sufrimiento de Haití es “Made in USA”


Bill Quigley
The Huffington Post
17/1/2010

Parte del sufrimiento de Haití es verdaderamente “Made in USA”. Si bien un terremoto así habría causado daños en cualquier país, las acciones llevadas a cabo por los Estados Unidos ciertamente han extremado esos daños en Haití.

¿Cómo? Solamente en el último decenio los Estados Unidos han recortado la asistencia humanitaria a Haití, bloqueado préstamos internacionales, forzado su gobierno a contraerse, arruinado decenas de miles de pequeños agricultores y reemplazado el gobierno por ONG privadas.

¿El resultado? Pequeños agricultores han sido forzados por el hambre a abandonar los campos y emigrar a las ciudades, en cuyos montes se han construido refugios baratos. Los fondos internacionales para carreteras, educación y sanidad han sido obstruidos por los Estados Unidos. Y el dinero que al final entra en el país acaba en las manos no del gobierno, sino de corporaciones privadas. De esa forma, el gobierno de Haití carece prácticamente de cualquier capacidad para ofrecer asistencia a su propio pueblo en tiempos normales –y mucho menos para encarar un verdadero desastre como el actual.

Algunos pormenores referentes a los últimos años.

En 2004 los Estados Unidos ampararon un golpe contra el presidente democráticamente elegido de Haití, Jean Bertrand Aristide, que se insiere dentro de una larga tradición en la que los Estados Unidos son los que deciden quién van a gobernar el país más pobre del hemisferio. Ningún gobierno en Haití puede subsistir sin el consentimiento de los Estados Unidos.

En 2001, cuando los Estados Unidos estaban enfurecidos con el presidente de Haití, lideraron exitosamente un esfuerzo para congelar 148 millones de dólares para ayudas ya aprobadas, además de varios cientos de millones en préstamos potenciales del Banco Interamericano de Desarrollo para Haití. Fondos que tenían como objetivo mejorar la educación, la sanidad pública y las carreteras.

Durante la mayor parte del período 2001-2004 los Estados Unidos hicieron hincapié en que todos los fondos internacionales enviados a Haití tendrían que pasar por las manos de organizaciones no gubernamentales. Fondos deberían utilizarse para ofrecer servicios gubernamentales fueron entonces desviados, cercenando de esa forma la capacidad del gobierno de proporcionar ayuda.

Durante años los Estados Unidos han contribuido a la ruina de pequeños agricultores haitianos a través del dumping en el mercado haitiano de arroz estadounidense fuertemente subsidiado, tornando extremadamente difícil la supervivencia de esos agricultores. Eso se hizo para ayudar a los agricultores de EEUU. ¿Y los agricultores haitianos? Esos no votan en las elecciones estadounidenses.

Los que visitan Haití pueden comprobar que vehículos de turismo grandes suelen ostentar calcomanías de las ONG. Las mayores oficinas pertenecen a grupos privados que realizan tareas básicas de gobierno –sanidad, educación, respuesta a desastres-. Y todos están vigilados no por la policía, sino por agentes de seguridad fuertemente militarizados.

El gobierno ha sido sistemáticamente desprovisto de fondos. El sector público se ha desvanecido. La población desfavorecida se ha marchado a las ciudades.

No existen unidades de rescate. Hay poca disponibilidad de sanidad pública.

Entonces, cuando la catástrofe irrumpió, la población de Haití estaba sola. Podemos verlos arrimando el hombro. Podemos observar cómo lo intentan. Son valientes, generosos e innovadores, peros los voluntarios no pueden sustituir al gobierno. En consecuencia la gente sufre y muere en cantidades superiores a las inevitables.

Los resultados están a la vista de todos. Trágicamente, una gran parte del sufrimiento causado por el terremoto es “Made in USA”.

(Extraído de www.rebelion.org)

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Haití: ¿Hacía falta tanto horror para despabilarnos?


Ingrid Storgen
15/1/2010

Hizo falta que un desastre “natural” descargara su fuerza sobre ese pueblo históricamente herido, para que los ojos del mundo se volcaran hacia esa isla.

Hizo falta la muerte de más de cien mil haitianos para enterarnos que el dolor se había asentado hace muchas décadas en ese olvidado país y que hubo responsables de su marginación. No importaba la muerte cotidiana, importa cuando es de a miles.

Haití sufrió dictaduras, invasiones militares, golpes de estado, matanzas, huracanes, incendios, hambre, enfermedades, abandono, antes de que el terremoto, que fue como el broche de oro para tanta orgía de horror, despertara las conciencias del mundo.

Criaturas sepultadas bajo toneladas de escombros, sacuden la tierra con su gemido, todo es grito allí, todo es desesperación, la misma desesperación que cuando el hambre instaló su reinado ante el silencio de todos, el mío también.

Ahora se ve la desesperación de la comunidad internacional, esa que necesitó que la tierra se abriera y la paupérrima ciudad se viniera abajo para sentirse sacudida por el espanto, pero no el de siempre sino el de ahora.

Miramos con lágrimas en los ojos las imágenes que la prensa internacional muestra macabramente, exacerbando la morbosidad con detalles que parecen sacados de una novela de horror, metidos todos dentro de las páginas de los diarios y las pantallas de televisores, cómodamente desde nuestras casas y con ataques de histeria desde varios miles de kilómetros.

Salen los gobiernos del mundo a mostrar ante las cámaras la ayuda que se enviará para ese pueblo, mientras siguen pagando deudas, haciendo grandes negociados. Ahora vieron que Haití existió, Para ellos, antes del terremoto, sólo era un país muy pobre, con niños hambrientos y descalzos, con otros muriendo de a montones y de causas evitables. Pero nunca más de cien mil juntos.

Nada mandaron antes para ellos, “sólo” invasiones militares y a sus ejércitos sumisos ante la imposición del amo que ordenó restablecer la paz en esa tierra que había elegido quien la gobernaría. Mal o bien, pero eligieron y no le gustó a algunos.

Mandaron Cascos Azules para ordenar el caos que estaba sufriendo ese pueblo, jamás los retiraron.

Pocas voces salieron a exigirlo, ellos están aún y estaban antes del terremoto violando niñas haitianas.

Sale el señor Obama a “solidarizarse” frente a la catástrofe que produjo la naturaleza que está herida también de muerte, gracias a las toneladas de bombas inteligentes que sus aviones descargan sobre otros pueblo que soportan la misma marginalidad que el pueblo haitiano. Gracias a los gases tóxicos que sus empresas arrojan sobre el planeta con absoluta impunidad. Gracias a la contaminación de su parque automotor y a su sociedad de consumo irracional.


Promete y asegura que no dejará solo a Haití y confieso que en lo que a los EEUU y sus ayudas respecta, preferiría sinceramente que sí, los deje solos…

Pero parece que quiere justificar su Premio Nóbel de la Paz y Haití le brindó una excelente posibilidad para ello, desgraciadamente este terremoto tuvo el efecto de bendición para el hipócrita.

Unos dan lo que pueden, otros lo que les sobra, total para ellos ahora todo sirve, elaboran hasta palabras de dolor que brotan de las bocas de aquellos incapaces de sentir el dolor si no es el suyo.

Del empobrecimiento de Haití son responsables los mismos que hoy se rasgan las vestiduras. Aún sin terremoto en esa tierra había 80 % de población sin trabajo, ahora sin dudas habrá más pero no se verán, no faltará quien salga a decir dentro de un año que bajó la desocupación allí.

Los haitianos muertos estos días no tenían luz, gas, agua, tampoco hospitales que los atiendan porque antes de este desastre también había enfermos, pero no importaba, total ellos confiaban en la macumba y en una de esas, con suerte, algún santero los salvaba de morir. No sabían leer ni había quien les enseñe, pero el mundo no se enteraba.

Sólo Cuba envió médicos cuando el mundo olvidaba, Fidel sabía que existía Haití, estaba más informado pero era revolucionario “con perdón de la palabra”.

Haití no existió para el mundo hoy sacudido por el desastre, sólo lo tuvieron presente para sus ambiciones los Cascos Azules de la Minustha y la misión de las Naciones Unidas que jamás se unieron para ponerle un punto final al dolor de los haitianos sino para terminar de arruinarlos.

Estamos asistiendo a la desaparición de un país entero, esta es la cruda realidad, podríamos haberla evitado pero necesitamos que la tierra se abra y la ciudad se desmorone para saber que aquello era un infierno y el silencio del mundo el que atizó las llamas.

Ahora es tarde, sólo nos queda llorar nuestra vergüenza y comenzar a pensar que carajos es lo que nos pasa que cuando se abre la tierra nos asusta pero no nos importa que nos trague el hombre.

(Extraído de www.argenpress.info)

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