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viernes, 11 de marzo de 2011

¿Ciencia ficción?: Fusil implantador de microchip


Néstor García Iturbe
La pupila insomne
11/3/2011

Este fusil, fabricado por la empresa Empire North, es uno de los medios más modernos utilizado por la contrainteligencia de varios países para el seguimiento de personas.

El fusil cuenta con una mirilla telescópica a la que está acoplada una cámara fotográfica con teleobjetivo. Para impulsar el “microchip” el fusil utiliza gas, lo que evita el ruido del disparo. Tiene un deflector en el cañón para que no se pueda detectar el lugar desde donde se accionó. Es un arma ligera, fácil de transportar para lo que cuenta con un estuche que llama poco la atención, parecido al de un instrumento musical.

Es capaz de implantar un “microchip” a la distancia de 400 metros. La persona que recibe el “microchip” sentirá una sensación como la picada de un mosquito.

El artefacto introducido en el cuerpo de la persona no causa alergia o enfermedad alguna, el cuerpo lo asimila perfectamente.

El “microchip” diseñado para utilizar con este fusil cuenta con medios de comunicación modernos, fruto de la nanotecnología. Envía una señal que es captada por GPS, cuenta con un código que es lo que transmite, posee su antena y una batería que le permite trabajar por cinco años.

Aquí se muestra el “microchip” en una escala muchísimo mayor que su tamaño real, que es similar a la punta de una aguja.


Cuando se realiza el disparo contra un objetivo, a la vez se acción la cámara fotográfica que toma una foto del mismo, la cual después se coloca en una ficha que contiene todos los datos de la persona que se está controlando, incluyendo el número del código del microchip que tiene implantado.


Cuando se desea localizar al objetivo se introduce en la computadora el código del “microchip” que tiene implantado para que el GPS lo localice.

Conjuntamente con la ficha de la persona bajo control, es posible solicitar los movimientos que ha realizado en un período determinado, lo que se mostrará en un mapa que puede ser del país, del estado, o de una ciudad, según interese.


De acuerdo con la información que hemos podido obtener, la empresa Empire North ha vendido una buena cantidad de esos fusiles. Estados Unidos compró 500, China 300, Rusia 250, Inglaterra 100 y otros países cantidades menores.

La detección del “microchip” dentro del cuerpo humano es casi imposible, solamente puede detectarse con medios técnicos y es el secreto mejor guardado de la Empire North.

Por el momento, cuídese de las picadas de mosquito.

(Extraído de "La pupila insomne")

miércoles, 14 de julio de 2010

Espiar al pueblo


Juan Gelman
Página/12
11/7/2010

Vale la pena visitar el museo de la Stasi –o Ministerio de Seguridad del Estado o Servicio de Inteligencia Interior– instalado en su antigua sede, calle Normanenstrasse, Berlín Este. La Stasi nació en 1950 bajo el régimen “socialista real” de la República Democrática Alemana y expiró con la caída del Muro de Berlín, en 1989. Contiene, entre otras, una colección de equipos empleados para espiar a la población de Alemania Oriental, cámaras en miniatura que se podían esconder en los ojales del saco, en corbatas y hasta en falsos caramelos, artefactos de escucha a distancia que la tecnología alcanzada en el país perfeccionó.

Se consideró a la Stasi el mejor sistema de vigilancia del prójimo y no era para menos: el número de sus agentes ascendía a 91.000 y además contaba con los soplos de 173.000 informantes civiles, en muchos casos obligados a prestar semejante servicio. Sorprende encontrar los nombres de algún escritor más o menos célebre en la lista del caso. Las administraciones autoritarias no se manejan de otro modo. Tal vez porque tienen conciencia del horror que imponen y temen las reacciones de la ciudadanía. Su estilo de orden y mando no admite réplica.

Las tentaciones de la imitación son grandes y la gran democracia del Norte está copiando ciertas técnicas. El gobierno de Obama ha consolidado y aun ampliado los programas de espionaje de los estadounidenses que W. Bush estableció. Hace un par de años, el Pentágono suspendió la Oficina de Actividades de Contrainteligencia en el terreno (CIFA, por sus siglas en inglés), que se dedicaba a vigilar a los grupos pacifistas y a infiltrar provocadores en los mitines de quienes se oponen al servicio militar obligatorio, como los cuáqueros. El argumento del terrorismo aquí no sirve: una cosa es poner bombas y muy otra manifestar una opinión que a la Casa Blanca no le gusta. Con Obama, la CIFA renació bajo las alas del Pentágono.

El mes pasado informó The Washington Post que la DIA o Agencia de Inteligencia de Defensa “desea abrir una nueva base de información sobre individuos y grupos” (www.washingtonpost.com, 15-6-10). Su labor consistirá en reunir datos concernientes a “individuos involucrados o de interés para las operaciones del Pentágono relacionadas con inteligencia, contrainteligencia, antiterrorismo y antinarcotráfico”, así como “personas implicadas en actividades de inteligencia extranjera y/o de entrenamiento” (www.thefederalregister.com, 15-6-10). Dos funcionarios que prefirieron el anonimato apuntaron que “la CIFA fue disuelta en el papel, pero buena parte de su personal y algunas de sus funciones fueron transferidas” a un centro de la DIA (www.newsweek.com, 18-6-10), encargado de documentar operaciones que afectarían la seguridad nacional a fin de sancionarlas. Su definición es imprecisa y muy abarcadora.

El espionaje de ciudadanos estadounidenses por su gobierno comenzó en 1967 con Lindon B. Johnson presidente y se incrementó después del 11/9. Mike van Winkle, vocero del Centro de información antiterrorista de California, explicó así la vigilancia de manifestantes pacíficos contra la guerra de Irak: “Si hay un grupo que protesta contra una guerra cuya causa es la lucha contra el terrorismo internacional, podría haber terroristas en esa protesta. Casi se puede decir que la protesta es un acto terrorista” (www.progressive.org, 4-2-10). Estas declaraciones se formularon a más de un año del gobierno de Obama.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) ha denunciado acosos y persecuciones policiales contra simples ciudadanos en 34 de los 50 estados del país (www.aclu.org, 29-6-10), los más frecuentes en California y Colorado. Algunos casos cruzan la línea del ridículo. El Departamento de Policía de Los Angeles ordenó en 2008 que todos sus efectivos vigilaran a 65 personas de conducta sospechosa. Las conductas: “usar binoculares, dibujar diagramas, tomar notas”. La más curiosa: “sacar fotos o filmar videos sin valor estético aparente”.

Los vegetarianos deben andarse con cuidado en EE.UU. Un propulsor del buen trato a los animales impartió en Fresno una conferencia acerca de “los beneficios de una dieta vegetariana”. Lo escucharon unas sesenta personas, de las que el 10 por ciento era de agentes encubiertos. La policía del estado de Maryland infiltró más de treinta grupos pacifistas y/o contrarios a la pena de muerte “y erróneamente identificó como terroristas a 53 personas y a unas dos docenas de organizaciones”. Esta “información” fue enviada a diferentes organismos de seguridad, incluido el FBI.

Guantánamo no cierra todavía y –un ejemplo– siguen las torturas en la base aérea estadounidense de Bagram, Afganistán (www.truth-out.org, 23-5-10). El protocolo de W. Bush en la materia se ha “perfeccionado” con Obama. Nadie detiene al progreso.

(Extraído de www.pagina12.com.ar)

martes, 22 de junio de 2010

La UE vigilará a los ciudadanos de opiniones radicales


Irene Lozano
cuarto poder
22/6/2010

Entre los logros de la Presidencia española de la Unión Europea, ha pasado prácticamente desapercibida la aprobación de un programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de “radicalización”. Este programa puede dirigirse contra individuos involucrados en grupos de “extrema izquierda o derecha, nacionalistas, religiosos o antiglobalización”, según figura en los documentos oficiales.

El pasado 26 de abril, el Consejo de la Unión Europea reunido en Luxemburgo abordó el punto del orden del día titulado “Radicalización en la UE”, que concluyó con la aprobación del documento 8570/10. La iniciativa forma parte de la estrategia de prevención del terrorismo en Europa, y se concibió inicialmente para grupos terroristas islámicos. Sin embargo, el documento extiende la sospecha de tal forma y en términos tan genéricos que da cobertura a la vigilancia policial de cualquier individuo o grupo sospechoso de haberse radicalizado. Así, un activista de una organización civil, política o ciudadana, sin vínculos con el terrorismo, podría ser espiado en el marco de un programa que invita a investigar desde el “grado de compromiso ideológico o político” del sospechoso, hasta si su situación económica es de “desempleo, deterioro, pérdida de una beca o de ayuda financiera”.

El documento aprobado recomienda a los Estados miembros que “compartan información relativa a los procesos de radicalización”. ¿Qué entiende la UE por radicalización? El texto debería definir el concepto, pues eso permitiría acotar la vigilancia al ámbito del terrorismo islamista, pero no lo hace. Se insta, por el contrario, a considerar entre los objetivos a todo tipo de defensores de ideas heterodoxas. El acuerdo pone también bajo la lupa policial a ciudadanos que defiendan las ideas radicales clásicas, las de aquellos partidarios del reformismo democrático que tanto bien han hecho a la democracia. Incluso podría aplicarse contra quienes se consideren radicales en sentido etimológico, pues “radical” es, ni más ni menos, el que aborda los problemas en su raíz.

El acuerdo pulveriza el espíritu europeo de tolerancia hacia todas las ideas, siempre que se defiendan mediante la palabra pues, en su afán de prevenir el terrorismo, amplia el abanico de sospechosos hasta diluir la notable diferencia entre los medios con que se defienden las ideas y las ideas mismas.

El programa completo de vigilancia está recogido en un documento anterior, el 7984/10, titulado “Instrumento para almacenar datos e información sobre procesos de radicalización violenta”, de marzo de este año. Casualmente, a este texto se le dio carácter confidencial, y sólo se ha conocido gracias a que la organización de defensa de las libertades civiles statewatch.org ha tenido acceso a él y lo ha hecho público. La ONG denuncia que este programa “no se dirige en primer lugar hacia personas o grupos que pretendan cometer atentados terroristas, sino a gente que tiene puntos de vista radicales, a los que se define como propagadores de mensajes radicales”.

Entre los objetivos del documento secreto figura “combatir la radicalización y el reclutamiento”, e incluye alusiones relativas a la persecución de quienes inciten al odio o a la violencia que sí parecen dirigidas a grupos terroristas o filoterroristas. Sin embargo, éstas resultan innecesarias, pues ya están castigadas en la legislación penal de los países europeos. El texto alude indistintamente a la “radicalización” y la “radicalización violenta”, asociando el recurso a la violencia con todo tipo de ideas extremas o antisistema. El documento invita a los gobiernos a vigilar “los mensajes de radicalización” hasta un punto rayano en la vulneración de la libertad de expresión. El programa invita a escrutar las audiencias a las que se dirigen los mensajes radicales, si éstos apoyan o no la violencia, si existen otros grupos con las mismas ideas que renieguen de la violencia, cómo se transmiten los mensajes radicales, etc.


Al descender al detalle de la vigilancia individual, recomienda investigar incluso los sentimientos de las personas que militen en grupos sospechosos, mediante planteamientos como el que insta a recabar información sobre los “sentimientos de la persona en relación con su nueva identidad colectiva y los miembros del grupo”. Y con preguntas como: “¿Ha hecho la persona comentarios sobre asuntos, principalmente de naturaleza política, usando argumentos basados en mensajes radicales? ¿Ha hecho comentarios sobre su intención de tomar parte en un acto violento?”. De este modo, el acuerdo abre una peligrosa vía de persecución de las ideas, los argumentos y hasta los estados de ánimo.

La reunión en la que se aprobó este programa de vigilancia ciudadana estuvo presidida por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ya que España ostentaba la Presidencia de turno de la UE. Asistió también el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, así como la mayor parte de los ministros de Asuntos Exteriores comunitarios.

(Extraído de www.cuartopoder.es)

martes, 23 de marzo de 2010

El “detector de malas intenciones” se utilizará pronto en los aeropuertos


Jean-Gyy Allard
Rebelión
23/3/2010

La paranoia antiterrorista en los aeropuertos norteamericanos sigue creciendo y el número de medidas de seguridad no parece tener limite: según el Los Ángeles Times, en un futuro no tan lejano se aparecerá en los aeropuertos norteamericanos el MALINTENT, la maquina que pretende detectar las “malas intenciones”.

El aparato, una especie de túnel metálico en el cual los pasajeros tendrán que pasar bajo los ojos de un oficial de seguridad, está provisto de una nueva tecnología que, en vez de señalar la presencia de armas y explosivos, recogerá - según sus creadores - índices propios de personas animadas por intenciones criminales.

El sistema MALINTENT analizará indicadores tales como la temperatura del cuerpo, el ritmo de la respiración, las pulsaciones cardíacas y hasta la expresión del rostro para identificar a presuntos sospechosos de cometer un acto criminal.

La tecnología desarrollada por la “Sección de Factores Humanos” del Directorado de ciencia y tecnología del Departamento de la Seguridad interna (DHS), será utilizada en los puntos de control de aduanas, en los aeropuertos y en eventos especiales que necesitan medidas de seguridad.

Según el DHS, la llamada Tecnología Futura de Detección de Atributos (FAST, por sus siglas en ingles) despliega un número de “tecnologías innovadoras sicológicas y de comportamiento” para “detectar malas intenciones o deseo de causar daños”.


Amy Kudwa, vocera del DHS, afirma que el equipo novedoso podrá distinguir entre el viajero nervioso y un individuo “con una intención hostil”. El aparato se utiliza ya en una fase de prueba utilizando “voluntarios”.

Cuando el MALINTENT señala a una persona, se la aísla de las demás para proceder a su interrogatorio.

En un video del DHS mostrando el funcionamiento del equipo, un oficial de seguridad pregunta a viajeros seleccionados: “Está usted intentando de pasar con explosivos?”

En este mismo momento, MALINTENT valora la respuesta “termal” o “fisiologica” así como “lee” los movimientos musculares de la cara para encontrar el estado emocional del sujeto.

Las averiguaciones e inspecciones infligidas a los pasajeros en los aeropuertos norteamericanos desde el 11 de septiembre nunca dejan de ampliarse y agudizarse, provocando quejas de los viajeros, en particular de los turistas.

Organizaciones nacionales del turismo se han quejado en el pasado de lo desagradable para su clientela internacional de medidas de seguridad a las cuales el viajero no es acostumbrado en su país de origen y de la agresividad injustificada del personal de aduanas y de inmigración.

(Extraído de www.rebelion.org)


miércoles, 6 de enero de 2010

Una maleta con explosivos se cuela en Irlanda


El Gobierno eslovaco utiliza a un ciudadano de ese país que viajaba a Dublín como conejillo de indias en un ejercicio de seguridad que al final salió mal

Walter Oppenheimer
Londres
6/1/2010

Mientras medio mundo sigue intentando digerir las consecuencias del intento de atentado en un avión que se disponía a aterrizar en Detroit el día de Navidad, la policía de Eslovaquia ha estado a punto de provocar un grave incidente con un sorprendente ejercicio para entrenar a sus perros expertos en detectar explosivos. El sábado pasado escondieron nueve paquetes con explosivos reales en las maletas de ocho pasajeros que se disponían a volar a Dublín desde el pequeño aeropuerto de Poprad-Tatry, 340 kilómetros al noreste de la capital, Bratislava, y muy cercano a la frontera con Polonia, al norte del país.

Los perros rastreadores se portaron muy bien: localizaron las ocho bolsas en que había explosivos. Pero los humanos no estuvieron a la misma altura: olvidaron que en una de las maletas había dos paquetes, no uno solo. Y esa maleta acabó en la bodega de un avión de Danube Wings rumbo a la capital de Irlanda, una ruta inaugurada hace apenas un mes.

Existen versiones contradictorias sobre lo que ocurrió después. La mayoría de las agencias y medios coinciden en que la policía eslovaca tardó cierto tiempo en darse cuenta del error. Pero según Associated Press, el ministerio del Interior eslovaco asegura que el piloto fue informado antes del despegue de que había una maleta con explosivos a bordo pero que éste decidió despegar de todos modos porque le aseguraron que el explosivo no era peligroso si no se mezclaba con otras sustancias.

El mayor pagano de la historia puede acabar siendo el Gobierno irlandés, al que los eslovacos no informaron del problema hasta el martes. Una vez informados del incidente y de la identidad del pasajero que había sido utilizado de conejillo de indias, un electricista de 49 años que lleva tres trabajando en Irlanda, la policía irlandesa localizó su domicilio en un barrio al norte de la capital y envió a un equipo especializado en desactivación de explosivos. Como medida de precaución, cortaron una de las principales arterias de la zona y desalojaron los edificios y negocios de la zona durante varias horas.

El material, 86 gramos del explosivo plástico RDX -unos gramos más de lo que transportaba el frustrado suicida de Detroit- seguía donde lo habían puesto los servicios de seguridad eslovacos: tan bien escondido que el inocente electricista ni siquiera se había dado cuenta de su presencia al deshacer el equipaje. Para aderezar el susto con un poco de pánico kafkiano, la policía se lo llevó detenido. Horas después lo puso en libertad al tener la certeza de que no se trataba de un terrorista sino de un pobre hombre que no sabía que había sido utilizado por la policía de su propio país.

El ministro eslovaco del Interior, Robert Kalinak, telefoneó al ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern, para pedirle disculpas "por este lamentable incidente". Tibor Mako, responsable de la policía de fronteras exteriores de Eslovaquia, ha presentado su dimisión por el error cometido por las fuerzas de las que es responsable, aunque no está claro que su renuncia haya sido aceptada.


"El objetivo del ejercicio era mantener en forma a los perros rastreadores en un entorno real", ha explicado en una nota el Ministerio del Interior eslovaco. "Un oficial de policía cometió un error tonto y poco profesional, que acabó convirtiendo en un problema los buenos propósitos de un ejercicio que buscaba proteger a la gente", continúa la nota. "Nadie estuvo en peligro porque, sin otros componentes necesarios para ser detonada y en las condiciones en que estaba almacenada, la sustancia no es peligrosa", asegura el ministerio.

El RDX, o Ciclotrimetilentrinitramina, es un explosivo de nitroamina utilizado en aplicaciones militares e industriales y está considerado uno de los más potentes del mercado. Ha sido utilizado a menudo en atentados terroristas y se utiliza también como compuesto principal de muchos de los explosivos plásticos aglutinados que se usan en las armas nucleares.

El incidente ha puesto en aprietos al Gobierno de Irlanda, ya muy debilitado por la grave crisis económica que ha empobrecido al país. "¿Por qué los ministerios de Justicia y de Asuntos Exteriores no conocían este timo que ha permitido que ha permitido que se colocaran explosivos y permanecieran sin ser detectados durante más de tres días? ¿Por qué los sistemas de seguridad del aeropuerto de Dublín son tan laxos que han permitido la entrada en el país de una cantidad significativa de explosivos sin que fueran detectados?", se ha preguntado Charlie Flanagan, portavoz de Justicia del Fine Gael, principal partido de la oposición.

Aunque la Autoridad del Aeropuerto de Dublín ha subrayado que no se incumplió ninguna medida de seguridad porque los controles sólo se aplican a los pasajeros que salen del aeropuerto, no a los que llegan, el Gobierno ha ordenado que se abra una investigación sobre el incidente.

(Extraído de www.elpais.com)

martes, 27 de octubre de 2009

¡Ahora sí que estamos todos fichados!


La policía británica crea una base de datos de manifestantes

Carlos Martínez
27/10/2009

El pasado 25 de octubre, el diario inglés “The Guardian”, informaba de que la policía de ese país había creado una base de datos en la almacenaban los datos personales de miles de activistas que asisten a reuniones políticas y protestas. El aparato de inteligencia está guardando información detallada sobre actividades políticas de aquellos ciudadanos que son considerados “extremistas domésticos”, a pesar de que no han cometido ningún delito. El estado británico ha destinado a este aparato oculto nueve millones de libras y unas cien personas empleadas.

Para conseguir la información se han dotado de un sistema que reconoce automáticamente las matrículas de los vehículos con los que los militantes acuden a reuniones y manifestaciones. Un hombre, que no tiene antecedentes penales fue detenido más de 25 veces en menos de tres años tras una protesta después que su matrícula fuera reconocida y fichada al asistir a una pequeña protesta contra la caza de patos y faisanes.

Las unidades de información también fotografían a los asistentes a actos, quedando su imagen personal registrada tanto en la base de datos como en las tarjetas de identificación que se facilitan a los observadores.

Toda esta infraestructura se creó para luchar contra los activistas pro derechos de los animales. Los responsables reconocen que es poca la actividad delictiva de estos grupos por lo que han ampliado sus investigaciones a aun amplio espectro político, incluyendo activistas anti-guerra y grupos ecologistas que sólo han realizado acciones pacíficas.

Anton Setchell, que es el principal responsable del “extremismo doméstico”, dijo que las personas que se encuentran en las bases de datos "no deben preocuparse en absoluto". Pero se negó a revelar cuántas personas se encontraban en la base de datos estatal, afirmando que "no es fácil" recontarlos. Sobre las fotografías, dijo que los oficiales de vigilancia habían anotado la información, según el inofensiva, sobre la asistencia de personas a las manifestaciones y que seguidamente esta información se introduce en la base de datos.

Esta actividad del Estado del Reino Unido es una violación flagrante de los derechos humanos a la intimidad, es cierto que en esa monarquía es más sencillo jurídicamente realizar este tipo de espionaje a sus propios ciudadanos por la ausencia de una constitución escrita, pero debe servir de llamada de atención al resto de los ciudadanos para estar vigilantes frente a los abusos de los aparatos policiales.

Curiosamente, el Reino Unido no dispone de documento de identidad similar al español o francés pues los activistas pro derechos humanos se han negado cuando se ha intentado implantar recordando los peligros de que todos los ciudadanos estén perfectamente fichados en el caso de que un Estado caiga en manos del fascismo. Por ello, Holanda, que sufrió de primera mano el nazismo, tiene reconocido como derecho fundamental de sus ciudadanos el negarse a identificarse, incluso frente a la policía, derechos que también tienen los ciudadanos de los Estados Unidos de América.

Un portavoz de la policía británica ha llegado a justificar esta base de datos con las siguientes palabras: “Es un listado de información y no de recogida de pruebas. Manifestarse no es un delito, pero en ocasiones hay una línea que se cruza cuando la gente comete delitos”.

Ya advertimos de las posibilidades que ofrecen las fotografías digitales de alta calidad y software de reconocimiento de rostros, en el caso inglés además, cruzado con reconocimiento de matrículas de vehículos. La variante más divertida de estas nuevas técnicas que ha sido noticia recientemente es es la utilización de un programa para contar cabezas desde una foto aérea para contar manifestantes. Software que ha dejado en evidencia a la ultraderecha española que afirmaba haber convocado a dos millones de personas a una manifestación anti abortista cuando en realidad no superaban los sesenta mil.

En este caso, y con toda seguridad, la policía española no habrá fichado “preventivamente” a los manifestantes ultra-católicos. Y deberían, según el criterio de la policía inglesa, puesto que se convertirán en delincuentes sí cruzan la línea que existe entre manifestarse y agredir a un médico que practica interrupciones de embarazo a petición de la mujer.

También, y con esta misma filosofía, debería ficharse a todos aquellos individuos que tengan un nivel de vida alto por que seguramente defraudarán a la Hacienda Pública, o a aquellos ciudadanos que se afilien al Partido Popular español, pues con mucha probabilidad cometerán un delito relacionado con la corrupción durante su carrera política.

(Extraído de carlosmartinez.info)

miércoles, 3 de junio de 2009

Control social total


Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique
3/5/2009

“Siempre esos ojos que miraban, vigilantes, en el trabajo o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la habitación, en vigilia o en el sueño: no había privacidad posible"
George Orwell, 1984

Ya nadie duda de que estamos todos vigilados, observados y fichados. En el paseo, en el mercado, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en el aparcamiento, en las carreteras... alguien nos está mirando por el ojo de las nuevas cerraduras digitales. Múltiples mallas de vigilancia nos acosan por todo el planeta, la mirada penetrante de los satélites nos persigue desde el espacio, las pupilas silenciosas de las cámaras nos controlan por las calles, el sistema Echelon inspecciona nuestras comunicaciones, y los chips RFID revelan nuestro perfil de consumidor. Cada uso del ordenador, de Internet (Google, YouTube, MySpace...) o de la tarjeta de crédito deja huellas imborrables que delatan nuestra identidad, nuestra personalidad, nuestras inclinaciones. Se ha cumplido el viejo recelo de Orwell que nos pareció, durante tanto tiempo, utópico o excesivamente paranoico.

Se ha roto el necesario equilibrio entre libertad y seguridad. Con la intención de proteger al conjunto de la sociedad, las autoridades, en nuestras modernas democracias, tienden hoy a ver en cada ciudadano a un virtual maleante. La guerra sin cuartel contra el terrorismo -preocupación dominante en el último decenio- ha procurado una impecable coartada moral y favorecido la acumulación de un impresionante arsenal legal que está permitiendo llevar a cabo el proyecto de control social integral. Los "progresos" tecnológicos (informático y digital) también han ayudado y las autoridades tienen cada vez mejores herramientas para la vigilancia electrónica.

"Habrá menos privacidad, menos intimidad, pero mayor seguridad", nos dicen. Y en nombre de ese nuevo imperativo categórico, se ha instalado de modo progresivo e indoloro, un régimen de dominación que podemos calificar de "sociedad de control". Con la particularidad de que -a diferencia de las precedentes "sociedades disciplinarias" que confinaban a los rebeldes o descarriados en lugares cerrados (cárcel, reformatorio, manicomio)-, la sociedad de control encierra a los sospechosos (o sea, a casi todos los ciudadanos) al aire libre y los mantiene bajo acecho constante. A veces, mediante los aparatos-chivatos que libremente ellos mismos han adquirido: ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos informáticos (tarjeta de crédito, agenda electrónica tipo Palm, billetes de transporte, GPS, etc.). Y otras veces, gracias al uso de sistemas discretos y emboscados que atisban los movimientos de cada persona, como los radares de carreteras o las cámaras de videovigilancia.

Éstas se han multiplicado hasta tal punto que, en el Reino Unido, por ejemplo, donde se han instalado más de cuatro millones de ellas (una por cada quince habitantes), una persona puede ser filmada hasta 300 veces al día... Las nuevas cámaras Gigapan, de ultra alta resolución (más de mil millones de píxeles) permiten, en una sola imagen y por un vertiginoso efecto de zoom, el fichaje biométrico del rostro de cada uno de los miles de espectadores presentes en un estadio, en una manifestación o en un mitin político.

Aunque los estudios serios demuestran la poca eficacia de la videovigilancia, la confianza en esta tecnología sigue en aumento. Aprovechando la paranoia antiterrorista que ellos mismos han creado, algunos gobiernos han constituido batallones de confidentes voluntarios civiles que informan de lo que oyen y ven a las autoridades. El Departamento de Justicia de EE.UU. lanzó en 2002, bajo la presidencia de George W. Bush, la Operation Tips (Operación Soplos) para convertir en confidentes a más de un millón de trabajadores cuya particularidad era la de entrar en los hogares de la gente (fontaneros, antenistas, albañiles, electricistas, jardineros), que debían llamar a un número de teléfono de la policía si notaban algo sospechoso.


Pasar de una sociedad informada a una de informantes es el proyecto que acaba de lanzar la Asociación de Sheriffs de frontera de Texas (Texas Border Sheriff ‘s Coalition) que ha colocado quince cámaras de videovigilancia a lo largo de la frontera con México en puntos aislados y estratégicos. Las cámaras están conectadas a Internet (www.blueservo.net) y cada ciudadano, a través del mundo, instalado en su casa frente a su ordenador, puede espiar las áreas desérticas texanas o las riberas del Río Grande. Si ve pasar a algún emigrante clandestino puede denunciarlo con un simple correo electrónico. Cerca de treinta millones de individuos, de diversos países, ya han aceptado la función de confidente voluntario de la policía de Texas para luchar contra la inmigración clandestina.

Es fácil de imaginar que, con la agravación de la crisis económica actual y el brutal aumento de la xenofobia, si se instalase en Europa, a lo largo de las costas del Mediterráneo, un sistema semejante de cámaras de vigilancia, el número de espías civiles voluntarios sería sin duda importante.

Es una de las perversiones de la actual sociedad de control: desea convertir a los ciudadanos, a la vez, en vigilados y en vigilantes. Cada uno debe espiar a los demás, al tiempo que es él mismo espiado. O sea, en un marco democrático en el que cada individuo está convencido de vivir en la mayor libertad, la realización del objetivo represivo máximo de las sociedades totalitarias.

(Extraído de www.rebelion.org)

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Documental El poder de las pesadillas Parte 3

viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Qué es COINTELPRO?


¿Qué era COINTELPRO?

COINTELPRO era el programa secreto del FBI para socavar los levantamientos populares que se extendieron por todo EEUU durante los 60. Aunque el nombre viene de "Programa de Contrainteligencia" (Counterintelligence Program) sus objetivos no eran espías enemigos. El FBI se erigió para eliminar a la oposición política radical dentro de los EEUU. Cuando las formas tradicionales de opresión fallaron en su intento de contrarrestar la creciente insurrección, e incluso ayudaban a alimentarla, el departamento tomo la justicia por su mano y secretamente usó el fraude y la fuerza para sabotear las actividades políticas protegidas por la Constitución. Sus métodos iban mucho más lejos de la mera vigilancia, y se convirtieron en una versión doméstica de la acción encubierta por la que la CIA es famosa por todo el mundo.

¿Cómo sabemos de él?

COINTELPRO fue descubierto en Marzo de 1971, cuando archivos secretos fueron sustraídos de una oficina del FBI y publicados en las noticias. Las peticiones basadas en la libertad de información, los múltiples pleitos y las confesiones públicas de agentes profundizaron el desenmascaramiento hasta el surgimiento del gran escándalo. Para controlar el daño y reestablecer la legitimidad del gobierno recién salido de Vietnam y el Watergate, el Congreso y las Cortes obligaron al FBI a revelar parte de lo que había hecho y a prometer que no volvería a suceder.

¿Cómo funcionaba?

EL FBI instruyó de forma secreta a un grupo de agentes para proponer un proyecto para "redirigir, desacreditar, desorganizar, romper o al menos neutralizar" a grupos e individuos específicos. Se fomentó una estrecha coordinación con la policía local y los fiscales. La autoridad final residía en altos cargos del FBI en Washington, que pedían la seguridad de que el departamento quedase con las manos limpias bajo cualquier circunstancia. Fueron aprobadas más de dos mil acciones individuales. Los documentos revelaban tres tipos de métodos:

1.- Infiltración: agentes e informadores no sólo espiaban a los activistas políticos. Su principal función era desacreditar y desorganizar; informar, crear confusión y enfrentar a los miembros de los grupos.
2- Otras formas de engaño: el FBI y la policía también llevaron a cabo una batalla psicológica desde el exterior a través de publicaciones ficticias, falsificación de la correspondencia, cartas, llamadas anónimas y similares.
3.- Acoso, intimidación y violencia: desahucios, perdidas de empleos, allanamientos, vandalismo, citaciones judiciales, arrestos falsos, trampas y violencia física eran llevados a cabo o usados como amenaza, en un esfuerzo por asustar a los activistas y hacer brecha en sus movimientos. Los agentes del gobiernos o bien negaban su implicación o fabricaban un pretexto legal. En el caso de los movimientos de los negros y de los nativo-americanos, estos asaltos, incluyendo abiertos asesinatos políticos eran tan extensos y viciosos que podríamos considerar que ascendían al título de terrorismo por parte del gobierno.

La actriz Jane Seberg fue una de las víctimas de COINTELPRO
(Haz click en la imagen)


¿Cuáles fueron los principales objetivos?

Las operaciones más intensas fueron dirigidas contra el movimiento negro, particularmente el Partido de las Panteras Negras. Este especial acoso fue resultado del racismo por parte del FBI y la policía, la falta de recursos materiales de la comunidad negra para defenderse y la tendencia de los medios y de la mayor parte de los blancos en general a ignorar o tolerar los ataques sobre los grupos negros. También reflejó el miedo del gobierno ante el movimiento negro, debido a su militancia, su extenso apoyo tanto dentro del país como internacionalmente y su histórico rol en la galvanización de los levantamientos de los 60. Estos objetivos no fueron sólo limitados a aquellos que usaban la violencia física o tomaban las armas. Martin Luther King, David Delliner, Phillip Berrigan y otros líderes pacifistas figuraban alto en la lista, así como los proyectos directamente protegidos por la Carta de Derechos, como los periódicos alternativos.
Los Panteras Negras fueron atacados mientras trabajaban en actividades relacionadas con el reparto gratuito de comida, la sanidad y el control de la comunidad sobre las escuelas y los abusos policiales. Fue el terrorismo por parte del FBI y la policía lo que con el tiempo provocó que las Panteras tomaran represalias mediante acciones armadas que más tarde fueron usadas como pretexto para justificar la represión ejercida sobre ellos.

¿Qué efecto tuvo?

Es difícil de medir en su totalidad el impacto que tuvo COINTELPRO ya que no conocemos la totalidad de lo que se llevó a cabo (especialmente contra objetivos tan centrales como Malcolm X, Martin Luther King o el SNCC) y no tenemos un análisis general aceptado de los 60. Aun así, queda claro que:

- COINTELPRO deformó la visión pública de los grupos radicales de manera que ayudaba a aislarlos y legitimaba la abierta represión política.
- Exacerbó la debilidad de estos grupos, haciendo muy difícil para los activistas sin experiencia de los 60 el aprender de sus errores para construir unas organizaciones sólidas y duraderas.
- Sus asaltos violentos y la manipulación encubierta con el tiempo ayudó a que algunos de los grupos más comprometidos y con mayor experiencia se retirasen de la organización de las bases y reemplazar las acciones armadas ("going underground"), lo que los aislaba y privaba el movimiento de gran parte de su liderazgo.
- COINTELPRO a menudo convencía a sus víctimas para auto-inculparse o para culparse unos a otros por los problemas que el mismo programa creaba, dejando un legado de cinismo y desunión que persiste hoy en día.
- Operando encubiertamente, el FBI y la policía podían debilitar la creciente oposición política sin dañar la convicción de la mayor parte de la población de EEUU que creen vivir en una democracia, con libertad de expresión y el reinado de la ley.

Hoy en día existen muchos indicios de que COINTELPRO continúa operando.

Texto en inglés completo aquí.
Traducción por Elisa Marvena (kei_sanz@hotmail.com)

Derrota de la ley contra el terrorismo doméstico