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domingo, 23 de agosto de 2009

Las pruebas irrefutables. El nuevo vídeo de AE911Truth, por David Chandler


21/8/2009

El Profesor de Física de AE911Truth, David Chandler, se ha visto sorprendido al revisar unas imágenes de la destrucción de la Torre Sur del World Trade Center.

Sorprendentemente, en dicho vídeo se pueden observar detalles como: un bloque de 30 pisos que se desvanece en el aire, objetos cayendo que cambian de dirección, que aceleran inexplicablemente y que dejan un rastro de humo blanco, intensificándose éste con el cambio repentino de dirección y aceleración, lo que según Chandler sugiere termita. Como explica el físico, el humo es óxido de aluminio, que es una sustancia residual de la reacción "Thermite".



El Profesor Chandler sigue la pista a las piezas misteriosas que se aprecian en la demolición de la Torre Sur. ¿Qué puede cambiar drásticamente la velocidad y la dirección de una pieza metálica que se supone está cayendo en caída libre?



Los subtítulos pueden llegar a molestar en alguna ocasión y no dejar ver bien las imágenes, así que aquí os dejo los vídeos originales en inglés sin subtítulos:




(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

lunes, 13 de abril de 2009

En el telediario de la televisión danesa TV2: "Las Torres Gemelas fueron demolidas con "nano-thermite" y explosivos

El trabajo hecho por los científicos de la Universidad de Copenhagen, Niels Harrit, Farrer, Jones y Ryan, en el artículo científico (Thermitic Material Discovered in WTC Dust) está provocando enorme polémica en Dinamarca. Harrit fue entrevistado en las noticias de la noche y otra vez en la siguiente mañana en el mismo canal. Su testimonio es contundente y sus credenciales más todavía.

La primera entrevista ha sido subtitulada en inglés.


(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

Material de termita activa descubierto en el polvo del las torres gemelas


Publicado formalmente en una revista científica de química y física el pasado 4 de abril:

“Active Thermitic Material Discovered in Dust from the 9/11 World Trade Center Catastrophe” by Niels H. Harrit, Jeffrey Farrer, Steven E. Jones, Kevin R. Ryan, Frank M. Legge, Daniel Farnsworth, Gregg Roberts, James R. Gourley and Bradley R. Larsen

Artículo original (en inglés)

¿Qué es la termita?

(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

jueves, 11 de septiembre de 2008

115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre


David Ray Griffin
Red Voltaire
4-11-2006

Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas

Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.

1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).

2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).

3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).

4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).

5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).

6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).

7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).

8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).

9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).

10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).

11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).

12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).

13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).

14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).

15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).

16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).

17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).

18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).

19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).

20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).

21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).

22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil[ utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).

23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).

24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).

25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).

26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de septiembre (50).

27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de septiembre (51).

28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).

29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).

30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de septiembre (57).

31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).

32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).

33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).

34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de septiembre (61-65).

35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).

36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).

37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).

38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).

39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).

40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).

41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).

42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).

43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).

44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).

45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100 000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de septiembre (104-07).

46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).

47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).

48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).

49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).

50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de septiembre (114).

51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).

52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de septiembre como «oportunidades» (116-17).

53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano («The Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).

54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).

55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).

56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).

57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (125-26).

58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).

59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).

60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).

61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).

62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).

63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).

64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).

65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).

66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).

67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).

68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).

69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).

70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).

71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).

72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).

73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).

74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).

75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).

76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).

77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).

78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).

79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).

80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).

81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa », aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).

82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).

83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).

84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).

85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).

86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).

87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).

88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).

89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).

90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).

91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).

92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).

93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).

94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).

95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).

96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).

97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).

98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).

99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).

100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).

101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).

102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).

103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).

104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).

105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).

106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).

107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).

108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).

109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).

110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de septiembre (269-71).

111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).

112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)

113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición.)

114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).

115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).

Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).

(Extraído de www.voltairenet.org)

jueves, 26 de junio de 2008

Ex-consejero de George W. Bush denuncia un complot de Estado


22-06-2005

Al hacer público un análisis detallado de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Morgan Reynolds declaró el 12 de junio de 2005: «Si los tres rascacielos de acero del World Trade Center se desplomaron verdaderamente por una demolición controlada, entonces la hipótesis de una conspiración interna y de un atentado gubernamental contra el pueblo norteamericano sería irrefutable».

Morgan Reynolds es actualmente profesor emérito de Economía en la universidad A&M de Texas. Fue consejero económico de George W. Bush, encargado de atender el Ministerio de Trabajo durante el primer mandato presidencial. En el pasado fue director del Centro de Justicia Penal del National Center for Policy Analysis de Dallas. «Es imposible negar la existencia del debate científico alrededor de las causas reales del desplome de las torres gemelas y de la Torre 7. La tesis oficial se contradice. Únicamente una demolición profesional, controlada, puede explicar todos los elementos probados en la investigación sobre el desplome de los tres edificios».

Por otra parte, Morgan Reynolds agregó que los expertos en explosivos y construcciones fueron sistemáticamente apartados e intimidados durante toda la investigación conducida por la comisión gubernamental Kean.

(Extraído de www.redvoltaire.net)


Extracto del documental Loose change 2nd edition

Un ex miembro del equipo de Bush dice que el colapso de las torres gemelas fue probablemente una demolición controlada y un “trabajo interior”

domingo, 25 de mayo de 2008

Los misteriosos reflejos del 11-S


Por: Eduardo Martín de Pozuelo y Xavier Mas de Xaxás
La Vanguardia - 9 de septiembre de 2003

“The New York Times” publicó el domingo una imagen inédita del atentado contra la torre sur del World Trade Center (WTC) el 11 de septiembre del 2001. Extraída de un vídeo realizado por Pavel Hlava, un inmigrante checo, se aprecia el Boeing 767 de United Airlines justo antes del impacto. En la parte central del fuselaje aparece una sombra similar a la que producen los dos motores. “La Vanguardia” publicó los pasados meses de junio y julio dos informaciones que llamaban la atención sobre sombras como la que se aprecia en este vídeo. Un análisis realizado por la Escuela Universitaria Politécnica de Mataró concluyó que las sombras “no pueden ser provocadas por el ángulo de incidencia del sol sobre el avión (...). Los objetos detectados tienen a su alrededor distinta luminancia por tener relieve. Ésta es la única explicación posible”. Boeing, aludiendo razones de seguridad, no ha querido comentar si había algo adosado al fuselaje. El mismo silencio guarda la Administración norteamericana.

Los misteriosos reflejos del 11-S http://www.amics21.com/911/mysterious-es.html
Original en pdf http://www.amics21.com/911/misteriosos.pdf

El caso comenzó con las sospechas de un lector
http://www.amics21.com/911/ombudsman2-es.html

Boeing no aclara el enigma del segundo avión
http://www.amics21.com/911/enigma-es.html


Extracto del documental 911 In plane site sobre las extrañas sombras


En este vídeo se oye a dos mujeres diciendo que era un avión
militar lo que se estrello contra las torres

sábado, 24 de mayo de 2008

19 secuestradores árabes bajo la dirección de Mohammed Atta

¿Cómo se explica que unos servicios secretos que no se enteraron de nada antes del 11-S, en apenas 48 horas supieran exactamente quienes eran los secuestradores?

Los servicios secretos afirman que los encontraron a partir de las listas de pasajeros. Pero, entonces, ¿cómo es posible que las listas de pasajeros publicadas por The Guardian del Reino Unido el 13 de setiembre, aunque incompletas, no contengan ni un solo nombre árabe? ¿Ni que tampoco aparezca ninguno de los 19 nombres en la mayoría de páginas web -incluida la de la CNN- que dan listas de pasajeros?

Puesto que tenía que haber habido una previa decisión política superior y central de no reivindicar los atentados, y puesto que disponían de numerosos medios económicos y técnicos, ¿no parece más lógico que hubiesen utilizado pasaportes falsos vírgenes a fin de evitar ser identificados y así ahorrar cantidad de problemas no sólo a muchas personas familiares y amigas sino a su (supuesta) propia organización, a sus dirigentes y a todo el Islam?

¿Cómo puede explicarse que personas preparadas técnica y psicológicamente para ejecutar lo que se les atribuye, según la propia versión oficial...
... actuasen con sus identidades verdaderas, con las que también fueron a aprender a conducir avionetas, alquilaron coches, se registraron en hoteles, etc.?
... se empeñasen en dejar huellas por todas partes (conversaciones a gritos y un ejemplar del Corán en un bar, pagar con tarjetas de crédito,...) durante los días anteriores?
... quisiesen alquiler coches para ir a los aeropuertos y dejarse dentro ejemplares del Corán y vídeos de instrucciones de vuelo, en lugar de simplemente tomar taxis?
... fuesen tres de ellos la noche anterior a tomar alcohol a un centro de striptease, montasen un escándalo, amenazasen con que al día siguiente verían América ensangrentada, pagasen con tarjeta de crédito, dejasen fotocopia de un carnet de conducir y una tarjeta de negocio, y, para colmo, se olvidasen un Corán que habían llevado a tan edificante lugar para efectuar tan ortodoxas actividades justo una horas antes de su martirio?

¿Cómo cuadra que el supuesto cerebro gris de los atentados y jefe de los comandos, que nos dicen fue Mohammed Atta y que lo preparó todo desde Alemania, fuese juerguista, mal conductor de avioneta (en un centro de adiestramiento incluso se negaron a darle el título) y tan “terrible terrorista clandestino” que se haya podido reconstruir sus diez días de estancia en España siguiendo las huellas dejadas al pagar con su tarjeta de crédito?

¿Cómo es posible que varios -por lo menos cuatro- de los 19 hayan dado, directamente o a través de familiares, y al parecer incluso en las sedes diplomáticas norteamericanas en Túnez y El Cairo, señales -algunas tan claras como en programas de la televisión saudí- de que están vivos? ¿Y que uno de ellos estuviese muerto dos años antes?

¿Puede dejarse circular como supuesta prueba que el pasaporte de uno de los acusados, (inicialmente se dijo que era el de Mohammed Atta), apareciese casi intacto a poca distancia de las humeantes ruinas de las Torres Gemelas? ¿No resulta también sorprendente que una bolsa de viaje, casualmente perteneciente al mismo Atta, quedase olvidada en una cinta de transporte de equipaje y por casualidad contuviese su testamento y un manual de instrucciones para los supuestos terroristas del 11-S? ¿No es otra casualidad casi increíble que entre los restos del 93-UA en Pennsylvania hubiese restos chamuscados de dicho manual? ¿Y no supera cualquier cálculo de probabilidades que, además, entre estos mismos restos apareciese el teléfono móvil de Ziad Jarrah, el supuesto piloto, y que encima fuese más resistente que las cajas negras, pues funcionaba?

¿Qué significa que uno de los textos atribuidos a estos fanáticos musulmanes empiece con un “En nombre de Alá, mío y de mi familia”, fórmula que jamás sería utilizada por un conocedor del Islam?

¿Cuáles son las pruebas de la culpabilidad de los supuestos 19 terroristas árabes que supuestamente estaban en los cuatro aviones, los secuestraron y los condujeron hasta estrellarlos? ¿Por qué nadie pide estas pruebas?

¿Y si no hubiese habido secuestradores? Al parecer, existen dos técnicas, una desde hace más de dos décadas llamada “AUTOLAND” (AUTOmatic LANDing) y otra más moderna, denominada Global Hawk, que permiten, desde el exterior, hacerse con el control de los mandos de un avión y dirigirlo perfectamente incluso hasta hacerlo aterrizar con gran precisión y seguridad. Sería como una especie de aeromodelismo a gran escala. Esta posibilidad aún hace más importante la información contenida en las cajas negras...

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Documental 911 Press for Truth (Subtítulos en español)

miércoles, 21 de mayo de 2008

William Rodríguez


William Rodríguez trabajó en labores de mantenimiento en el WTC durante 20 años y presenció una gran explosión en el sótano de la primera torre, la Torre Norte, antes del choque del primer avión contra la misma (a las 8:45 am más o menos), y luego muchas más explosiones a medida que les ayudaba a los bomberos a subir hasta el fuego causado por el avión en las plantas altas (la 80 o 90), pues él tenía una llave maestra para subir por las escaleras.

A William Rodríguez le tomaron declaración a puerta cerrada los de la comisión oficial del 9/11, y él pensaba que al final su testimonio estaría incluido, pero su testimonio fue completamente omitido en el informe oficial del 9/11.

A William Rodríguez también lo han censurado en la televisión oficial e incluso le han tergiversado su testimonio, hasta tal punto que él mismo tuvo que quejarse en su web. La tele oficial manipuló su entrevista para hacerle pensar al público que William se refería a la explosión del avión en las plantas altas, mientras que William quiso decir que hubo dos explosiones, una primero en el sótano y luego otra, la del avión en las plantas altas.

¿Porqué ocultaría la comisión oficial del 9/11 todo lo relativo a las explosiones múltiples si no tuviesen nada que ocultar?

¿Porqué esto de las múltiples explosiones en el WTC no sale en la tele oficial?... ¿No os parece muy raro que no haya salido en la tele oficial?


Documental 911 Mysteries (del minuto 27:45 al minuto 33:26)

domingo, 18 de mayo de 2008

El acto fundacional del régimen de Bush

¿Visionario u organizador? En varias ocasiones el Secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, anunció los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Dos minutos previos al primer impacto en Nueva York, previno a sus visitantes de la inminencia de los atentados. E inmediatamente después del ataque sobre el World Trade Center, anunció el próximo blanco: el Pentágono.

La mañana del 11 de septiembre de 2001 el Secretario de la Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, recibió a varias personas en su oficina del Pentágono. Dos minutos antes de que un primer avión se estrellase contra el World Trade Center, les anunció la conclusión a la que un profundo razonamiento le había conducido: su convencimiento de que un atentado iba a tener lugar en lo inmediato.

Associated Press reportó: "El Secretario de la Defensa, Donald H. Rumsfeld, recibió a un grupo de personas para conversar de la defensa antimisilística y del riesgo del terrorismo a pesar de lo que éste tiene de inesperado. 'Déjenme manifestarles', dijo, 'he dado vueltas al problema muchas veces. Ocurrirá otro acontecimiento'. Dos minutos después, un avión se estrelló contra la primera torre del World Trade Center y probó que él tenía razón".

Christopher Cox, presidente del comité político republicano en la Cámara de Representantes, era uno de los invitados. Horas después de los atentados, dio unas declaraciones en las cuales refirió las palabras del Secretario de la Defensa: "Si permanecemos vulnerables a un ataque de misiles, un grupo terrorista o un Estado delincuente que se muestre capaz de golpear a los Estados Unidos o a nuestros aliados desde lugares distantes, tendría el poder de mantener a nuestro país como rehén nuclear o bajo cualquier otro chantaje", dijo. "Déjenme decirles", manifestó, "he dado vueltas al problema muchas veces. Ocurrirá otro acontecimiento". Y lo repitió insistentemente: "Habrá otro acontecimiento". Minutos después de haberse expresado, las palabras de Rumsfeld se revelaron trágicamente proféticas.

Visionario como él solo, Donald Rumsfeld anunció también otro atentado como el del World Trade Center. Incluso señaló el blanco: el Pentágono. El "Daily Telegraph " contó la siguiente historia: "Donald Rumsfeld, Secretario de la Defensa, se hallaba en su oficina ubicada en la parte Este del edificio en conversación con Christopher Cox, presidente de la comisión de Defensa de la Cámara de representantes. El señor Rumsfeld, recordó el señor Cox, observó los eventos de Nueva York en la televisión y dijo: 'Créanme, este no es el final. Habrá otro ataque y será contra nosotros'".

EN DIRECTO, RUMSFELD CUENTA LA HISTORIA DE MANERA QUE ELLA SEA ENTENDIDA

La mañana del 11 de septiembre, el pánico se apoderó de los gobernantes estadounidenses. El presidente George W. Bush, quien se hallaba a bordo de su avión, el Air Force One, parecía estar ausente. En la Casa Blanca la situación era confusa. Nadie sabía qué había ocurrido en el Pentágono.

La propia consejera nacional de seguridad, Condoleezza Rice, solo sabía que " alguna cosa" había golpeado al Pentágono: "En esas primera horas de crisis, cuando salimos del salón de comando, las informaciones que nos llegaban eran en suma extraordinarias. Supimos que un segundo avión se había incrustado en la torre del World Trade Center. Y al salir del salón nos dijeron que algo había chocado al Pentágono mientras otro objeto parecía dirigirse contra la Casa Blanca".

El vicepresidente Dick Cheney no estaba mejor informado. Explicó que "los primeros reportes acerca del ataque contra el Pentágono sugerían un helicóptero o un jet privado". Es Donald Rumsfeld quien viene a explicar lo que se halla a punto de ejecutarse. Cuando todos los responsables políticos habían sido llevados a lugares seguros, el secretario de la Defensa salió de su oficina, rodeó el edificio del Pentágono y se dirigió por sí mismo al lugar del atentado ."El secretario de la Defensa, Donald H. Rumsfeld, se hallaba en el Pentágono al momento del impacto y salió del edificio para investigar y ofrecer su ayuda", declaró el portavoz, contralmirante Craig Quigley.

La asistente del secretario de la Defensa, Victoria Clarke, recuerda su conducta durante aquellos momentos de pánico generalizado. "El más terrible fue sobre todo en la mañana, aproximadamente a las 08:40 - 08:45 horas, cuando nos enteramos de que un primer y luego un segundo avión se habían estrellado contra el World Trade Center. El procedimiento de Gestión de Situaciones de Crisis fue inmediatamente puesto en vigor", explicó. "Algunos fuimos en seguida a la oficina del secretario Rumsfeld para advertirle que ese procedimiento había sido activado. El quería hacer algunas llamadas telefónicas. Entonces algunos de nosotros fuimos al otro lado del salón, a lo que denominamos Centro de Comando Nacional Militar. El permaneció en su despacho". Después Rumsfeld se dirigió al lugar del atentado. "Cuando regresó al edificio, cerca de una media hora más tarde, cuenta Victoria Clarke, fue quien primero nos dijo que estaba prácticamente seguro de que se trataba de un avión. Basaba su opinión en los restos y sobre las miles y miles de piezas metálicas. Fue él quien nos lo dijo, al equipo que se hallaba en el local. También fue quien primero nos dijo que probablemente se trataba de un avión".

¿ES PRECISO QUE UN “EVENTO EXTERNO, CONSIDERADO HASTA AHORA COMO IMPROBABLE, VENGA A TORCER EL BRAZO A BURÓCRATAS RETICENTES?

Desde su llegada a la secretaría de la Defensa, Donald Rumsfeld brega duro para imponer su gigantesco plan de reorganización de las fuerzas armadas. Después de los dos mandatos demócratas de Bill Clinton, Rumsfeld por fin llegó al poder debiendo combatir a su propia administración, hostil a los cambios que él quería imponer.

Meses antes Donald Rumsfeld había explicado ya públicamente el resultado de su reflexión acerca del modo de "torcer el brazo de los burócratas reticentes". Recién llegado a la secretaría de la Defensa de la administración Bush, presidió una comisión oficial sobre "La evaluación de la organización y la planificación de la seguridad de los Estados Unidos en materia espacial". El informe de conclusiones que presentó el 11 de enero de 2001, con su amigo el general Jay Garner, era ya premonitorio: "La historia está llena de situaciones en las cuales han sido ignoradas las advertencias y se ha hecho resistencia a los cambios hasta que un acontecimiento externo, hasta entonces considerado 'improbable', ha venido a torcer el brazo a los burócratas reticentes. Se plantea la cuestión de saber si los Estados Unidos tendrán la prudencia de actuar de manera responsable y de reducir, a la brevedad posible, su vulnerabilidad espacial. O si por el contrario, como ha ocurrido en el pasado, el único caso capaz de galvanizar las energías de la Nación y de forzar al gobierno de los Estados Unidos a actuar debe ser un ataque destructivo contra el país y su población, un 'Pearl Harbor espacial'. Debemos estar alerta, pero no lo estamos".

La víspera de los atentados, el 10 de septiembre de 2001, pronunció un amenazante discurso ante funcionarios del Departamento de Defensa: "El adversario está aquí. Es la burocracia del Pentágono. No las personas sino los procedimientos. No los funcionarios sino el sistema. […] Algunos deben preguntarse, ¿por qué demonios el Secretario de la Defensa ataca al Pentágono delante de sus empleados? Les puedo responder: no deseo atacar al Pentágono; quiero liberarlo. Debemos salvarlo de sí mismo. Los hombres y mujeres de este departamento, civiles y militares, son nuestros aliados, no nuestros enemigos".

Desde el 11 de septiembre a las 18:42 horas, el secretario de la Defensa utiliza el suceso que acaba de producirse para torcer el brazo a quienes no quieren "financiar el necesario aumento de los presupuestos de defensa solicitados por el Pentágono". Donald Rumsfeld escogió atacar en el curso de una conferencia de prensa en el Pentágono, en la cual se hallaban líderes demócratas y republicanos de la comisión senatorial de la Defensa con el objetivo de manifestar la unidad del país en tan difícil momento. No había noticias del presidente Bush y el mundo esperaba con inquietud la respuesta de los Estados Unidos. En medio de la conferencia, en directo delante de las cámaras de prensa internacional, Donald Rumsfeld la tomó con el senador demócrata Carl Levin: "Usted, con otros representantes demócratas en el Congreso, han expresado el temor de no tener los medios de financiar el importante aumento de los presupuestos de la defensa solicitados por el Pentágono, especialmente la defensa antimisiles. Ustedes temen sacar los fondos de la Seguridad social para financiar este esfuerzo. ¿Es suficiente el tipo de hechos recién acaecidos para convencerlos que es urgente para el país aumentar los gastos consagrados a la defensa y que, si es necesario, se deberán tomar los fondos de la Seguridad social para cubrir los gastos militares?, ¿el aumento de los gastos militares?"

¿QUIÉN HA ESCRITO EL GUIÓN DEL 11 DE SEPTIEMBRE?

La mañana del 11 de septiembre, "dos minutos" antes del primer atentado, el señor Rumsfeld anunció que éste había tenido lugar. Pero el hecho más sorprendente es que el Secretario de la Defensa sospechaba también que el blanco sería el World Trade Center.

Seis meses antes de los atentados, en marzo de 2001, "el inimaginable" escenario del 11 de septiembre había, en efecto, sido descrito por la Rand Corporation. Ese think tank financiado por el lobby militar-industrial era casualmente dirigido por Donald Rumsfeld. El secretario de la Defensa fue administrador desde 1977 y benefactor por un monto anunciado de más de cincuenta mil dólares. Dirigiéndose a un auditorio de oficiales superiores de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, el vicepresidente de asuntos exteriores de la Rand Corporation, Bruce Hoffman, explicó: "Tratamos de preparar nuestras armas contra Al-Qaeda, la organización --o quizá el movimiento-- asociada a Bin Laden […] Piensen por un momento lo que fue un atentado con bombas contra el World Trade Center, en 1993. Ahora, debemos darnos cuenta que es posible hacer derrumbar la torre norte sobre la torre sur y de matar a sesenta mil personas […] Ellos traerán otras armas, otras tácticas y otros medios para alcanzar sus blancos. Escogerán armas obvias, de las cuales […] los drones [es decir, los aviones telecomandados]"

¿CÓMO PUDO TENER DONALD RUMSFELD TAL CONOCIMIENTO DEL ESCENARIO DEL 11 DE SEPTIEMBRE?

- En enero de 2001, Donald Rumsfeld había apelado a sus deseos de tales acontecimientos para "torcer el brazo a los burócratas reticentes".

- En marzo, la Rand Corporation, donde él era administrador, había anunciado un probable atentado terrorista aéreo sobre el World Trade Center.

- El 10 de septiembre, él amenazó a los funcionarios del Pentágono: "El adversario está aquí. Es la burocracia del Pentágono".

- El 11 de septiembre, el señor Rumsfeld anunció los atentados dos minutos antes de que éstos tuvieran lugar.

- Luego anunció que el Pentágono sería el próximo blanco.

- Cuando los hechos se producen, el secretario de Defensa los explotó políticamente desde las primeras horas.

- Las acusaciones presentadas contra Osama Bin Laden por la organización de los atentados no han sido demostradas. Las pruebas anunciadas jamás han sido presentadas al público. Existe otra pista. Importantes sospechas recaen sobre Donald Rumsfeld. ¿El secretario de la Defensa de los Estados Unidos de América y su amigo el general Jay Garner han organizado los atentados del 11 de septiembre de 2001?

(Extraído de www.rebelion.org)

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Documental 911 In Plane Site (Subtítulos en español)

jueves, 15 de mayo de 2008

Las Torres Gemelas: ¿Qué las derrumbaron de veras?

Todo el mundo –incluso los ingenieros– fue horrorizado al ver cómo las torres se derrumbaron en una nube de polvo. No nos dio tiempo para preguntarnos lo que había ocurrido, ya que enseguida se emitió la versión oficial para explicar las imágenes publicadas por los medios: “las torres", nos contaron "se derrumbaron por su propio peso”.

Nos dijeron que nadie había previsto el impacto de un avión jumbo con los tanques llenos contra las torres, y que el combustible ardió con el calor de una central nuclear, derritiendo las columnas de acero de los núcleos de las torres. Ante el hecho de que la combustión del combustible de un avión sólo puede alcanzar una fracción de la que se necesita para derretir el acero estructural de los edificios, a los pocos días de la tragedia se promovió la “teoría de las vigas de celosía”. Luego aprobada por la FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias), esta teoría sostiene que el fuego debilitó las delicadas vigas de celosía que aguantaban los suelos, por lo que éstos cayeron uno sobre el otro, creando una reacción en cadena.

Este documento examina las falacias de la explicación oficial:

* La teoría no es consistente con las leyes de la física
* La teoría oficial del colapso no tiene nada que ver con los eventos que pudimos presenciar.
* Es una teoría que tergiversa las prácticas de la ingeniería y del diseño de las Torres Gemelas.
* La teoría no era fundada en ningún análisis forense de las pruebas físicas.

Texto completo
http://www.amics21.com/911/demolicion.html




Video sobre las demoliciones

miércoles, 14 de mayo de 2008

Ajetreo en las torres gemelas antes del 11-S











El fin de semana anterior al 11-S se realizó una operación de mantenimiento extraordinaria con numerosos obreros. Se cortó la electricidad (y por lo tanto las cámaras de seguridad y los sistemas de control).

En las semanas precedentes hubo una serie de simulaciones imprevistas y excepcionales en los 3 edificios con evacuaciones de algunas de sus secciones. Además los perros especialistas en oler explosivos fueron retirados antes de los atentados.

La Compañía que se ocupaba de la seguridad del complejo del World Trade Center era Sécuracom o Stratesec. Tenía un contrato que se acababa justamente el 11 de Septiembre del 2001. Su Director era hasta el año fiscal 2000, Marvin Bush, uno de los hermanos de Georges W.Bush al que sucedió en el cargo su primo; Wirt Walker III.


(Extraído de elproyectomatriz.wordpress.com)


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Documental Loose Change 2nd Edition (subtítulos en español)