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miércoles, 5 de mayo de 2010

Una empresa quiere curul en Congreso de EE.UU.


Carlos Chirinos
BBC Mundo, Washington
17/3/2010

¿Cuántas veces se ha dicho que los políticos en Estados Unidos trabajan para las empresas y los cabildeos corporativos? ¿Cuántos congresistas se han visto involucrados en escándalos por conflictos de intereses?

Una empresa estadounidense quiere "sincerar" la manera de hacer política en Washington y asegurando que "las compañías también son gente" aspira obtener un puesto en la Cámara de Representantes del Congreso, por el estado de Maryland.

La compañía de relaciones públicas Murray Hill Inc. quiere "dejar al humano en segundo o tercer plano" y "eliminar al intermediario entre votantes y empresas, que actualmente ejercen los políticos".

En una pieza para televisión publicada en el sitio web de su campaña electoral, Murray Hill Inc afirma que "hasta ahora los intereses corporativos han sido la fuerza detrás del Congreso", sin embargo "nunca podemos estar absolutamente seguros de que (los congresistas) trabajaran para nosotros".

"Es nuestra democracia. Nosotros la compramos. Nosotros la pagamos y vamos a mantenerla (…) Es el momento de ponernos detrás del volante nosotros mismos".

"Vote por Murray Hill para el Congreso para tener la mejor democracia que el dinero pueda comprar", concluye el narrador de la pieza con un tono que hace difícil identificar si es una broma o un cínico ejercicio de realismo.

Derechos corporativos

Los promotores de la campaña aseguran que se trata de algo muy serio: explorar hasta las últimas consecuencias la decisión de la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. que en enero pasado reconoció a las corporaciones iguales derechos que los individuos a participar en campañas políticas.

"No es una sátira", aseguró a BBC Mundo Eric Hansel, quien se autodefine como el "humano designado" de la campaña de Murray Hill Inc, un candidato que obviamente tiene que hablar a través de portavoces.

"Así como la Corte Suprema consagró los derechos de los ciudadanos, ahora está protegiendo los derechos corporativos", dijo Hansel.

La Corte falló a favor del grupo Ciudadanos Unidos que había demandado a la Comisión Electoral Federal en 2008 porque le prohibió presentar una película sobre la entonces pre-candidata demócrata Hillary Clinton.

Eran tiempos de las primarias demócratas y la ley (hoy derogada por la decisión del Supremo) impedía que piezas consideradas "propaganda política" fueran presentadas durante la campaña por grupos con o sin fines de lucro.

El caso fue llevado a tribunales y tras los fallos a favor de la Comisión, cumplió el circuito de apelaciones hasta llegar a la Corte Suprema, que determinó que se violó el derecho a la libertad de expresión consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución a todas las personas, naturales y jurídicas.

Esa decisión generó una ola de críticas en todo el espectro político estadounidense, de izquierda y derecha, y motivó una inusual crítica por parte del presidente Barack Obama en su discurso anual al Congreso ante los magistrados de la Corte.

Problemas legales

Sin embargo, todavía no todas las personas parecen iguales y postularse a un cargo público no es tan sencillo para una compañía como podría serlo para un ser humano, según lo está experimentando Murray Hill Inc.


Primero está el tema de la edad. La ley del estado de Maryland exige que todo aspirante a un cargo público sea mayor de 18 años y que esté inscrito en el registro de votantes. Murray Hill Inc. tiene sólo cinco años de fundada.

En la página Facebook de la campaña uno de los seguidores de la "corporación candidato" dice que "a lo mejor los años corporativos se pueden contar como años de perros", es decir siete por cada año humano.

"La Constitución no dice cómo calcular la edad. La gente asume que es por la fecha de nacimiento, pero las corporaciones no envejecen así. Una vez establecidas, las corporaciones se convierten en personas. No hay diferencias entre la edad de las empresas", aseguró el portavoz Hansel a BBC Mundo.

Sin embargo, esta semana la Comisión Electoral de Maryland rechazó la solicitud de inscripción de Murray Hill en el registro de votantes, porque "no reúne los requisitos mínimos", según aseguró Kevin Karpinski, un abogado de la comisión.

Conflicto de intereses corporativos

Murray Hill Inc quiere lograr la postulación republicana para octavo distrito de Maryland, porque, según dijo Hansel, siente "que los republicanos son más abiertos a nuestra plataforma de libre mercado y gobierno reducido".

La compañía también podría lanzarse como independiente y sortear el requisito de la inscripción electoral presentando la firma de 4.500 votantes del distrito.

En su sitio de Facebook, Murray Hill sobrepasaba el miércoles en la tarde los 6.000 seguidores, pero no necesariamente son todos ciudadanos de Maryland, ni todos son votantes inscritos.

Para muchos una corporación elegida a un cargo público sería en sí mismo un conflicto de interés, pero para Hansel podría hacer de la política un espacio "más honesto".

"Para qué mantener esa pantomima de un congresista con supuesta libre voluntad cuando claramente sabemos que trabajan en función del financiamiento de sus campañas".

Exceso de realismo o broma, logre o no su aspiración al Congreso, el caso de Murray Hill promete convertirse en un buen caso de debate en las academias de leyes.

(Extraído de www.bbc.co.uk)

viernes, 21 de agosto de 2009

Hillary Clinton confirma que Estados Unidos manipuló la «revolución verde» en Irán


17/8/2009

Los artículos de James Petras y Thierry Meyssan publicados por la Red Voltaire (*), que denunciaban la «revolución verde» en Irán como una manipulación estadounidense tendiente a desestabilizar el país, tuvieron amplia repercusión en el mundo entero y desataron numerosas polémicas. Numerosos medios de prensa se indignaron ante aquellos análisis que, por su «antiamericanismo primario», no eran capaces de apreciar el valor del grandioso levantamiento de los iraníes que luchaban por su libertad. En Estados Unidos, el Departamento de Estado negó tener conocimiento de ningún tipo de injerencia (En la foto, los manifestantes de Teherán portan letreros… en inglés). Basándose en la declaración del Departamento de Estado, la oposición republicana criticó duramente la pasividad de la administración Obama.

Sin embargo, durante una entrevista concedida el 9 de agosto de 2009 a Farred Zacharia, en CNN, la secretaria de Estado Hillary Clinton confirmó lo que sus funcionarios habían negado hasta entonces: Estados Unidos desempeñó un papel muy importante en la supuesta «revolución verde» en Irán y fabricó falsos mensajes de iraníes divulgados a través de Twitter.

Veamos la transcripción de la pregunta y la respuesta de Hillary Clinton:

Fareed Zakaria: Sobre Irán, como usted sabe, mucha gente dice que el presidente y usted misma han estado lentos en cuanto a condenar lo que parece haber sido unas elecciones fraudulentas; demasiado lentos en ofrecer apoyo a la gente de abajo porque ustedes querían preservar la opción de la negociación con Irán. ¿Pueden ustedes negociar realmente con Irán en esta situación? Yo entiendo que, en general, se negocie con todo tipo de regímenes. Pero, en la práctica, ahora, con Ahmadinejad entronizado en una atmósfera de mucho conflicto, ¿ustedes no van a legitimarlo negociando con él?
Hillary Clinton: Déjeme responder a la primera parte de su pregunta sobre nuestra reacción. Había otro aspecto muy importante. Nosotros no queríamos vernos entre las protestas y manifestaciones legítimas del pueblo iraní y el poder. Y sabíamos que si nosotros interveníamos demasiado pronto, demasiado fuerte, la atención hubiera podido desviarse y el poder hubiera tratado de utilizarnos para unificar el país en contra de los que protestaban. Era una decisión difícil de tomar, pero, retrospectivamente, yo creo que salimos bastante bien. Dicho esto, entre bambalinas, nosotros hicimos mucho. Como usted sabe, la juventud…, uno de nuestros jóvenes del Departamento de Estado recibió un Twitter «Continúen», a pesar de que ellos habían planificado una parada técnica. Así que nosotros hicimos mucho por reforzar a los que protestaban sin mostrarnos. Y seguimos hablando con ellos y apoyando a la oposición.

(*)Artículos de James Petras y Thierry Meyssan a los que se hace referencia
La CIA y el laboratorio iraní
La «revolución de color» fracasa en Irán
Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral


Entrevista de Fareed Zakaria a Hillary Clinton
en la CNN el 9/8/2009 (en inglés)

(Extraído de www.voltairenet.org)

Artículo relacionado:

¿Otra “revolución de color” orquestada por EE.UU. en Irán?

miércoles, 28 de enero de 2009

Hacking democracy

Documental sobre el sistema de votaciones de Estados Unidos que demuestra el fraude de las máquinas de votar.


sábado, 1 de noviembre de 2008

¿Fraude electoral en el 2004?


Extraído del libro La jugada maestra. A quién beneficia realmente el nuevo terrorismo mundial de Bruno Cardeñosa (2005, Ediciones Temas de hoy)

Por desgracia para quienes amamos la democracia de verdad, los datos ponen en duda la limpieza del proceso electoral que aupó a Bush por segunda vez, a ocupar su trono en la Casa Blanca.

La encuesta a pie de urna (exit poll)

Las encuestas a pie de urna predijeron un resultado sustancialmente favorable a Kerry. Jamás en la historia se había provocado un desfase tan rotundo entre las exit poll y los resultados finales.
Estructuremos esta información:

A. En los estados en los cuales el voto se ejercía mayoritariamente por medios tradicionales, las exit poll alcanzaron un resultado preciso. Veamos algunos ejemplos:

- En Illinois, las encuestas dieron un 55 por ciento de votos a Kerry y 45 por ciento a Bush. El resultado final tras el recuento fue exactamente igual.

- En Maine, las encuestas daban un 55 por ciento a Ferry y un 44 por ciento a Bush. El resultado final fue de 53 por ciento a favor de Kerry y un 46 por ciento a favor de Bush.

- En Wisconsin, las encuestas dieron un 52 por ciento a favor de Kerry y un 47 por ciento a favor de Bush. El resultado final fue de un 50 por ciento a favor de Ferry y un 48 por ciento a favor de Bush.

Resultado final: las exit poll en los estados de voto tradi­cional ofrecieron un margen de error respecto al resul­tado final de aproximadamente un 1,7 por ciento sin que en ninguno de ellos se predijera erróneamente el ganador.

B. En los estados en los que el sufragio se ejerció mayoritariamente mediante voto electrónico, las exit poll fallaron a favor de Bush.

- En Florida las encuestas a pie de urna daban un 51 Por ciento a favor de Kerry y un 47 por ciento a favor de Bush. El resultado final fue de un 47 por ciento a favor de Kerry y un 52 por ciento a favor de Bush.

- En Ohio, las encuestas daban un 52 por ciento a favor de Kerry y un 48 por ciento a favor de Bush. El resul­tado final fue de un 49 por ciento a favor de Kerry v un 51 por ciento a favor de Bush.

- En Pensilvania, las encuestas daban un 60 por ciento a favor de Kerry y un 40 por ciento a favor de Bush. El resultado final fue de un 51 por ciento a favor de Kerry y un 49 por ciento a favor de Bush.

Resultado final: las exit poll en los estados con voto electrónico ofrecieron un margen de error respecto al resultado final de un 5,2 por ciento, errando en la mitad de los estados analizados a favor de Bush. En cifras totales, los cálculos efectuados a partir de los «errores» en las exit poll sitúan el incremento de voto a Bush en tres millones, justo la diferencia que ob­tuvo.


Diferencias entre el voto registrado y el voto emitido

En Estados Unidos, para votar es necesario registrarse con ante­rioridad. Al hacerlo, se debe declarar a quién se pretende votar, sin que ello sea en modo alguno obligatorio de cumplir cuando posteriormente se ejerza el derecho a sufragio. Habitualmente, ese grupo de un 5 por ciento de electores indecisos es el que pue­de o no modificar el voto.
Esto quiere decir que si en un condado con 10.000 votan­tes, 7.000 dicen ser demócratas y 3.000 republicanos, un resul­tado lógico podría ser 6.500 votos demócratas y 3.500 republi­canos.
Lo que no sería normal es un resultado con 1.500 votos demó­cratas y 8.500 republicanos, pues se saldría de todas las pautas de comportamiento electoral conocido.
Pues bien, este tipo de desfases se produjo el 2-N en cientos de condados, la mayor parte de ellos ubicados en Florida. Veamos algu­nos ejemplos:

- En Baker County (Florida) se registraron casi 12.000 votan­tes. De ellos, 9.000 se declararon demócratas y unos 3.000 republicanos. Sin embargo, tras las votaciones el recuento dio como resultado: 2.180 votos a favor del demócrata Kerry y 7.738 a favor del republicano Bush.

- En Dixie County se registraron 5.000 votantes. De ellos, casi 4.000 se declararon demócratas y apenas 600 republicanos. Sin embargo, el resultado final fue de 599 votos a favor de Kerry y 4.433 a favor de Bush.

- En Franklin County (Florida), el 73 por ciento se declara­ron demócratas, pero el 58 por ciento votaron a Bush. En Holmes County, el 72 por ciento se declararon demócratas, y sin embargo el 77 por ciento votaron a Bush.En total, en 47 de los 67 condados de Florida, Bush obtuvo más votos que electores suyos registrados previamente. En 15 de esos condados, la cifra de votos republicanos superó al doble de registrados como tal antes del día de las elecciones, lo que podría significar cientos de miles de votos...


Irregularidades:

- En Palm Beach (Florida), los votos totales sumaron 542.835, sin embargo, sumando los obtenidos por todos los candidatos y los nulos, la cifra definitiva es de un total de 454.427 votos. ¿Dónde fueron a parar los 80.000 votos restantes?

- Tres horas después de que Kerry admitiera su derrota, la Secretaría de Estado de Ohio sólo había divulgado a través de su página web el resultado de diez precintos o condados, que sumaban únicamente un 10 por ciento del total de votos. Sobre el resto no existían datos oficiales, mientras que entre los notificados por las autoridades Kerry obtenía 294.000 votos y Bush, 267.000. ¿Por qué Kerry se apresuró a admitir la derrota si los datos definitivos aún no habían confirmado su derrota?

- En Florida, Bush obtuvo una ventaja de 385.000 votos, pero es sorprendente que en los condados en donde se votó mediante pantalla táctil —tocando con el pulgar un moni­tor de ordenador que emitía sus datos hasta la sede de una empresa informática que procesaba los datos— obtuvo un incremento del 38 por ciento respecto a las elecciones del año 2000. De los diez condados en donde más votos obtu­vo, en siete de ellos se votaba de modo electrónico. Tenien­do en cuenta que el 30 por ciento del voto fue electrónico en el Estado, de haberse contabilizado sólo los votos «nor­males», habría ganado Kerry. ¿Por qué los votantes «elec­trónicos» fueron los que inclinaron la balanza a favor de Bush?

- Analizando los datos concretos de algunos condados, es fácil encontrar auténticos expedientes X. Por ejemplo, en Hillsborough (Florida). Como en otros tantos lugares, no sólo se elegía presidente, sino que paralelamente se elegía senador entre un candidato republicano y otro demócrata o defensor del pueblo entre candidatos de ambos partidos. Por lógica, quien vota demócrata en una opción lo suele hacer en las otras. Pero ésa es la lógica...
Lo que ocurrió es que el 2-N, para el Senado, los casi 500.000 votantes de Hilisborough se decidieron a favor del candidato demócrata, 16.199 votantes más que a favor del republica­no. Además, para el puesto de defensor del pueblo, los demócratas obtuvieron una diferencia a su favor de 21.710 votantes. Sin embargo, y he aquí la incógnita, para el pues­to de presidente, los demócratas perdieron por una dife­rencia de 31.017 votos.


- El Grupo de Investigación de Métodos Estadísticos de la Uni­versidad de Berkeley en California efectuó un estudio téc­nico sobre la influencia que a favor de Bush tuvo el voto elec­trónico en Florida. Dicho informe fue efectuado siguiendo todos los parámetros científicos exigibles y presentaba un resultado con una fiabilidad del 99 por ciento. Dedujeron que las «modernas» técnicas aportaron irregularmente 130.000 y 260.000 votos de más a Bush en Florida, a los que sumar al menos otros 72.000 debido a un error masivo en el condado de Broward y varias decenas de miles más en otros condados que sitúan la sobrecogedora cifra en casi 400.000 votos irregulares a favor de Bush. Lo ocurrido allí fue un soberano insulto a la democracia, por no hablar de las denuncias de observadores como Jimmy Cárter que decla­raron como a decenas de miles de personas se les arrebató el derecho a voto en función de unos antecedentes que casi siempre vinieron como consecuencia del color de piel. Y es que los negros suelen votar al Partido Demócrata. Por su parte, la institución US Together cifró en 600.000 los votos falsos a favor del presidente. Sin fraude electoral electróni­co, sin selección intencionada de votantes y sin el apoyo por «sorpresa» del vídeo de Bin Laden, el resultado de las elecciones habría sido otro bien distinto.

- En el pequeño condado de Franklin County (Ohio) vota­ron 638 personas. Sin embargo, en los resultados finales Bush obtuvo un respaldo electoral de 3.893 votos cuando en realidad sólo obtuvo 365 papeletas. El error fue causa­do por la máquina de voto táctil Danaher Controls Inc., gestionada por la empresa Diebold, que fue usada en todo el país por más de 75.000 personas. Curiosamente, el jefe ejecutivo de este consorcio es un magnate llamado Walden O'Dell, que se convirtió en uno de los financiadores de la campaña electoral de Bush. De hecho, en su propia página web cursó una invitación al presidente para un acto recaudatorio: «Nos uniremos para que obtenga los votos electorales de Ohio», dejó por escrito en su página de internet el 16 de septiembre de 2003. El propio O'Dell salió al paso de algunos grupos de base del Partido Demó­crata que descubrieron los fallos operativos del sistema de voto de Diebold, a quienes calificó de «fantasiosos». Sin embargo, diversos autores como Robert Parry, que publicó el 7 de noviembre en Consortium Ness un trabajo titulado «¿Evidencias de un segundo golpe?», argumen­tan que en los últimos años se han desarrollado diversos trabajos de piratería que facilitarían haber «hackeado» los ordenadores que gestionaban el control electrónico de los votos.

- El periodista Greg Palast recopiló todas las incidencias registradas en Ohio. Tras hacerlo, descubrió que hasta 250.000 votos no fueron contados a lo largo de todo el Estado, pero fundamentalmente en zonas habitadas por hombres de raza negra, tradicionales votantes del Partido Demócrata. Para el reverendo Jesse Jackson, que ha iniciado una batalla legal para intentar que se conozca la verdad, todos los datos indi­can que la ventaja de 136.000 votos a favor de Bush se hubiera esfumado en caso de que el recuento de votos hu­biera sido justo. «Los patrones que hemos investigado nos sugieren un fraude más grande y mejor tramado que el de Florida de 2000. De haber ocurrido alguno así en Sudáfrica, México o Haití, la elección sería calificada como una verdadera farsa», señaló Jackson (La Jornada, 23 de diciem­bre de 2004).

- En Nuevo México, en donde Bush obtuvo la victoria por ape­nas 1.000 votos, un juez de Alburquerque tuvo que decidir sobre varios cientos de votos. Decidió restárselos al Partido Demócrata por «irregularidades», mientras que otros cientos de votos a examen que fueron a parar con las mismas irre­gularidades al Partido Republicano fueron dados por válidos. También se descubrió que en el condado de Bernardillo County alguien registró 200 votantes que no existían. Todos se declararon republicanos...

- Y un sinfín de «pequeñas anécdotas»: votantes demócratas de Kerry en New Hampshire a quienes la noche anterior llamaron «para informarnos de que no era necesario acu­dir a votar»; electores de Arizona que se encontraron inmen­sas fotos del presidente Bush a la entrada del colegio elec­toral; personas registradas dos veces como votantes; coacciones en colegios electorales de tendencia demócrata, etc.

Podría emplear páginas y páginas reproduciendo las dife­rentes informaciones que obran en mi archivo sobre lo ocu­rrido en las elecciones. Por desgracia, no se armó el monu­mental escándalo que se originó tras los comicios del año 2000, aun siendo la magnitud del actual fraude infinitamente mayor. Pero es que en cuatro años las cosas habían cambiado bastante. Por un lado, el rival de Bush parecía empeñado en hacer campaña en su contra, pero es que además los grandes medios estaban ahora a favor del presi­dente de la Guerra. Y cuando callan quienes deben contar a la opinión la verdad de las cosas, hasta la más infame de las falsedades parece irrebatible.

sábado, 25 de octubre de 2008

Todo mezclado


Juan Gelman
05/9/2008

Es curioso lo que sucede con los vicepresidentes que eligieron los actuales candidatos a gobernar EE.UU.: el republicano John McCain, que anunció su decisión de combatir enérgicamente el calentamiento global, irá a las elecciones de noviembre próximo en compañía de Sarah Palin, gobernadora de Alaska, miembro de la Asociación Nacional del Rifle y una convencida de que el fenómeno no es producto de la actividad humana. En tanto, el demócrata Barack Obama, que se distingue por haber votado contra la invasión a Irak y no cesa de enrostrárselo a su oponente, será acompañado por Joseph Biden, senador durante cuatro períodos seguidos que apoyó sin reservas la invasión a Irak y ahora la critica y se arrepiente. Bien decía René de Chateaubriand: “En política, el resultado casi siempre contraría lo previsto”.

Es evidente la pelea de ambos por arrancarse votos. McCain cree que una compañera de fórmula le atraerá los sufragios de demócratas mujeres todavía enojadas porque Hillary Clinton no fue la elegida. Obama piensa que un conservador como Biden puede arrimarle votos de los llamados “halcones liberales”, practicantes de una extraña ideología que incluye las políticas de guerra. La elección del republicano sorprende menos que la del demócrata: Biden insistió en que Obama no estaba preparado para ejercer la presidencia hasta que éste le ofreció compartir la fórmula. Pero lo central pasa por otro lado: la guerra contra Irak.

Biden fue uno de sus defensores más acérrimos y así proporcionó una cobertura bipartidaria al peor desastre de la política exterior estadounidense en las últimas tres décadas. En su calidad de presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, en julio de 2002 –nueve meses antes de la invasión– convocó audiencias sobre la guerra ya preparada a las que no citó a especialistas y organismos que ponían en tela de juicio el pretexto: que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. A finales del 2002, Biden defendió el derecho de W. Bush a invadir Irak y votó a favor de todas las partidas presupuestarias destinadas a financiar la ocupación que exigió la Casa Blanca. Hizo más: propuso la división del país invadido según alineamientos étnicos con gobiernos regionales y una autoridad central débil. Fue demasiado: la mayoría de los legisladores iraquíes impugnó la idea.

Steven Zunes, catedrático de la Universidad de San Francisco, se refiere a esta contradictoria situación: subraya que una de las cartas más fuertes de Obama frente a McCain es precisamente su casi solitaria posición contra la guerra. “Al elegir a Biden, sin embargo, quien fue tan partidario de la guerra como el candidato republicano –señala el politólogo–, Obama está diciendo ahora que eso realmente no importa y cohíbe así una de sus principales ventajas. La ‘experiencia’ de Biden es la de un militarista cuyo desprecio por el derecho internacional se puso de manifiesto tanto en sus duras posiciones sobre Irak como en otras cuestiones críticas de la política exterior” de EE.UU. ¿Entonces?

En el discurso que pronunciara al aceptar la candidatura a presidente por el Partido Demócrata –que la prensa internacional calificó de histórico–, Obama prometió el cambio de políticas en distintos campos, pero explicó la necesidad de retirarse de Irak para concentrar la acción en “el frente principal de la guerra antiterrorista”: Afganistán. Los tonos belicistas de Biden fueron similares. Esa es la “guerra justa”, según los halcones liberales, la de Irak, no. Así se encuentran los dos candidatos demócratas y cabe imaginar que Biden se convertirá en el Dick Cheney de Obama. Es notorio cómo el vice de Bush resolvió sin mayor trámite que los atentados del 11/9 eran obra de Saddam y manipuló la información para “probarlo”. Cheney es la eminencia gris de la llamada “guerra antiterrorista” y siempre hubo dudas acerca de quién era el verdadero número uno en la materia. Dicho de otra manera: gane quien gane, el partido de la guerra seguirá en la Casa Blanca.

La situación en Afganistán es cada vez más engorrosa para las fuerzas de la OTAN encabezadas por EE.UU.: no están vencidas, pero tampoco pueden ganar y de ahí el clamor de los “halcones-gallina” pidiendo más tropas estadounidenses cumplir de una vez los proyectos energéticos trazados hace más de veinte años. Y siguen los “daños colaterales” de civiles afganos causados por los bombardeos aliados: 90 muertos en Herat, de los que 60 eran niños, tres niños en la provincia de Paktika y dos de un año y dos años de edad en los arrabales de Kabul. No sorprende que, en lo que va del año, los talibán aumentaran en un 40 por ciento sus ataques en relación con el 2007. Si sale electo, al tándem Obama-Biden le espera otro pantano.

(Extraído de www.pagina12.com.ar)

martes, 14 de octubre de 2008

No es árabe, es un ciudadano decente


Abuchean a McCain en Minessota por defender a Obama

Agencias en Lakeville
12/10/2008

El presidenciable republicano a la Casa Blanca John McCain fue abucheado la noche del viernes por simpatizantes de su partido durante un mitin en Lakeville, Minessota, en el que defendió a su rival demócrata Barack Obama de las interrogantes insidiosas de sus seguidores.

McCain pidió a los asistentes en la reunión “respeto” para su contrincante, al que calificó de “persona decente”. En los últimos días, las bases republicanas que han acudido a los actos de McCain se habían enardecido hasta el punto de llamar “terrorista” o “comunista” al senador por Illinois, siguiendo la estrategia de campaña republicana de sembrar dudas sobre el pasado o las relaciones personales de Obama.

Durante el mitin, McCain respondió a una a una a las preguntas de los asistentes. Un hombre que se confesó “asustado de la presidencia de Obama”, a lo que McCain respondió que “él (Obama) es una persona decente a la que usted no debería tener miedo como presidente de EU”. El público asistente reaccionó ante la postura adoptada por su candidato y lo abucheó al tratar de contener el descontento: “si yo hubiera pensado que él es mejor presidente, no competiría con él”.

Rechazo

Durante la concentración una mujer fue directa y dijo a McCain que: “No puedo confiar en Obama, he leído que es árabe”.

El presidenciable republicano, sin rodeos y pese a estar consciente de que el ambiente del mitin giraba en torno a condenar a Obama, respondió tajante: “No, es un hombre de familia y un ciudadano decente con el que resulta que tengo diferencias en asuntos fundamentales y de eso es de lo que se trata esta campaña. Yo admiro al senador Obama, y no es un cumplido, yo lo respetaré y pido –el público le interrumpe con protestas de rechazo– que todo el mundo sea respetuoso con él y nos aseguremos de que así sea, porque así debería ser la política en EU”.

Sin embargo, esta postura del senador por Arizona parece contradecir spots de campaña en los que buscan crear dudas sobre la personalidad del candidato demócrata.

El propio McCain autorizó hace unos días un anuncio en el que se preguntaba “¿Quién es el verdadero Obama?”, mientras su compañera de fórmula, Sarah Palin, afirmaba que “Obama se junta con terroristas”.

(Extraído de www.cronica.com.mx)

domingo, 5 de octubre de 2008

Homer Simpson intenta votar a Obama... pero la máquina escoge a McCain


El capítulo del 2 de noviembre de los Simpson ofrecerá un adelanto de las elecciones en su capítulo especial de Halloween

EFE - Madrid / San Francisco
02/10/2008

Ya ha quedado clara la preferencia de Robert De Niro, Leonardo Di Caprio o Scarlett Johansson por el candidato demócrata a la presidencia a la Casa Blanca. Pero a Barack Obama le ha salido un nuevo fan. Se trata de Homer Simpson, el patriarca de la familia más estrambótica de Springfield, que el 2 de noviembre, dos días antes del día real de las elecciones, intentará votar por Obama, aunque finalmente acabará devorado por una máquina que prefiere a McCain.

En youtube, con subtítulos en español se puede ver un fragmento del capítulo que la cadena estadounidense Fox emitirá 48 horas antes de la jornada electoral y dos días después de Halloween. En él, las elecciones llegan a Springfield. Como todo ciudadano responsable Homer Simpson se acerca hasta su colegio electoral para votar por su candidato favorito. Su preferencia es clara: "Quiero votar por Obama", dice risueño frente a una de las máquinas electorales que recogen, mediante una pantalla táctil, el voto de los ciudadanos. Sin embargo, el aparato marca hasta seis votos por John McCain cuando Simpson intenta furibundo que registre su voto correctamente.

Al Jean, productor ejecutivo de "Los Simpson", dijo al diario estadounidense Orlando Sentinel que la escena no pretende ser una declaración de apoyo a Obama sino, más bien, "un comentario sobre las irregularidades del sistema de voto" en EEUU.




Fraude electoral millonario convertido en un espectáculo para los medios de diversión. La gran farsa norteamericana

Obama, las elecciones y el fraude anunciado