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martes, 21 de julio de 2009

Gripe porcina: el fiasco de 1976. The swine flu fiasco


4/5/2009

El 5 de febrero de 1976, en Fort Dix (New Jersey) el recluta David Lewis le manifiesta al oficial instructor que se siente cansado y débil, pero cumple con las tareas y ejercicios asignados. A las 24 horas fallece por gripe.

Dos semanas más tarde, funcionarios del Ministerio de Salud hacen público que la gripe causante de esta muerte y de la hospitalización de otros cuatro soldados, es una variedad conocida como "gripe porcina". No se añade que, en los análisis efectuados a los soldados de Fort Dix, 500 tenían el virus y no habían presentado ningún síntoma de enfermedad.

A partir de este momento se lanza una campaña "preventiva" por parte de médicos, políticos y compañías farmacéuticas a la que la nación americana responde de forma entusiasta con un estado general de histeria colectiva. Se desata el Terror y lo que la Historia de la Medicina y la Prensa conocen pudorosamente como "The Swine Flu Fiasco". El término fiasco, en inglés, significa: "un fracaso completo, una acción que termina en un final ridículo".

Efectivamente, Estados Unidos desentierra todos sus fantasmas, recuerda el medio millón de muertos de la Gran Gripe de 1918 y pone en marcha la mejor burocracia medica de la que es capaz.

A mediados de marzo todos los Centers for Disease Control (Centros de Control de Enfermedades) deciden, con el científico criterio de "por un por si acaso", respaldar al presidente Ford para que recabe los fondos necesarios para vacunar a todo el país.
El 24 de marzo, tras caer derrotado por Ronald Reagan en las primarias de Carolina del Norte, el presidente Ford anuncia a la nación la campaña de vacunación total . Hubo maliciosos que interpretaron esta medida desmesurada como un último intento por recobrar el lobby farmacéutico que había virado su apoyo hacia Reagan.

Fuera como fuera, los debates para que el Congreso aprobara una partida presupuestaria de cientos de millones de dólares fueron agrios y destemplados, sobre todo, teniendo en cuenta que los apocalípticos daños se resumían en un soldado muerto y cuatro constipados. Y lo que ya era más que sospechoso y apuntaba siniestras maneras: las farmacéuticas insistían en que el Gobierno Federal se hicieran responsables económicos de los posibles efectos adversos de las vacunas.

A mediados de agosto y gracias al trabajo de una carismática figura del deporte y médico del Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social, el doctor Delano Meriwether, Ford consigue los fondos para vacunar a doscientos veinte millones de norteamericanos. El Dr Meriwether promete realizar semejante hazaña en tres meses.
La vacunación empieza en octubre. El 16 de Diciembre, cuando ya se habían vacunado cuarenta millones de personas, el Gobierno decide suspender la vacunación. Se habían producido 33 muertes fulminantes debidas a la vacuna y cientos de personas desarrollaban ya el gravísimo y raro síndrome de Guillain-Barré. Entre los caídos por la Salud y por la Fe en América y la Medicina, se hallaba il capo di tutti capi, Carlo Gambino. La prensa atribuyó la maldad a Carmine Galente. El doctor Archie Kalokerinos directamente al Gobierno.

Por cierto, el terrorífico virus de Fort Dix era el H1N1.

Nada nuevo bajo el sol.

Más información:
Publicado en 2007: El asunto de la gripe del cerdo (1976): cuando el pánico y la política toman las decisiones (pdf)

(Extraído de gatopardo.blogia.com)

Artículo relacionado:

Norad/NorthCom: la militarización de la salud del ASPAN


El Fraude de la Gripe Porcina
Ron Paul (congresista republicano y médico)


1976 Swine Flu Propaganda, La vacuna
de la gripe porcina

jueves, 26 de junio de 2008

Estados Unidos experimentó en secreto con su propia gente

Por Ernesto Carmona
Mayo de 2004

Setenta y tres escolares de una escuela pública de Massachusetts recibieron cucharadas de isótopos radioactivos junto con la avena con leche que les daban en el desayuno de cada mañana. En 1945 la ciencia militar estadounidense ya conocía el poder destructivo de la energía atómica pero sabía poco sobre el efecto radioactivo en los seres humanos.

Desde los años 40 hasta la década de los ’90, Estados Unidos experimentó armas químicas y bacteriológicas con los habitantes de su propio país, revelan hoy documentos secretos desclasificados. Los jueces rechazaron las demandas de reparación de las familias de las víctimas invocando la doctrina de "la inmunidad del gobierno".

En 1994, William Clinton ofreció "disculpas sinceras", aduciendo que una "nueva generación de líderes" no repetiría esas prácticas, en un cuestionamiento ético tildado por otros de simple "traición". Hoy podrían existir otros abusos secretos.

Algunos atentados

- En la década del 40 se inyectó plutonio a pacientes de hospitales, se hizo ingerir radioisótopos a los escolares y mujeres embarazadas bebieron hierro radiactivo.
- Desde fines de los ‘40 hasta los ‘50, estadounidenses, canadienses y británicos rociaron bacterias en Las Bahamas.
- En los ’50, las tropas fueron sometidas a la radiación de las pruebas nucleares en la atmósfera, para conocer sus efectos en la infantería.
- En 1950, las FF.AA. bombardearon San Francisco, Key West -Florida- y Ciudad de Panamá con bacterias serratia marcescens, sin advertir a la población.
- En 1952/53 dispersaron nubes de partículas sintetizadas de sulfuro de zinc-cadmio sobre los alumnos de la escuela Clinton de Minneapolis (Minnesota); Saint Louis, el Fuerte Wayne, el Valle del Monocacy (Maryland), Leesburg (Virginia), otros estados del centro y Winnipeg (Canadá), "para ver cuánto se dispersarían".
- En 1965, agentes del Ejército soltaron el bacilo globigii en el aeropuerto nacional de Washington y en la terminal de autobuses Greyhound.
- En 1966, difundieron bacterias sustilus varilus en la estación Broadway, Nueva York.

Expedientes del plutonio

Estas puntas del iceberg parecen de ciencia ficción. Pese a que están cubiertos de silencio, ilustran la vocación terrorista del gobierno de EE.UU. ...con su propia gente.

Aunque no es fácil obtener información, la verdad termina siempre por saberse. Una investigación de la periodista Eileen Welsome documentó en 1993 la historia de 18 casos de radiación en el libro The Plutonium Files: America’s Secret Medical Experiments in the Cold War (Los archivos del plutonio: experimentos médicos secretos durante la Guerra Fría).

El trabajo de Welsome sobre los expedientes secretos desclasificados impresionó a Hazel O’Leary, secretaria de Energía de Clinton, quien promovió una investigación que en 1994 fue muy resistida por "insólita". Welsome reveló que 73 menores indefensos de una escuela de Massachusetts ingirieron isótopos radiactivos en la avena del desayuno, una mujer de Nueva York fue inyectada con plutonio por los médicos del Proyecto Manhattan -la bomba atómica- que le atendían un desorden pituitario, mientras 829 embarazadas bebieron "cócteles vitamínicos" en una clínica de Tennessee, pero en realidad contenían hierro radiactivo.

El gobierno de Clinton formó una comisión -presidida por Ruth Fade- para investigar los casos de radiación en seres humanos denunciados por Welsome. Sin embargo, el informe no satisfizo porque no hubo culpables. Sólo las disculpas del Presidente.

Otras investigaciones

Cuarenta años después, una ex alumna de la escuela Clinton -de un típico barrio de clase obrera- descubrió que cuatro compañeros murieron a los 40 años de edad por enfermedades atribuidas a las pruebas químicas. La mayoría padeció asma, sufrió neumonía y otras enfermedades respiratorias, pero en un juicio sin culpables se impuso el principio de la "inmunidad gubernamental". El Ejército aseguró que sus pruebas resultaron inocuas y garantizó que las enfermedades fueron una coincidencia.

En la mitad de los ’70, el San Francisco Chronicle denunció -un cuarto de siglo después- el evento serratia marcescens. Hubo reclamos de los nietos de 11 víctimas hospitalizadas por infecciones urinarias y respiratorias severas, entre ellas un hombre que murió, pero de nuevo los jueces impusieron la doctrina de "inmunidad gubernamental". Además, el Ejército aclaró que las bacterias causantes del daño humano no fueron las suyas. Otra coincidencia.

Leonard Cole, autor de The Eleventh Plague: The Politics of Biological and Chemical Warfare (La plaga décimo primera: la guerra química y biológica), documentó numerosos otros casos. No es fácil conseguir información sobre estas violaciones a los derechos humanos en el país gendarme de la democracia mundial. La Red de Noticias de Salud (Health News Network), del Proyecto Libertad de Derechos Humanos de Winston-Salem, Carolina del Norte, ofrece reimpresiones de documentos gubernamentales desclasificados (Ver aquí)

Más pruebas en humanos

En 1977, las audiencias del Comité de Inteligencia del Senado sacaron a la luz que entre 1949 y 1969 se realizaron 239 pruebas secretas de agentes biológicos aéreos, 80 con bacterias vivas. Las FF.AA. afirmaron que sus bacterias tampoco eran nocivas, pero en varios casos se comprobó lo contrario. En 1994, un experto en guerra biológica declaró que por 20 años el Ejército soltó nubes de microbios "simulados" y agentes químicos en cientos de zonas pobladas, causando enfermedad y muerte en humanos y animales.

Las audiencias revelaron que la CIA hizo experimentos secretos (1956-1961) de control mental con el programa MK-Ultra en numerosas ciudades. Sus agentes introducían alucinógenos -LSD y mescalina- en las bebidas sin que los "conejillos" se percataran y se quedaban a "observar".

Muchos "sujetos" se enfermaron y dos murieron.

Entre 1944 y 1974, el ministerio de Defensa (Pentágono) y la Comisión de Energía Atómica estudiaron en miles de personas los efectos nocivos dle material radiactivo e inyecciones de plutonio. Un comité del gobierno informó en 1965 que se realizaron 4.000 experimentos en docenas de hospitales, universidades y bases militares, por lo general sin permiso ni conocimiento de los "conejillos".

Pedro Albizú Campos

En 1931 el Dr. Cornelius P. Rhoads, se traslado al Hospital Presbiteriano de San Juan para "estudiar la anemia en Puerto Rico", con financiamiento de la Fundación Rockefeller. Lo que realmente hizo fue inyectar a los anémicos con células de cáncer y elementos radiactivos y aplicarles radiación para estudiar sus efectos. En una carta a su amigo F.W. Stewart, confesó haberle dado muerte a 8 pacientes.

Más tarde, Rhoads dirigió de guerra biológica en Maryland, Utah y Panamá. También integró la Comisión de Energía Atómica, donde organizó experimentos de exposición a la radiación con soldados y pacientes de hospitales.

En 1951, el líder patriota Pedro Albizú Campos denunció desde la cárcel La Princesa de San Juan que estaba siendo irradiado y que los estadounidenses utilizan a Puerto Rico como un laboratorio.

Desde los ‘40 hasta la década de los ’90, en Panamá se probó gas mostaza, VX, sarín, cianuro de hidrógeno y otros agentes neurotóxicos. En los primeros experimentos se aplicó las sustancias a los soldados con consecuencias trágicas, en tanto en los años 60 y 70 se hicieron pruebas del agent orange y otros herbicidas tóxicos en las selvas de Panamá, similares a los campos de batalla de Vietnam.

En la invasión a Panamá de 1999, los habitantes de Pacora -en las montañas cercanas a la capital- fueron bombardeados con un agente químico que les quemó la piel, les produjo escozor y les provocó diarreas. El ejército dejó muchos sitios contaminados con residuos de armas químicas, además de numerosos proyectiles que no detonaron. Los experimentos químicos y biológicos "descentralizados" son como el pan de cada día en Cuba. La variedad del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus del dengue hemorrágico, fue desarrollado por especialistas en guerra biológica e introducido en la isla en 1984, según confesó Eduardo Arocena, cabecilla de la organización terrorista Omega 7, en un juicio celebrado en 1984 en EE.UU.

Todo vale en EE.UU.

Los ataques con ántrax perpetrados en EE.UU. en 2002 utilizaron cepas Ames, desarrolladas en laboratorios de Iowa y utilizadas por el Ejército en los ‘60 para fabricar armas virulentas. Los experimentos con el ébola se desarrollaron en el Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas del Ejército en Fort Detrick (Maryland).

Entre 1942 y 1945, los Servicios de Guerra Química experimentaron el gas mostaza en unos 4.000 militares y en centenares de Adventistas del Séptimo Día que eligieron prestarse como conejillos de india en lugar de servir en el Ejército. El registro de las experimentaciones humanas en EE.UU. podría albergarse en una gran biblioteca.

El servicio de Salud Pública decidió actuar contra el pelagra -una deficiencia de niacina- recién en 1935, después de observar impasible durante 20 años los estragos mortales del mal en la población negra azotada por la pobreza. En 1940, 400 presos de Chicago fueron infectados con malaria, para probar los efectos de nuevas drogas contra esa enfermedad.

El mismo servicio experimentó en los años 30 la sífilis Tuskegee en 200 hombres de la comunidad negra de Macon County, Alabama. Y una vez que comenzó la producción industrial de penicilina tampoco los curó. El SIDA, que apareció en los ’80 entre la población negra de Haití y en algunos países africanos, bien puede ser otro artilugio del arsenal biológico estadounidense. Todo es posible para los líderes de ese gran país.

(Extraído de www.voltairenet.org)

Nuevas acusaciones de que Londres usó minusválidos como cobayas en pruebas nucleares


viernes, 20 de junio de 2008

Invasión a Granada, 25 de octubre de 1983

El 25 de octubre de 1983, siete mil soldados estadounidenses invadieron la isla de Granada, de apenas 344 kilómetros cuadrados. Sus 90.000 habitantes amenazaban la seguridad de los Estados Unidos, afirmaron desde Washington. Durante más de un año permanecieron las tropas extranjeras en la isla y pusieron fin al movimiento de transformaciones sociales y económicas emprendido bajo el liderazgo de Maurice Bishop.

Los conflictos internos entre integrantes del Partido de la Nueva Joya, encabezado por Bishop, sobre el camino de la revolución fueron aprovechados por el gobierno de Ronald Reagan. Los Estados Unidos querían impedir por todos los medios una 'segunda Cuba en el Caribe'. Hasta el día de hoy, no ha sido aclarado el papel que jugó la CIA, pero es evidente que la invasión ya estaba en marcha aún antes del asesinato de Bishop.

Desde la década del 50, Eric Gairy tuvo la isla bajo su dominio. Inicialmente era un combativo abogado sindical; a partir de 1951 fue designado primer ministro y continuó en el cargo sin interrupciones. Amigo personal de Augusto Pinochet, fue respaldado por los gobiernos de Washington y Londres. Implantó un régimen corrupto que fue la vergüenza de todo el Caribe de habla inglesa. Prohibió las publicaciones de la oposición y mantuvo el terror armando grupos de choque.

En los años 60, se fundó un movimiento de liberación opositor, el New Jewel Movement, dirigido por Maurice Bishop. El 13 de marzo de 1979, militantes armados del New Jewel Movement ocuparon el cuartel y la radio local. Acabaron con la dictadura y dieron inicio a la revolución. 'People´s Revolution', la revolución del pueblo. La revolución fue atacada desde afuera y desde adentro. Esta pequeña isla posee una ubicación estratégica frente a la costa venezolana, cuyas enormes reservas petroleras despertaron el celo de las empresas norteamericanas. En su apoyo, el gobierno en Washington logró congelar todos los créditos internacionales, rodeando a Granada de un mundo financiero hostil. Al mismo tiempo, un frente interno estaba constituido por algunos cientos de opositores contra-revolucionarios. La situación se fue agudizando. Los Estados Unidos ya no ocultaban su intención de invadir la isla. Y como en toda acción militar, necesitaron crear un clima político propicio que debilitase al enemigo. Maurice Bishop, el dirigente revolucionario querido por el pueblo, tenia que ser eliminado. Se ha comprobado que la CIA estuvo al tanto de las interioridades dentro del movimiento y aprovechó las discrepancias internas para sus propósitos militares.

Bernhard Coard, vice primer ministro, dispuso un arresto domiciliario contra Bishop, lo cual originó un estallido social. El 19 de octubre de 1983, a las once horas, una multitud salió a la calle agitando carteles con la consigna 'Queremos a Bishop. No a Coard': logró liberar a Bishop, acompañándolo luego hasta Fort Rupert, el cuartel del Ejército. A las trece horas se escucharon disparos de armas automáticas. Por la noche, Radio Free Granada informó que un consejo militar tomó el poder y que decretó el toque de queda.

Hay distintas versiones sobre lo sucedido en Fort Rupert. Coard (que a esa altura de los acontecimientos había perdido su batalla por el poder) alega que Bishop y sus quince compañeros resultaron muertos luego de un intercambio de disparos. Pero, curiosamente, del lado de Coard no hubo muertos.

Con la excusa de los sucesos del 19 de octubre, el gobierno de los Estados Unidos trató de justificar su intervención. La vida de 600 ciudadanos estadounidenses estaba en peligro, adujeron. Pero Tom Adams, presidente de Barbados y uno de los principales propulsores de la invasión, reconoció en una conferencia de prensa que, ya el 15 de octubre, es decir cuatro días antes, los Estados Unidos planificaron una acción militar conjunta. Y el embajador norteamericano en París reveló en una entrevista televisiva que la decisión de invadir había sido tomada dos semanas antes.

Seis días después, la ciudad de St. George's fue bombardeada desde aviones, helicópteros y buques de guerra. Luego de tres días de una lluvia de bombas, 7.300 marinos y paracaidistas invadieron la isla. Se registraron 88 muertos y más de 500 heridos. El presidente Ronald Reagan declaró: 'Llegamos apenas a tiempo para evitar la ocupación de Granada por los cubanos'.

El argumento del 'peligro cubano' se desvaneció al día siguiente: los trabajadores cubanos, que construían el aeropuerto bajo la dirección de una empresa inglesa, se rindieron. Tampoco encontraron depósitos de armamento pesado. Los periodistas recabaron testimonios de estudiantes norteamericanos, quienes nunca se sintieron en peligro y se resistían a abandonar la isla. Las Naciones Unidas condenaron la invasión.

(Extraído de www.terrorfileonline.org)

Una "causa justa" que mató a miles de panameños

El 2 de octubre de 1977 un referéndum ratificó en Panamá el nuevo tratado Torrijos-Carter. El pueblo panameño abrogaba así el leonino tratado Hay-Bunau Varilla, "jamás firmado por un panameño", como acostumbraba a decir el general Omar Torrijos.

Mediante este nuevo tratado, Panamá obtendría en el año 2000 la soberanía plena sobre el canal y sus instalaciones.

Torrijos debió vencer numerosos obstáculos y trabas que los senadores yanquis encabezados por nuestro conocido Jesse Helms habían opuesto a la firma de éste.

Una enmienda del senador De Concini agregaba una cláusula que garantizaba a EEUU el derecho a intervenir militarmente en el canal: "Si el canal fuera cerrado o sus operaciones no se pudieren efectuar... los EEUU tendrán el derecho de tomar las medidas necesaria... incluyendo el uso de la fuerza militar..."

Torrijos escribió entonces a Carter quien se comprometió a "no utilizar esta enmienda como justificación legal para una eventual intervención en Panamá".

Catorce bases militares y más de diez mil soldados se encontraban en la zona del canal. Esta presencia tenía la misión (aparte aquella de la seguridad del canal) de proyectar el poder de fuego de EEUU sobre el continente: "Durante décadas, bajo el pretexto de proteger esta vía fluvial, esas instalaciones sirvieron como centros de entrenamiento para realizar pruebas de armamento y de tecnología militar; como bases de apoyo logístico a golpes de estado y operaciones de contrainsurreción o, para efectuar intervenciones secretas o no en Colombia, Bolivia, Granada y América Central..."

Torrijos murió en 1981 en un misterioso accidente de aviación. Los panameños le reconocen el mérito de haber, en condiciones extremadamente difíciles, logrado hacer firmar a los EEUU un nuevo acuerdo sobre el canal.

El general Noriega sucedió a Torrijos como jefe de la Guardia Nacional. Era considerado como un hombre al servicio de EEUU, trabajando después de muchos años para la CIA.

Como se sabe, Bush, que había sido jefe de la central yanqui, no se embarazó en 1989 con sutilezas jurídicas ni supuestos derechos de antigüedad en el trabajo. Ese año se había llevado a cabo la elección presidencial en Panamá. La oposición se agrupó en torno a Guillermo Endara, quien afirmó al término del escrutinio ser el vencedor. Pero bajo presión de la Guardia Nacional, Francisco Rodríguez fue designado como presidente de la república.

Una prueba de fuerza comenzó entre la oposición apoyada por EEUU y la Guardia Nacional. Noriega, que al parecer había trabajado algunos años antes para la CIA y por ello era un ex empleado de Bush, fue acusado por éste de participar en el tráfico de estupefacientes y un juez norteamericano emitió una orden de detención en su contra. Al mismo tiempo, las tropas yanquis estacionadas en el canal realizaron provocaciones tratando de intimidar a la población panameña, que en parte, apoyaba a Noriega.

El 20 de diciembre de 1989, Bush (después de haber brindado en Malta con Gorbachov celebrando el fin de la guerra fría) lanzó la "operación Causa Justa".

Y las tropas yanquis, sin preocuparse de justificaciones de tipo legal, invadieron una vez más Panamá, utilizando miles de soldados, la aviación y helicópteros de ataque.

Pero la Guardia resistió e igual cosa ocurrió en los barrios populares donde algunas armas habían sido distribuidas. Entonces las tropas invasoras de la "Causa Justa" los bombardearon como única manera de poner fin a la resistencia. Más de 2000 muertos quedaron entre los escombros de los barrios populares calcinados.

En cuanto al líder de la oposición Guillermo Endara, éste prefirió el confortable aire acondicionado de una base militar yanqui (prueba de la tranquilidad que reinaba en el país y de la adhesión popular con que contaba la invasión norteamericana) para jurar como presidente de la república...

George Bush imponía un presidente que en los años setenta había creado una empresa domiciliada en Panamá, cuyo socio no era otro que el general Manuel Contreras, jefe de la policía secreta del general Pinochet...

Noriega fue detenido por sus ex patrones el 3 de enero de 1990 y llevado a EEUU, donde fue condenado a 40 años de cárcel.

En mayo de 1994, Ernesto Pérez Valladares del PRD (Partido Revolucionario Democrático), el partido de Noriega, triunfó en las elecciones.

En todo caso, desde 1995, en abierta violación del reciente tratado Torrijos-Carter, EEUU trató de obtener del gobierno panameño su acuerdo para que algunas de sus bases militares (Howard, Sherman, Rodman y una en la isla de Galeta) permanecieran indefinidamente en la zona del canal.

En mayo de 1999, Mireya Moscoso una fiel aliada de EEUU, fue elegida como presidente de la república. Curiosamente, el general Charles Wilheilm del Southern Command, expresó públicamente al mismo momento sus dudas acerca de la capacidad de Panamá para mantener la seguridad del canal. Meses después, el mismo general explicaba ante la comisión de relaciones exteriores del Senado norteamericano, que el ejército panameño no estaba en condiciones de enfrentar una eventual incursión de guerrilleros colombianos. Pero fueron los propios EEUU los que disolvieron y desarmaron al ejército panameño durante la invasión de 1989.

Al Tratado Torrijos-Carter se le agregó un "Tratado de Neutralidad", según el cual, los EEUU quedan autorizados para intervenir unilateralmente desde el año 2000 si estimaran que la neutralidad del canal estuviera en peligro...

(Extraído de www.visionesalternativas.com)

Henry Kissinger, ideólogo del Plan Condor

La apertura de los archivos secretos implica a Henry Kissinger, miembro del Grupo Bilderberg (es un empleado de Rockefeller), ganador del premio Nóbel de la Paz e ideólogo intelectual del Plan Cóndor (además de otros proyectos de esterilización de mujeres latinoamericanas)

La "Operación Cóndor", mediante la que los aparatos represivos de varias dictaduras latinoamericanas se coordinaron en las décadas de los 70 y 80 para secuestrar y asesinar a opositores, fue la causa principal de la detención en Londres de Pinochet.

La desclasificación de documentos de los archivos paraguayos y del FBI, entre otros, han aportado pruebas documentales irrefutables de la existencia del Operativo Cóndor.

La Justicia paraguaya remitió, el 28 de octubre de 1998, al juez Baltasar Garzón 1.283 páginas copiadas de los llamados "Archivos del Terror", solicitadas como pruebas de esta operación. Estos archivos constituyen un conjunto de informes confidenciales de la policía del derrocado régimen paraguayo del general Alfredo Stroessner (1954-1989), descubiertos en 1992 y que están bajo custodia de la Corte Suprema.

La denominada "Operación Cóndor" fue impulsada en 1974 por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) chilena, encabezada por el general Manuel Contreras, actualmente detenido en Chile, y prolongó su actividad en los años 80 en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

El acuerdo tácito entre las dictaduras de entonces facilitaba el intercambio de prisioneros políticos, informes de los servicios castrenses y policiales de información, y hasta ciertas fórmulas de torturas, según consta en los "Archivos del Terror".

El asesinato de Letelier, clave en el descubrimiento de la Operación Cóndor

Tras el asesinato en Washington del que fuera ministro de Exteriores de Salvador Allende, Orlando Letelier (21/09/1976) el agente especial del FBI, Robert Scherrer, enviaba un cable al cuartel general del FBI describiendo en qué consistía la Operación Cóndor:

"El "Operativo Cóndor" es el nombre en clave para la recolección, intercambio y almacenamiento de información secreta relativa a los denominados "izquierdistas", comunistas y marxistas, que se estableció recientemente entre los servicios de inteligencia en América del Sur, con el fin de eliminar las actividades terroristas marxistas en la región. Además, "Operativo Cóndor" tiene previstas operaciones conjuntas contra objetivos terroristas en los países miembros. Una tercera fase, y más secreta, del "Operativo Cóndor" implica la formación de grupos especiales de los países miembros, que deberán viajar por cualquier parte del mundo hacia países no-miembros, para llevar a cabo castigos incluido el asesinato contra terroristas o simpatizantes de organizaciones terroristas de los países miembros del "Operativo Cóndor". Por ejemplo, en el caso de que un terrorista o simpatizante de una organización terrorista de un país miembro del "Operativo Cóndor" se encontrara en un país europeo, se enviaría un grupo especial del "Operativo Cóndor" para localizar y vigilar al objetivo. Cuando hubiera terminado la operación de localización y vigilancia, se enviaría un segundo grupo del "Operativo Cóndor" para llevar a cabo el castigo real contra el objetivo. Los grupos especiales serían provistos de documentación falsa de los países miembros del "Operativo Cóndor ".

Era el primer informe confirmando la existencia de una operación a gran escala en América Latina, que incluía el secuestro, tortura y asesinato de cientos de personas.

Según aseguraron dirigentes de la izquierda chilena, la muerte de Letelier, la del general Prats, que murió junto con su esposa, víctima de un atentado en Buenos Aires en septiembre de 1974, y el atentado fallido al dirigente democristiano Bernardo Leighton, en Roma en 1995, son otras de las caras de la "Operación Cóndor" que permitieron llamar la atención internacional sobre lo que estaba ocurriendo.

Archivos paraguayos

El descubrimiento de los archivos paraguayos fue esencial. En 1975, los servicios de inteligencia del Cono Sur codificaron la cooperación informal que mantenían estos países.
En estos archivos hay una carta del general Contreras de la DINA al paraguayo Guanes Serrano, denominando "Primer Encuentro de Trabajo de Inteligencia Nacional" a lo que se más tarde sería Cóndor. Contreras proponía que las instalaciones de la DINA fueran el cuartel general que centralizara las operaciones.

Asunción, 1978. Tiene lugar el "Segundo Encuentro Bilateral de Inteligencia", al que asistieron militares argentinos, paraguayos y chilenos. Se definió el funcionamiento del Operativo, que definían en tres fases:

- Intercambio de información sobre el enemigo.
- Investigación del objetivo.
- Detención (secuestro) y traslado del objetivo a su lugar de origen.

(Extraído de elmuertoquehabla.blogspot.com)

Documentos desclasificados


Informe para Henry Kissinger sobre la situación en Chile en 1970, tres años antes del golpe de Estado

Los padrinos de Pinochet

El fantasma del comunismo, obsesión de Washington, pareció transformarse en realidad cuando el médico socialista chileno Salvador Allende, apoyado por una coalición de partidos de izquierda, la Unidad Popular, venció en la elección presidencial de septiembre de 1970.

Chile estaba de fiesta y desde el balcón del histórico edificio de la Federación de Estudiantes de Chile, en el centro de Santiago, Salvador Allende, visiblemente emocionado, se comprometió a llevar a término el programa prometido a los electores. Luego, pidió a sus partidarios que se retirasen a sus casas en calma y tranquilidad sin responder a las provocaciones.

Ni desórdenes ni actos de violencia se produjeron esa noche y el pueblo chileno festejó sobriamente su victoria.

Pero en los barrios burgueses, en las grandes mansiones y detrás de los espesos muros de la embajada de EEUU, aquellos que siempre habían acusado a la izquierda de ser la portadora de la barbarie, afilaban sus cuchillos.

La intervención yanqui en Chile es ampliamente conocida gracias a los documentos secretos de la ITT, al informe Covert Action presentado al Senado estadounidense por la Comisión Church (1975) y diversos documentos recientemente desclasificados.

La injerencia de Estados Unidos en Chile data de mucho tiempo atrás. En 1965 la CIA implementó una operación a gran escala destinada a detectar "las potencialidades revolucionarias" en el país. Se trataba de la "Operación Camelot". La clase política chilena casi unánime condenó la injerencia y los EEUU prudentemente optaron por bajar su perfil.

Después del 4 de septiembre de 1970, el gobierno yanqui movilizó a todos sus agentes, colaboradores e influencias conspirando contra el futuro presidente chileno, quien acababa de ganar en las urnas.

El propietario del principal órgano de prensa chileno El Mercurio y vicepresidente también de la Pepsi Cola, se reunió el 15 de septiembre de 1970 en Washington con el director de la CIA Richard Helms. Por la noche, Henry Kissinger, Helms y Nixon coordinaron un plan de acción, Track I y un segundo plan, Track II, destinados a impedir que el Congreso chileno proclamara Presidente de la República a Salvador Allende.

Según la Comisión Church, las instrucciones de Nixon al jefe de la CIA fueron precisas, escritas con su propia mano: "Salve a Chile... no hay que preocuparse por los riesgos, no comprometer a la embajada, 10 millones si es necesario... trabajo a tiempo completo... plan de acción en 48 horas..."

El plan Track II tenía varias fases, desde el soborno de diputados, generales y almirantes, hasta el asesinato del comandante en jefe del ejército, que rehusó colaborar con los golpistas, cayendo en una emboscada en octubre de ese año.

Las instrucciones de Nixon indicaban que todo debía ser intentado para atajar a Allende, salvo una acción como la realizada en Santo Domingo. Nathaniel Davis, embajador de EEUU en Chile, se plantea algunas dudas acerca del proyecto de asesinato de Salvador Allende por la CIA.

Sin embargo, a pesar de todos los complots y conspiraciones Allende fue designado por el Congreso, gobernando durante tres años y aplicando el programa prometido: reforma agraria, nacionalización del cobre, de la banca, del nitrato, teléfonos, seguros, etc.

Pero Chile hacía frente a un complot invisible, "un Vietnam silencioso" dijo el poeta Pablo Neruda, quien tomando su arma, la pluma, escribió: "Incitación al Nixonicidio..."

Un plan apoyado del extranjero desestabilizó al país y desencadenó el golpe de estado el 11 de septiembre de 1973. Navíos de la marina yanqui, el Ricardo Turner, el Tattersall, el Vesol y el submarino Clamagor, se encontraban oportunamente frente a las costas chilenas ese día, supuestamente para participar en las maniobras navales "Unitas".

En pocas horas, los militares derribaron la delgada pared que separa la civilización de la barbarie, mientras Allende se inmolaba en su palacio en llamas.

La contrarrevolución victoriosa pudo entonces restaurar el capitalismo sobre nuevas bases, hundiendo a Chile durante diecisiete años en una sangrienta dictadura militar que se propuso "extirpar para siempre el cáncer marxista". Miles de opositores fueron detenidos, torturados, asesinados o hechos desaparecer.

Un proceso de transición democrática se inició en 1989 cuando el dictador Pinochet fue obligado a llamar a un plebiscito. Fue vencido y debió entregar el mando en 1990 a un gobierno elegido democráticamente, manteniendo el cargo de comandante en jefe del ejército hasta 1998, cuando aceptó retirarse... al Senado, el mismo Senado que había clausurado en 1973.

En octubre de 1998, Pinochet de visita en Gran Bretaña fue detenido en virtud de una orden emitida por el juez español Baltazar Garzón.

La actitud de los jueces ingleses y españoles desconcertó en un primer momento a todo el mundo. Algunos minutos luego de haber conocido la noticia, Fidel Castro presente en la Cumbre de los países hispanoamericanos que se efectuaba en Portugal declaró: "Pinochet no actuó solo. Los documentos norteamericanos desclasificados demuestran la participación del gobierno de Estados Unidos para derrocar a Allende. Ellos conocían el plan del golpe hasta en el menor detalle. Tienen por lo tanto una responsabilidad tan grande como Pinochet. Creo que sería legítimo que todos aquellos que elaboraron este plan, los que ayudaron a su realización y que lo apoyaron deben ser juzgados... Los padrinos de Pinochet (EEUU) han sido los responsables de 30 000 desaparecidos en Argentina; 3000 en Chile; 150 000 en Guatemala desde la invasión "liberadora" organizada por la CIA en 1954 contra Arbenz... Llevaron a cabo la "guerra sucia" contra Nicaragua que causó miles de víctimas; la sangrienta guerra contra El Salvador, país hacia el cual los EEUU enviaron un río continuado de armas, recursos, instructores militares, dinero... Estaría muy feliz si se pudiera juzgar actualmente a los responsables yanquis, que además, son más jóvenes que Pinochet".

(Extraído de www.visionesalternativas.com)

Documentos de la CIA sobre el golpe de estado y las violaciones de derechos Humanos realizadas por Pinochet

El golpe de estado en Brasil

El golpe de estado en Brasil contra el presidente Joao Goulart inauguró una serie de golpes en los cuales los Estados Unidos aparecieron directamente implicados.


El gobierno de Goulart había manifestado su voluntad por erradicar las miserables condiciones en las que se encontraban miles de sus compatriotas. Anunció el voto para los analfabetos y su intención de promulgar una ley de reforma agraria.

El 31 de marzo de 1964 las fuerzas armadas derrocaban a Goulart asumiendo el control total del país. El presidente Johnson se apresuró dos días más tarde, el 2 de abril, a enviar a los militares "sus más calurosos deseos", agregando que el pueblo norteamericano "había observado con ansiedad las dificultades políticas y económicas atravesadas por vuestra gran nación... Admiramos la voluntad decidida de la comunidad brasileña por resolver estas dificultades en el marco de la democracia constitucional...(¡sic!)".

Las convicciones democráticas de los militares brasileños se expresaron en el curso de los años siguientes, desencadenando una brutal represión contra los movimientos y partidos antidictatoriales.

Sólo en 1979 se darían los primeros pasos de retorno a un régimen civil.

A comienzos de los años sesenta, el miedo al contagio y al ejemplo cubano había llevado a los EEUU a apoyar todos los golpes militares a lo largo y ancho del continente. Era el retorno del Big Stick.

En El Salvador una junta militar se apoderó del poder en 1961. En Guatemala el presidente Idígoras Fuentes fue tumbado por los militares en marzo de 1963 y en Honduras el presidente Villeda, acusado de poca firmeza frente a la subversión comunista, fue derrocado en octubre de ese mismo año.

En América del Sur los militares se apoderaban del poder en Perú en julio de 1962 y el presidente ecuatoriano Otto Arosemena era derrocado a su vez en julio de 1963, por "complacencia ante el castrismo". El ejército boliviano se tomó el poder en noviembre de 1964 y en Argentina, el general Onganía en junio de 1966.

(Extraído de www.visionesalternativas.com)

Documentos desclasificados prueban que EEUU apoyó golpe de 1964 en Brasil

lunes, 9 de junio de 2008

Las cenizas de la masacre de Oklahoma

Fernando Velázquez
Jueves, 21 de junio de 2001


El pasado 11 de junio, Timothy McVeigh, un veterano de la guerra del golfo, fue ejecutado por presuntamente detonar un carga explosiva en el edificio federal de la ciudad de Oklahoma, el 19 de abril de 1995.

La explosión causó la muerte a 168 personas y generó una de las campañas propagandísticas más grandes de la historia de los Estados Unidos. La ejecución por inyección letal de McVeigh ha provocado airadas protestas contra el presidente actual, pues durante sus gobiernos, primero como gobernador de Texas y ahora como ejecutivo, se ha ganado el primer lugar llevando condenados a la muerte.

Poco después de que muriera McVeigh, el presidente George Walker Bush declaró que "no se trataba de una venganza sino de hacer justicia." Pero la muerte del presunto culpable no ha ofrecido respuesta a las interrogantes generadas por la investigación, el juicio y su extinción física a manos del estado.

Muchos se preguntan por qué una parte de la información relevante a la explosión en la ciudad de Oklahoma ha sido clasificada "de seguridad nacional." Además las grabaciones en audio de las observaciones que hicieron los bomberos mientras revisaban las ruinas del sitio del atentado un día después de la catástrofe, han sido casi totalmente borradas. Y cuestionan cómo es que algunos personajes centrales en la preparación del atentado trabajaban como informantes de varias agencias de gobierno.

Pongámoslo en un poco de contexto.. A mediados de los años 90's, Washington enfrentaba un movimiento de "milicianos" armados en varias partes del país. Los grupos de "hombres libres" cuestionaban la legitimidad del gobierno federal, hablaban del Nuevo Orden Económico Mundial y la corporatización global y temían que millones de ciudadanos pasaran a las filas de desempleados.

En 1995, grupos neonazis, religiosos de la llamada orientación de "identidad cristiana" eran entrenados militarmente en ciudad Eloheen, una propiedad de 1000 acres al este del estado de Oklahoma. La educación militar allí estaba a cargo de Andrew Carl Straussmeyer, un soldado alemán especializado en inteligencia y miembro del colegio de guerra.

El curso incluía: aprender a convertir un arma regular en automática, cómo fabricar artefactos explosivos y tácticas terroristas. Los movimientos de los disidentes eran cuidadosamente observados por una agencia policial conocida como Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego ( la ATF por sus siglas en inglés) a través de Carol Howell, una informante confidencial que operaba dentro del campamento...

A fines de febrero de ese año, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) se percató de la infiltración por parte de la ATF y ordenó un cese a sus operaciones, afirma Roger Charles, periodista, veterano de la guerra de Vietnam y Teniente Coronel retirado de la Marina. Luego, argumentando que Howell experimentaba inestabilidad psicológica, la ATF la despidió y el 20 abril, un día después del atentado que destruyó el edificio federal de la ciudad de Oklahoma (y por el cual Timothy McBay fue ejecutado), le dio nuevo contrato a la informante pero ésta vez le dobló el salario, anota John D. Cash, periodista independiente y abogado. Según Charles, Howell vive ahora en la clandestinidad, manteniéndose alejada del gobierno.

Otras preguntas sin respuesta son: declaraciones de varias personas que dicen haber visto a miembros de las fuerzas de seguridad introducir explosivos de alto grado al edificio, días antes del atentado, los encargados de la seguridad del lugar y los jueces no fueron a trabajar el día del magnicidio, y reportes de daños mayores en partes de la estructura, lejos del vehículo que supuestamente generó la explosión.

Cash afirma que Howell dijo haber visitado la ciudad de Oklahoma acompañada por tres individuos entre los que se encontraban Andrew Straussmeyer y Dennis Mayhoum. ¿El objeto de la visita? buscar sitios para destruirlos con explosivos. Esa información ha sido removida de los archivos que el gobierno tiene sobre los informes de Howell, subraya el periodista.

Una de las figuras centrales en todo eso es Mayhoum, ex líder del Ku Klux Klan en Tulsa éste individuo ha sido declarado persona non grata en Canadá, Alemania e Inglaterra pero es siempre bienvenido en las oficinas del FBI en esa ciudad, dice Charles.

Para el periodista Cash, la figura que quizá haya sido central en la operación es Pete Longen, un ex miembro de las Naciones Arias del Ku Klux Klan, que en 1983 fue enviado a prisión en el estado de Georgia, y que mientras se encontraba allí, recibió ofertas de empleo de parte del Servicio Secreto. Roger y yo tenemos evidencia de que la ATF proveyó a Carol Howell con materiales para fabricar artefactos explosivos, ella los llevó a Ciudad Eloheen e invitó a Dennis y a otros a fabricarlos y explotarlos, luego regresó con los pedazos y los archivó.

Después el FBI le ordenó a la ATF que terminara la investigación y destruyera la evidencia que tenían contra Dennis, dice. En el caso de Straussmeyer, Steven Johns, el abogado de Timothy McBay pidió al juez que ordenara a la fiscalía investigar todos los vínculos del alemán con agencias de policía e inteligencia. Cuando llegaron los datos, la defensa no pudo tener acceso a ellos. Beth Wilkerson, la subjefa de equipo de la fiscalía, aseguró al juez en conferencia a puerta cerrada, que Straussmeyer no estaba vinculado a ningún órgano del gobierno.

En agosto de 1995, Straussmeyer se mudó de Oklahoma a Carolina del Norte, y en diciembre se trasladó a Texas, por donde cruzó la frontera a México rumbo a su nativa Alemania. Después de que el gobierno se enteró que Straussmeyer había retornado a su país de origen, la división antiterrorista del Departamento de Estado lo declaró un terrorista vinculado a la explosión de la ciudad de Oklahoma, comenta Cash. Por su parte el teniente coronel retirado dice tener información de que Straussmeyer vive ahora en Dublín, Irlanda, en una casa propiedad de la policía y que según reportes, trabaja con el Ejército Republicano Irlandés.

Cuando Michael Tigger, representante legal de Terry Nichols (supuesto cómplice de Timothy McBay en la destrucción del edificio federal), hacía sus comentarios de clausura durante el juicio (de Nichols) dirigió su mirada a los miembros del jurado y dijo: el gobierno sabe la verdad de lo que pasó allá pero no les va decir porque piensa que ustedes no podrían entenderlo. Mientras tanto, McVeigh murió ejecutado por inyección letal, afirmando que él fue el responsable del magnicidio. Algunos incrédulos afirman que el gobierno hizo uso de varias agencias policiales que a través de informantes, persuadieron a McVeigh y otros como él, a ejecutar un plan gubernamental, destinado a fomentar apoyo político para aprobar legislación antiterrorista, preparada para contrarrestar a los grupos armados en el país.

Otros opinan que la tragedia pudo haberse evitado si los "supervisores" de informantes o soplones fueran menos ineptos. El resto cree casi todo lo que dice la prensa oficialista y responsabilizan a McBay del acto terrorista. Para Hugo Rodríguez, un veterano de 20 años en el FBI, la verdad se hará pública cuando el gobierno desista de pensar que los ciudadanos no son capaces de entender "top secrets".

A continuación, un segmento del libro "La Vida Secreta de Bill Clinton," del escritor Ambrose Evans, el cual incluye parte de una interrogación juramentada a puerta cerrada en abril 24 de 1997 de Angela Finley Graham. Finley era "la controladora" o supervisora de Carol Howell, la informante de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), quien inicialmente fuera enviada a infiltrar a la Resistencia Aria Blanca.


PREGUNTA: ¿La señorita Howell le dijo de las amenazas de Straussmeyer de dinamitar edificios federales, o no?
FINLEY: En general, sí.
PREGUNTA: ¿Agente Finley de la ATF, eso fue antes del bombazo contra el edificio federal de la ciudad de Oklahoma?
FINLEY: Sí.
PREGUNTA: ¿Bajo sus órdenes la señorita Howell trasladó a esa gente desde ciudad Eloheen hasta la ciudad de Oklahoma?
FINLEY: Ella fue con ellos, probablemente ella condujo (el auto).
PREGUNTA: ¿Ella le llamó antes y dijo que esos tipos de ciudad Eloheen deseaban ir a la ciudad de Oklahoma y que tenían algunos lugares en mente?
FINLEY: Esos lugares no incluían al edificio federal. PREGUNTA: ¿Ese viaje de residentes de ciudad Eloheen ocurrió antes del bombazo, mejor dicho, sólo unas semanas antes, verdad?
FINLEY: No, fueron meses, en el otoño de 1994.
PREGUNTA: ¿Está segura, acaso no fue en la tercera semana de febrero?
FINLEY: Lo siento, sí, la enviamos de regreso.


Poco después de la explosión mortal en Oklahoma, el periodista y Teniente Coronel retirado de la marina Roger Charles, trabajó con la cadena televisiva ABC y preparó un par de reportes para el noticiero vespertino "ABC Nightly News" con Peter Jennings. El contenido era información recogida a través de entrevistas con Carol Howell y corroborada con un vocero de prensa del Departamento de Justicia. Los dos trabajos fueron cancelados, según dice Charles, por presiones del Departamento de Justicia y la Casa Blanca. Los datos recabados por Charles aparecieron en la edición de junio de 2001 de la revista "Soldier of Fortune".

Lo que pasó realmente en Tonkin

El incidente del Golfo de Tonkin se trató de una operación de inteligencia, destinada a inventar un ataque, con el objetivo de proporcionar a la Casa Blanca de Lyndon Jhonson munición política para justificar la implicación norteamericana en Vietnam.

El 4 de agosto de 1964, Washington comunica que dos destructores norteamericanos que navegaban por el Golfo de Tonkin han sido agredidos por barcos torpederos norvietnamitas. El secretario de Defensa estadounidense, Robert McNamara anuncia que “hay pruebas inequívocas de un segundo ataque no provocado contra EEUU”.

Estos incidentes serán el motivo esgrimido para obligar al Congreso norteamericano a conceder plenos poderes a Johnson (el sucesor de Kennedy) para iniciar la escalada bélica en Vietnam, demandada por los sectores más duros del complejo militar industrial.

Hasta aquí la historia oficial, a la que habría que catalogar con el lema de algunos telefilmes: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ya sabíamos –por la publicación el 13 de junio de 1971, a través del diario New York Times, de los llamados «papeles del Pentágono», un informe secreto elaborado por el Departamento de Defensa– de conversaciones telefónicas entre el Presidente y Robert McNamara, donde se desvelaba la existencia de operaciones secretas con el objetivo de provocar un ataque vietnamita que justificara la escalada bélica. Ahora sabemos lo que muchos teníamos como algo más que una sospecha: el segundo ataque nunca existió, fue un simple invento, una especie de “Cortina rasgada” –la película de Hitchcock donde EEUU es capaz de inventar una guerra inexistente–. Y lo sabemos porque lo dicen ellos. La inteligencia estadounidense acaba de desclasificar nuevos documentos que confirman que el gobierno de EEUU falsificó información para “fabricar” un ataque como el de Tonkin.

El más significativo de los documentos desclasificados es un informe escrito en 2001 por Robert Hanyok, historiador de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU, donde se afirma que los responsables del espionaje “distorsionaron deliberadamente” los datos, demostrando la inexistencia del ataque. Según Hanyokm los informes contenían “cambios en las traducciones sin explicación y la mezcla de mensajes sin relación en una sola comunicación”. El 90% de las comunicaciones relevantes interceptadas ese día a los norvietnamitas fueron omitidas, recortando y pegando las otras para que dieran el resultado, deseado pero irreal, de un ataque contra dos destructores norteamericanos. En realidad, tal y como confirma Hanyok, los supuestos atacantes ni siquiera sabían la localización de los destructores americanos USS Maddox y C. Turner Joy.

Se trató de una operación de inteligencia, destinada a inventar un ataque, con el objetivo de proporcionar a la Casa Blanca de Lyndon Jonson munición política para justificar la implicación norteamericana en Vietnam.

Nuevos documentos confirman que Kennedy pensó retirarse de Vietnam

Estados Unidos inventó un "casus belli" para llevar la guerra a Vietnam

Documentos desclasificados

Bombardeo japonés a Pearl Harbour

El 8 de diciembre de 1941, la aviación japonesa bombardea la base naval norteamericana en Pearl Harbour (Hawai). Una parte importante de la flota estadounidense en el Pacífico es destruída, y 2.500 militares perecen en el ataque. En 1993, la publicación por parte del servicio secreto británico de 1.300 documentos permitió conocer que Churchill conocía de antemano los planes de ataque japonés. La información se la había suministrado Washington. Los servicios de inteligencia norteamericanos habían descifrado los códigos e interceptado los mensajes entre el Gobierno japonés y sus embajadores, agentes y espías en todo el mundo de forma que las altas autoridades de Washington conocían secretamente la creciente disposición del Gobierno japonés a ese ataque. No sólo no procedieron a avisar a su propios soldados, ni a tomar las medidas de seguridad necesarias, sino que colocaron un anzuelo. Días antes del ataque, desplazaron de Pearl Harbour los portaviones, que luego serían decisivos en la superioridad militar yanqui, y reunieron una buena cantidad de navíos secundarios, pero que constituían la oportunidad que estaba esperando el militarismo nipón. Lo que antes era un rechazo popular, y también de la mayoría de representantes políticos, a la entrada en la contienda bélica se transforma en la movilización general de todo el país para la entrada en guerra.

El ataque a Pearl Harbour y su trama secreta

El hundimiento del Lusitania

En 1916 Woodrow Wilson fue reelegido presidente de los Estados Unidos. Uno de sus eslóganes era: "Él nos mantuvo alejados de la guerra". Por el contrario, sus intenciones eran bien distintas. El coronel House, agente de la gran banca internacional, mano derecha de Wilson y presidente estadounidense en la sombra, tenía la orden de inducir a los Estados Unidos a entrar en la I Guerra Mundial (1914 - 1918). En el fondo los motivos de la gran guerra europea eran estrictamente comerciales. La gran banca había prestado grandes sumas de dinero a Gran Bretaña, implicándose enormemente en su industria y comercio. Sin embargo, los negocios comerciales británicos se veían frenados por la competencia cada vez más dura de Alemania. A la banca le interesaba una guerra para no perder buena parte de sus intereses en Gran Bretaña. Además, necesitaban urgentemente el auxilio militar de los Estados Unidos. En este empeño utilizaron a todos sus agentes norteamericanos, sobre todo al coronel House, y todo su poder mediático. La mayoría de los grandes periódicos de la época, igual que sucede en la actualidad, estaban en manos de la gran banca. La excusa perfecta para entrar en la guerra en auxilio de los británicos vino dada por el hundimiento del Lusitania por submarinos alemanes. La muerte de ciudadanos estadounidenses en el incidente fue utilizado hasta la saciedad por los periódicos para crear un clima de opinión propicio a la participación en la guerra. La verdad sobre el hundimiento del Lusitania es, como siempre suele suceder, completamente diferente a lo divulgado por la prensa de la época. Tanto Gran Bretaña como Alemania llevaban a cabo un duro enfrentamiento submarino con la intención de que no llegaran municiones al bando contrario. El Lusitania iba cargado de municiones para el bando británico. De hecho, el gobierno alemán había publicado varios avisos en la prensa norteamericana para que ningún ciudadano de ese país viajase en el Lusitania, aduciendo que sería hundido, porque tal como se comprobó posteriormente viajaba cargado de municiones. Finalmente, en 1917, bajo el lema: "La guerra para acabar con todas las guerras" Estados Unidos entró en el conflicto. Al mismo tiempo, los conspiradores sacaban pingues beneficios de la industria bélica, además de aumentar la deuda de las naciones en guerra, lo que aumentaba su poder. El propio Winston Churchill confesó que si Estados Unidos no hubiese entrado en la guerra "la paz se habría logrado con Alemania, no hubiese habido colapso alguno por el que Rusia optara por el comunismo, ni caída del gobierno en Italia, seguida por el fascismo, y el nazismo nunca hubiese ganado ascendencia en Alemania". Sin comentarios...

"El Misterio del hundimiento del Lusitania"

Hundimiento de El Maine

El 15 de febrero de 1898, una explosión provoca el hundimiento del acorazado norteamericano Maine en las aguas cubanas, provocando la muerte a 264 marineros y 20 oficiales.

EEUU acusó de manera inmediata a España, pero hoy sabemos que fueron los propios norteamericanos los que autoinmolaron a sus compatriotas. España no sólo negó cualquier implicación, sino que apoyó la creación de una comisión de investigación internacional, incapaz de actuar debido al rotundo rechazo estadounidense.

La génesis se sitúa cinco años antes, cuando los jingoes, equivalentes a los actuales halcones, decidieron que el Caribe era la llave para su expansión por el continente. Un mes antes de los incidentes Theodor Roosvelt (entonces vicesecretario de Marina y posteriormente presidente, representante directo de los sectores más agresivos) declara que “hemos reunido una flota que arrasará el Caribe”.

Será el imperio mediático de Hearst, el ciudadano Kane de Wells, quien, en colaboración directa con Roosvelt, preparará el clima de guerra.

Desde un año antes, los corresponsales de sus periódicos enviarán crónicas inventadas desde Cuba denunciando la crueldad de los españoles. Días antes del hundimiento de El Maine, el mejor dibujante es enviado a Cuba para cubrir una guerra inminente. Al llegar a la isla, envía un telegrama: “todo está en calma. No habrá guerra. Quiero volver” La respuesta de Hearst es fulminante: “usted permanece en Cuba. Envíeme los dibujos y yo pondré la guerra”.

Horas después del atentado, antes de que se distribuyera ninguna información, Hearst, imponiéndose al director del periódico, publica en portada: “El Maine partido en dos por un infernal artefacto del enemigo”.

“Recordad el Maine” va a ser el lema de una persistente campaña dirigida a vencer las resistencias de la sociedad norteamericana hacia la entrada en una guerra.