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miércoles, 21 de abril de 2010

El Nobel de la Paz amenaza con un ataque nuclear a Irán


El tratado de reducción de armamento

«EE UU y Rusia entierran la guerra fría. Las dos potencias firman el mayor acuerdo de desarme nuclear en 20 años.»

En verdad es motivo de gozo que las supremas potencias nucleares hayan decidido limitar sus arsenales atómicos. El presidente Obama, Nobel de la Paz 2009, acredita así el acierto de quienes le otorgaron tan insigne galardón. Estamos ante un auténtico benefactor de la humanidad, pues suya fue la iniciativa del presente desarme. Verdaderamente sus críticos, algunos tan acerbos como éste, han quedado en muy mal lugar.

Gracias al tratado ruso-norteamericano, firmado el pasado 8 de abril, se sienta un precedente de valor incalculable para los nobles esfuerzos por la paz. Por primera vez en la era ultrabelicista surgida con el 11-S, los pueblos, al menos la mayoría, pueden vislumbrar un horizonte de paz y armonía internacionales.

Así se entiende la favorable acogida que han dispensado a la noticia los grandes medios de comunicación (como el citado al principio), que no en vano pagan a los mejores analistas políticos. O que la secretaría general de la ONU se haya felicitado por la “nueva” estrategia de defensa nuclear promovida por Obama. O que la “Santa Sede” (¿quién puede poner en duda que el Vaticano sea un paladín de la paz?) elogiase el acuerdo de desarme.

Un acuerdo que precedía a una cumbre de seguridad nuclear celebrada en Washington escasos días después, y en la que estuvieron representados cerca de cincuenta países (no así los díscolos Irán y Corea del Norte). Las mayores potencias nucleares predicaban con el ejemplo y luego el resto podía seguir sus pasos.

El auténtico alcance del tratado

El optimismo no es unánime, sin embargo. El teniente coronel y profesor de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, Pedro Baños, habla de modo más descarnado. En un artículo publicado en el diario ABC define la celebrada disminución de armas rusas y estadounidenses como una «reducción publicitaria». Afirma que «es más un golpe de efecto publicitario que una real y significativa reducción de armamento». Descarta que haya un verdadero avance frente a la amenaza de destrucción global: «Las más de 3.000 cabezas nucleares que quedarán operativas entre ambos países seguirán componiendo el 90% del total mundial, sobrándoles capacidad para destruir todo el planeta. Los ingenios “reducidos” tan sólo dejarán de figurar como operativos, pasando a uno de los diferentes grados de almacenaje, sin ser destruidos, lo que permitirá volver a activarlos en caso necesario.» Conviene leer su breve artículo entero, obra de un experto que, por su condición de militar del ejército español, parece poco sospechoso de ser un crítico sesgado del Imperio. «En realidad, la reducción no rezuma altruismo alguno», declara.

Respecto a la ya mencionada Cumbre de Seguridad Nuclear, la agencia oficial rusa Novosti, aunque representando a uno de los dos actores principales, no es mucho más complaciente. Su analista Andrei Fediashin recuerda que «todos los documentos firmados […] carecen de carácter vinculante.» Añade que «es poco probable que este ambicioso objetivo [el de “tomar medidas para la protección del material nuclear vulnerable, como el uranio o el plutonio, en un plazo de cuatro años”] sea alcanzado en un plazo tan corto. Para lograr un progreso de tal calibre en esta materia habría que, en primer lugar, resolver los problemas de mafias e inestabilidad política existentes en la zona de Oriente Medio, la India, Pakistán, Afganistán, Iraq y otros países. Precisamente desde estas zonas conflictivas proviene la amenaza del terrorismo nuclear.»

Es llamativo que los tres últimos países nombrados por Fediashin correspondan a tres campos de batalla de las actuales guerras imperiales. ¿Perdigonazo a Obama? A fin de cuentas Rusia, bien que muy mermada, conserva su propia geopolítica. Pero no resulta muy animador para el mundo que una de las dos partes principales en tan “esperanzador” proceso se muestre más bien escéptica, además de crítica con la otra parte (ver, p. ej., también).

Detrás del tratado y de la cumbre: Amenaza nuclear a Irán

Aunque sin duda el gobierno estadounidense hubiese deseado una cumbre multilateral que condenase a Irán, la mera celebración de la misma en los pasados días 12 y 13 de abril supone un paso más para arrinconar al régimen de los ayatolás, dado el sentido insuflado por el Sistema y sus medios a este tipo de eventos en el marco del contencioso nuclear fabricado y arrojado contra ese país.

En la Declaración final de dicha cumbre se incluyeron puntos (como la «cooperación» para «impulsar la seguridad nuclear»; la necesidad de tomar «medidas especiales de precaución» y para «asegurar, contabilizar y consolidar» los materiales radiactivos; la reafirmación del «papel esencial del Organismo Internacional de Energía Atómica»; etc.) que, en un contexto de sistemática manipulación del lenguaje, pueden servir en algún grado para señalar al ya demonizado régimen iraní (la “gente de la calle” da por hecho que este país quiere el arma atómica y trabaja activamente para conseguirla).

El penúltimo punto, de haber contado con carácter vinculante, podría implicar una salvaguardia, al apoyar la «aplicación de prácticas rigurosas de seguridad nuclear que no infrinjan en [sic] los derechos de los Estados a desarrollar y usar la energía nuclear con propósitos pacíficos».

Pero la celebración de dicha cumbre casi inmediatamente después de la firma del tratado ruso-estadounidense, mucho más resonante en la práctica, la convierte en un mero apéndice de éste, sin duda según el guión marcado por los estrategas (y expertos en propaganda) norteamericanos para el (previsible) caso de que la cumbre no les diera para más. Que por ejemplo China, durante la misma, se haya mostrado aún remisa a endurecer las sanciones contra Irán no tiene la misma repercusión mediática que las siguientes palabras de Obama pronunciadas poco antes de la firma del acuerdo entre Rusia y Estados Unidos:

«Queremos asegurarnos de que podemos avanzar hacia un mundo en el que se dé menos importancia a las armas nucleares. Asegurarnos de que nuestra capacidad armamentística convencional tiene un poder disuasorio efectivo en todas las circunstancias, salvo las de extrema gravedad

Y son estas palabras, con su clara amenaza de fondo (en cursiva añadida), las que nos permiten conocer el verdadero objetivo tanto del tratado ruso-estadounidense como de la Cumbre de Seguridad Nuclear. Que no es otro que seguir estrechando el cerco en torno a Irán, como en la práctica venía a reconocerlo Antonio Caño en su crónica de la cumbre para El País:

«Una actitud firme de la comunidad internacional contra Irán es determinante para la apuesta de Obama a favor de reducir la amenaza nuclear y es, por tanto, uno de los propósitos centrales de esta conferencia, aunque no sea ese el objetivo formal de la misma. Alemania, Francia y otros países han aprovechado también esta cumbre para alertar sobre el peligro que representa Irán» (cursiva añadida).

En línea similar a la de su presidente, pero más explícita, Robert Gates, secretario de Defensa de Obama (y, previamente, de Bush), declaraba lo siguiente en los mismos días que aquél: «Todas las opciones están sobre la mesa en lo que respecta a esos países [Irán y Corea del Norte]».

Tales países, en efecto, no son otros que Irán y Corea del Norte. Es decir, Irán e Irán. (Lo de Corea del Norte es puro “relleno” para disimular. La obsesión estadounidense es Irán, país mayoritariamente musulmán lleno de petróleo y capaz de servir de ejemplo a muchos otros países, no sólo islámicos, por la obstinada defensa que hace de su legítima soberanía nacional. Un régimen obsoleto como el comunista norcoreano, con dos o tres cabezas nucleares, sólo es una excusa para cercar a China, además del susodicho “relleno”).

En otras palabras, lo que estaban haciendo tanto el Nobel de la Paz Obama como Gates, su ministro de Defensa, era amenazar a Irán con un ataque nuclear. Una amenaza que no ha sido debidamente resaltada por los grandes medios (aunque algo ha habido; ver también), pese a que, si se materializa, podría causar en el acto centenares de miles de muertos.

¿Debe resultarnos extraña la dura reacción iraní? Su embajador ante la ONU llama a tan extrema amenaza «terrorismo de Estado». Seguramente, no sin fundamento.

Además, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán ha anunciado que Teherán presentará una queja formal ante la ONU por tales declaraciones singularmente amenazantes.

Da igual. Ya puede patalear Irán frente a tan bárbara y obscena amenaza… que los Señores de la Guerra (Nuclear) no harán sino repetirla (repetirla, sí, pues tras haber intimidado a Irán con un ataque de ese tipo, las nuevas amenazas genéricas ya inevitablemente se hallarán teñidas de ese mismo carácter nuclear; como ésta, posterior a la cumbre):

Ante un hecho tan brutal como esa amenaza, camuflado por los medios masivos bajo la “buena noticia” del tratado de desarme, resulta aún más palmario el papel instrumental que ha tenido la Cumbre de Seguridad Nuclear en manos del Imperio. Si, como rezaba su nombre, en ese foro la preocupación era realmente la seguridad nuclear, cabe preguntarse por qué todos los demás países allí representados no centraron su atención en condenar dicha amenaza estadounidense de ataque nuclear contra Irán. En lugar de ello, proliferaron los gestos para complacer al superpoderoso anfitrión (ver).

El día en que Obama se desayunó a Zapatero...

El pasado 4 de febrero, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acudió al Desayuno Nacional de Oración que se celebra anualmente en Washington. Un excelente análisis de las implicaciones de esa presencia puede leerse en “La plegaria de Zapatero”. En palabras de su autor, Guillermo Sánchez Vicente:

«Si Bush mantuvo con Zapatero un distanciamiento personal (para irrisión y rabia de los españoles que conciben a Estados Unidos como el garante de un orden mundial seguro), con el fraude llamado Obama, […] el actual gobierno viene desplegando un servilismo patético. Parece evidente que Zapatero fue a Washington a escenificar un encuentro con su admirado Obama, quien por cierto no le hizo mucho caso, pues se limitó a darle un abrazo en público, y después le ignoró en los encuentros privados durante el desayuno; y esto tras rechazar la invitación de la presidencia española de la Unión Europea a acudir a la cumbre europeo-estadounidense que se celebrará en Madrid en mayo. Todo ello, pese a que en los mismos días del ya tristemente célebre “Desayuno”, Zapatero ha dado una vuelta de tuerca más en su prosternación ante Obama, solicitando la creación de «una nueva comunidad transatlántica» que incluya a Iberoamérica y África; en otras palabras, una todavía mayor incursión del atlantismo en esas dos grandes áreas del planeta (en el caso africano, apelando a la “extensión del extremismo islamista” en dicho continente, lenguaje muy del gusto del Imperio)».

En efecto, los servicios al belicismo imperial del esbirro Zapatero, otrora pionero junto a Turquía (incluso junto a algún destacado líder iraní) de la saludable Alianza de Civilizaciones, empezaron a resultar más descarados ese mismo día. En aquella intervención en el Atlantic Council (Consejo Atlántico), defendió de lleno la otanización de Latinoamérica y África con las mismas excusas habitualmente usadas (en particular, la «extensión del extremismo islamista») por los voceros de la imperial “Guerra contra el Terrorismo”. Incluso se pronunció, en clara referencia a ya sabemos quién, contra la proliferación nuclear.

Tales servicios volvieron a hacerse patentes cuando, meses después, coreó la acusación sin pruebas de un auto del juez Eloy Velasco al gobierno venezolano, según la cual éste vendría ayudando tanto a la ETA como a las FARC, así como contribuyendo a la cooperación entre ambas bandas criminales.

Ahora, con ocasión de la Cumbre de Seguridad Nuclear, el “Aznar” de Obama ha tenido ocasión de volver a reafirmar su condición de tal, en una trayectoria que le muestra dispuesto a emular los crímenes de su referente sin comillas. [Pero, según parece, con mucho menos “premio” para su miseria personal. Si ya su “enemigo” Bush, cuando se encontraban, se limitaba a espetarle un escueto (e irónico): “¿Qué tal, amigo?”, ahora su “amigo” Obama apenas le dice otra cosa que: “¿Cómo va España?” No parece haber mucha diferencia.]

Entregado al emperador, Zapatero ha mostrado su acuerdo en sancionar a Irán al tiempo que apuntalaba la estrategia imperial en la cumbre subrayando que con ella el multilateralismo «gana terreno».

Además, según la agencia española Europa Press, «Zapatero pidió a Medvedev que ayude a convencer a China para que apoye las sanciones al régimen de los ayatolás, ante lo cual el líder ruso recordó que tienen proyectos energéticos de envergadura que no quieren cerrar.» A la vez (¿ambigüedad diplomática obliga?), algún otro medio señala que Zapatero se mostró de acuerdo con Medvedev en que las sanciones sean «razonables» y en que «no se debe acorralar a un país», sino que se le ha de «dejar una puerta abierta».

Sólo leves vestigios, si acaso, de un político que en su día mostraba cierta (nunca mucha) independencia frente a los amos del mundo. Parece que el poder le ha acabado desnudando, a ojos avisados, como un mediocre más.

El congreso alternativo (iraní) sobre desarme nuclear

Entretanto, ¿cuántos saben que en estos mismos días, 17 y 18 de abril, se celebra en Teherán una conferencia de desarme nuclear, con presencia de «una treintena» o «más de sesenta» países, según las fuentes? (Incluidos Rusia y China, por cierto). Si alguno lo sabe, desde luego no será porque los medios de masas le hayan dedicado al evento grandes titulares. Silenciarlo, o relegarlo a huecos poco visibles, se les da mejor en estos casos. Ya se sabe que la manipulación informativa no consiste tanto en deformar la realidad –aunque también saben– como en omitirla convenientemente.

Al boicotear la conferencia de Teherán, el gran público (el mismo que masivamente se ha tragado el camelo de que Irán quiere la bomba) no llegará a enterarse de que el lema de la reunión es “Energía nuclear para todos, armas nucleares para nadie” y su objetivo, el de instar al mundo entero al desarme. En particular, como indica el viceministro de Exteriores iraní, el énfasis se pone en que un área tan sensible del planeta como es Oriente Medio (cuyo centro geográfico estaría en Teherán) se vea libre de armas nucleares.

«Cualquier uso de armas nucleares para hacer daño a la humanidad está condenado», agrega por su parte Ramin Mehmanparast, el ministro del mismo ramo. Todo esto concuerda con pronunciamientos del mismo tenor que llevan tiempo efectuando los gobernantes iraníes (ver). Y evoca, además, el rechazo fundamental que el islam iraní declara frente a las armas nucleares (ver también 1 y 2).

Declaraciones, todas ellas, que también fueron relegadas en su momento. Privando así al gran público de preguntarse si, con la excusa de un supuesto programa nuclear bélico (del que nadie tiene noticias), no se estará acosando a un país cuyo régimen se caracteriza por rechazar esas armas como una cuestión de principios. Y, para colmo, se le amenaza con emplearlas contra él sobre la base de esa misma excusa…

Por todas estas razones, y al menos para los amantes de la paz, de la verdad y de la vida, lo que está pasando no debería ser motivo de alegría, como lo pintan los medios del Sistema, sino de temor e indignación frente a esa nueva vuelta de tuerca con que el Imperio agrede al mundo y, muy particularmente, a Irán.

Un Nobel de la Paz un tanto peculiar

Aunque, como es sabido, existan precedentes de guerreristas “nobelizados”, el caso de Obama no deja de ser muy especial. Seguramente, porque a él le dieron el premio al poco de llegar al poder. Eso le está permitiendo ejercerlo con el galardón puesto.

Así, hemos visto al Nobel de la Paz mandar treinta mil soldados más a seguir arrasando Afganistán. Al Nobel de la Paz, sugiriendo la aplicación de la pena capital sobre un sospechoso (sic) del 11-S. Al Nobel de la Paz, rechazando eliminar las minas “antipersonas”.

Y ahora, vemos al Nobel de la Paz amenazando con lanzar un ataque nuclear sobre Irán: “Si no os doblegáis, os arrasamos.” Ése es el mensaje.

La prensa sistémica, como no podía ser menos, lo ha contado a gusto del poderoso que intimida al débil. Es la misma prensa que, una y otra vez, acusa a éste de “amenazar” cuando no hace otra cosa que responder, con la típica dignidad mundana, a las amenazas que sufre (que raramente son llamadas así por tales “periodistas”).

Están obsesionados con Irán. No le perdonan que quiera ser independiente, que no se arrodille ante ellos. Eso representa un mal ejemplo. Es una manzana podrida. Que además tiene la cara dura de hablar claro frente a las tropelías de ese estado al que llaman “Israel”. Estado que goza de impunidad gracias a la explotación y la manipulación de un pasado aún reciente. Que puede tener armas nucleares (las que no tiene Irán) e ignorar el Tratado de No Proliferación (a diferencia de Irán).

No es cuestión de que tenga que gustarnos el actual régimen persa. Ése es otro tema, aunque los cucos belicistas se empeñen en mezclarlo (toda guerra empieza, ya es guerra, con la propaganda). Lo que cuenta aquí es que están negando el derecho de un país a ser soberano. Mucho más, en realidad: se amenaza la supervivencia de todo un pueblo. Los periodistas sistémicos, corifeos del Imperio de aviesas intenciones y peores hechos, son corresponsables de ello.

Por su parte, de cuando en cuando parece que algunas potencias amagan formar un polo alternativo al del Imperio global (algo improbable por definición). Se habla cada vez más del BRIC, que reuniría a Brasil, Rusia, la India y China. Ojalá este bloque, caso de convertirse realmente en tal, llegase a ejercer un contrapeso, pero eso requiere mucha voluntad política (sobre todo, frente al potente Eje Washington-Vaticano). Cosa difícil, por lo demás, en un mundo en el que los centros de poder ya no parecen residir en los estados sino en los cenáculos de magnates sin patria ni corazón.

(Extraído de El Blog de Cordura)

lunes, 1 de marzo de 2010

Un general ruso predice el colapso de EE.UU. si se ataca a Irán


Juan Cole
Global Research
24/2/2010

Parece que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) por lo menos permite la posibilidad de que documentos supuestamente encontrados en un laptop hace algunos años – pero ignorados por la CIA y la DIA como de origen dudoso e incompatibles con otra inteligencia reunida en Irán – apunten a un programa de armas nucleares que nadie ha logrado ubicar.

Algunos expertos observadores han concluido que los documentos del laptop son falsificaciones. Un nuevo informe del OIEA que rehúsa descartar los documentos ciertamente llevará a que el lobby de la guerra en EE.UU. redoble sus esfuerzos para organizar un ataque contra Irán.

Documentos falsificados sobre la supuesta compra de concentrado de uranio de Níger por Iraq fueron utilizados por George W. Bush para promover una guerra contra Iraq. En aquel entonces la división de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado intentó presentar reparos a esos “documentos” pero fue ignorada por el presidente. El entonces jefe del OIEA, Mohammed Elbaradei, pudo demostrar su falsedad en una sola tarde.

Los inspectores de la ONU tienen derecho a sentirse frustrados con Irán, que ha permitido inspecciones de su instalación de enriquecimiento de uranio de Natanz, pero que no se ha mostrado totalmente transparente ni se ha adherido a la letra de sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear. Pero la suma de esas frustraciones no apunta a un programa de armas nucleares, a diferencia de los cuestionados documentos del laptop. En declaraciones a la prensa durante este otoño, funcionarios de la inteligencia de EE.UU. han dicho que respaldan las conclusiones presentadas en 2007 de que Irán no tiene un programa de armas nucleares.

El gobierno de Obama quiere sanciones más estrictas contra Irán. Y los sectores marginales lunáticos de Sarah Palin/Daniel Pipes quieren un ataque militar contra ese país.

Pero el general del ejército ruso Nikolay Makarov, jefe del Estado Mayor General de las fuerzas armadas de la Federación Rusa, advirtió de que un ataque estadounidense contra Irán ahora, cuando EE.UU. está empantanado en dos guerras, podría conducir al colapso de EE.UU. Dijo que un ataque semejante exasperaría a la región y tendría consecuencias negativas para Rusia (vecina de Irán a través del Mar Caspio). Y dijo que los militares rusos están tomando pasos para anticipar un ataque estadounidense semejante contra Irán. Makarov hizo esas observaciones en Vzglyad el 19 de febrero de 2010, y fueron traducidas y parafraseadas por USG Open Source Center:

Makarov también comentó los recientes rumores sobre la posibilidad de un ataque contra Irán por EE.UU. A su juicio, constituiría una locura total por parte de los militares estadounidenses. Dijo: “El almirante Michael McMullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo recientemente que en EE.UU. existe un plan para realizar ataques contra Irán pero que EE.UU. entiende claramente que ahora, cuando está realizando dos campañas militares, una en Iraq y la otra en Afganistán, una tercera campaña contra Irán llevaría simplemente a un colapso. No sería capaz de resistir el esfuerzo.”

Así y todo, en proporción con la reducción de las campañas en Iraq y Afganistán, (el plan para) una guerra contra la República Islámica de Irán, a juicio del general Makarov, podría volver al primer plano.

El general Makarov, jefe del Estado Mayor General, dijo: “Las consecuencias de un ataque semejante serán terribles no sólo para la región sino también para nosotros. Irán es nuestro vecino y estamos siguiendo cuidadosamente esta situación. La dirigencia de nuestro país está tomando todas las medidas a fin de no permitir un desarrollo (militar) semejante de los eventos.”

El camino potencialmente menos catastrófico, sanciones más duras del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin embargo, depende de la aprobación de Rusia y China. A pesar del optimismo de Washington en el sentido de que Rusia se está ablandando ante la idea de sanciones más estrictas, el ministro de exteriores Sergei Lavrov expresó el viernes las dudas más severas sobre esa idea.

En una entrevista en la radio con Echo Moskvy Radio, que fue traducida por USG Open Source Center, preguntaron a Lavrov: “¿Cuál es la situación actual con la política exterior de Irán? ¿Y es verdad que ahora tenemos en general una posición común con EE.UU. sobre Irán?”

El ministro de Exteriores respondió: “No creo que tengamos una posición común.” Dijo que tanto Washington como Moscú están de acuerdo en la importancia de no permitir “una violación del régimen de no proliferación de armas nucleares.” Dijo que los dos países tienen la misma posición al respecto, “aunque no coincidimos cien por ciento en los métodos para implementarla.”

De modo que lo que Lavrov está diciendo es que EE.UU. y Rusia no tienen realmente una posición común o están de acuerdo respecto a sanciones verdaderamente duras. Sólo tienen una vaga posición similar de que la proliferación es mala.

Lavrov dijo que la posición independiente de Moscú hacia Irán está arraigada en la relación histórica de los dos países, así como en el deseo ruso de obtener la cooperación iraní en temas como la disposición de recursos en el Mar Caspio. Lavrov dijo:

Pero Irán es para nosotros, a diferencia de EE.UU., un vecino cercano, un país con el cual hemos tenido una relación prolongada, históricamente condicionada, un país con el cual cooperamos en los campos económico, humanitario y de tecnología militar y, permitan que señale esto particularmente, un país que es nuestro socio en el Caspio junto con otros tres Estados del litoral caspio.

Por eso no somos indiferentes en absoluto ante lo que sucede en Irán y alrededor de dicho país. Esto se aplica por igual a nuestros intereses económicos y a nuestros intereses de seguridad. Esto también se aplica… a la tarea de un rápido arreglo final del estado legal del Mar Caspio, lo que no es una tarea fácil en cuyo enfoque la posición iraní es bastante cercana a la nuestra.

Por ello, hablando de las amenazas de proliferación, sí, estamos preocupados por la reacción de Irán.

Lavrov está menos convencido de que haya algo siniestro en la investigación nuclear civil de Irán, aunque admite que siguen existiendo preguntas:

en el proceso de trabajo, surgieron preguntas tanto de los propios inspectores del OIEA, y sobre la base de inteligencia que el OIEA obtiene de varios países. Eran preguntas que provocaron sospechas en el sentido de si podría haber en realidad algunos aspectos militares en el programa nuclear de Irán.

Esas preguntas fueron presentadas a los iraníes, como requieren los procedimientos aplicables a casos semejantes. Y, hace un cierto tiempo, Irán respondió a la mayoría. En principio sus respuestas fueron satisfactorias de una manera que fue considerada normal por los profesionales en Viena. Sin embargo, algunas de las preguntas siguen sin tener respuesta.

Por lo tanto, Lavrov piensa que las respuestas de Irán son en gran parte ‘satisfactorias’, aunque siguen existiendo pequeñas áreas de incertidumbre.

El primer ministro israelí Binyamin Netanyahu estuvo esta semana en Moscú pidiendo ‘sanciones agobiantes contra Irán.’ Las observaciones de Lavrov indicaron que Moscú no estaba de acuerdo en que la situación fuera tan peligrosa como para necesitar un paso semejante.

Pero para estar seguro de que no hubiera un malentendido Lavrov encargó a su ministro de exteriores adjunto, Sergei Ryabkov, que condenara esas declaraciones.

Ryabkov dijo, según Xinhua, “El término ‘sanciones agobiantes’ contra Irán nos resulta totalmente inaceptable. Las sanciones deberían apuntar a fortalecer el régimen de no proliferación… Ciertamente no podemos hablar de sanciones que se puedan interpretar como castigo a todo el país y su gente por algunas acciones o inacción…” Dijo que Rusia quiere resolver las diferencias con Irán mediante el diálogo y el compromiso. También prometió que Rusia cumplirá su acuerdo de suministrar a Irán sistemas de defensa aérea S-300. Dijo: “Existe un contrato para suministrar esos sistemas a Irán y lo cumpliremos. Las demoras están relacionadas con problemas técnicos de ajuste de esos sistemas…”

De modo que el viernes, incluso cuando a los halcones belicistas en Washington se les hacía agua la boca ante la perspectiva de poder utilizar el nuevo informe del OIEA como base para más beligerancia contra Irán, el establishment de la política exterior de Rusia estaba empeñado en un torbellino de actividad orientada a impugnar la noción de que Moscú esté incondicionalmente con Washington en cuanto a sanciones contra Irán. El jefe del Estado Mayor predijo un colapso estadounidense en una conflagración iraní y prometió que en todo caso trataría de bloquear un ataque semejante. El ministro de exteriores se pronunció satisfecho en general, aunque no completamente, con las respuestas de Irán sobre sus actividades nucleares y subrayó que Rusia necesita a Irán por temas relacionados con el Caspio (y podría haber agregado, por otros del Cáucaso y de Asia Central). Y luego se alistó al ministro de exteriores adjunto para zaherir un poco a Netanyahu, presumiblemente por la teoría de que dolería menos si provenía de alguien con ‘adjunto’ en su título.

Los que han argumentado que la creciente disposición de Rusia a acceder a sanciones más duras del Consejo de Seguridad podría influenciar a China a seguir el mismo camino deberían reconsiderar su opinión. Rusia no parece estar tan de acuerdo con un régimen brutal de sanciones. China no sólo tiene sus propias razones para no querer que sus propios acuerdos con Irán se declaren ilegales. Sus dirigentes dudan de que Irán tenga la capacidad de construir una ojiva nuclear en un futuro cercano.

(Extraído de www.globalresearch.ca)

martes, 20 de octubre de 2009

El juego de la mentira o cómo se prepara una guerra de agresión


John Pilger
Johnpilger.com
20/10/2009

Traducido del inglés por Guillermo F. Parodi y revisado por Caty R.

En 2001, el Observer de Londres publicó una serie de reportajes en los que informaba de la «conexión iraquí» con Al Queda, llegando incluso a describir las bases, en Iraq, en las que se entrenaban los terroristas, así como la descripción de un laboratorio en el que se producía el ántrax como arma de destrucción masiva. Todo era falso. Proporcionadas por los servicios secretos de EE.UU., así como por exiliados iraquíes, las mentiras se expandieron a través de los medios británicos y estadounidenses y ayudaron a George Bush y a Tony Blair a lanzar una invasión ilegal que ha causado hasta la fecha 1,3 millones de muertos, según las últimas estimaciones.

Algo comparable está ocurriendo con Irán: las mismas coincidencias entre las revelaciones gubernamentales y las mediáticas (coincidencias no casuales, sino planeadas), están creando un sentimiento de crisis idéntico al de Iraq.

«Se avecinan enfrentamientos con Irán por la planta nuclear secreta», declaró el Guardian del 26 septiembre. «Enfrentamientos» es la palabra. El bien contra el mal. Agreguemos al amable nuevo presidente estadounidense «que fue elegido para hacer que se olvidaran» los años de Bush. Un eco inmediato es la primera página del Guardian del 22 de mayo de 2007: «El plan secreto de Irán con vistas a una ofensiva en el verano para expulsar las tropas de EE.UU. fuera de Iraq». Basándose en informaciones del Pentágono carentes de todo fundamento, el periodista Simon Tisdall presentaba como una certeza el plan iraní para atacar y vencer a las fuerzas estadounidenses en Iraq en septiembre de este año. Una mentira evidente de la que nunca se retractó.

En la jerga oficial, ese tipo de propaganda se llama «psi-op», acrónimo de operaciones psicológicas (en inglés, NdT). En el Pentágono y en la Casa Blanca, evocar la «amenaza nuclear» de Irán se ha convertido en una pieza clave de la campaña diplomática para bloquear, aislar y debilitar a ese país. Esas palabras son utilizadas permanentemente por Barack Obama y Gordon Brown, y luego la BBC y otros medios las difunden como si se tratase de informaciones objetivas. Sin embargo son absolutamente falsas.

El 16 de septiembre, la revista Newsweek reveló que las principales agencias de información de EE.UU. informaron a la Casa Blanca de que el estatus nuclear de Irán no había cambiado desde la evaluación oficial del Servicio Nacional de Inteligencia de noviembre de 2007 que afirmaba, con un alto grado de verosimilitud, que Irán había interrumpido en 2003 el programa de cuyo desarrollo se le acusaba. La Agencia Internacional de Energía Nuclear ha ratificado en varias ocasiones esa afirmación.

A estas acciones de propaganda presentadas como si fuesen informaciones veraces, ha seguido el anuncio de Obama del retiro de los misiles de Estados Unidos instalados en la frontera rusa. Esto sirve para encubrir que el número de sitios de lanzamiento de misiles de EE.UU. está aumentando en Europa y que los misiles retirados se instalan en los barcos de guerra. El objetivo es engañar a Rusia y convencerla para que contribuya, o al menos no ponga obstáculos, a la campaña de EE.UU contra irán. «El presidente Bush tenía razón» –declaró Obama-, «al afirmar que el programa de misiles balísticos de Irán constituye una amenaza para Europa y para Estados Unidos». Pretender que Irán pueda planear un ataque suicida contra EE.UU. es grotesco. La amenaza, si existe, es unilateral y proviene de la superpotencia mundial instalada en las fronteras de Irán.

El crimen de Irán es su independencia. Habiéndose desembarazado del dictador favorito de EE.UU., el Sha Reza Palevi, Irán es el único Estado musulmán rico en recursos energéticos que permanece fuera del control de Estados Unidos. Como Israel es el único país que tiene derecho a la existencia en Oriente Próximo (para EE.UU. y sus aliados, NdT), el objetivo de EEUU es paralizar a la República islámica. Esa estrategia permitirá a Israel dividir y dominar la región en nombre de Washington sin que le molesten sus vecinos. Si hay un país en el mundo que tiene buenas razones para desarrollar una fuerza de disuasión nuclear, es justamente Irán.


En tanto, como signatario fundador del Tratado de no Proliferación Nuclear, Irán siempre ha defendido la idea de la existencia de una zona sin armas nucleares en Oriente Próximo. Por el contrario, Israel nunca ha aceptado la inspección de la AIEA (International Atomic Energy Agence) y su base de armas nucleares en Dimona es un secreto «a voces». Armado de 200 ojivas nucleares, Israel rechaza las resoluciones de las Naciones Unidas que invitan a firmar el Tratado de no Proliferación, como rechaza el reciente informe de las Naciones Unidas que le acusa de crímenes contra la humanidad en Gaza batiendo el récord mundial de violaciones del Derecho Internacional. Israel sale sin problemas de esta situación gracias a la inmunidad que le garantiza una gran potencia mundial.

El enfrentamiento de Obama con Irán tiene otra agenda. En ambos lados del Atlántico los medios tienen como misión preparar al gran público para una guerra sin fin. De acuerdo con la cadena estadounidense NBC, el general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas de la OTAN/EE.UU., declaró que hará falta comprometer 500.000 hombres en los próximos cinco años. El objetivo de este compromiso es controlar el precio estratégico del gas y de los campos petroleros del mar Caspio, Asia Central, el Golfo e Irán; en otras palabras, Eurasia. Sin embargo, el 69% de los británicos, el 57% de los estadounidenses y casi todos los demás seres humanos están contra esa guerra. Persuadirnos de que Irán es el nuevo demonio no será fácil. La afirmación falaz de McChistal declarando que Irán está manifiestamente entrenando combatientes para ciertos grupos talibanes es tan desesperada como la demanda patética de Brown por un «nuevo trazado en la arena».

Durante los años de Bush, de acuerdo con el gran denunciante Daniel Ellsberg, se produjo un golpe de Estado militar en EE.UU. y el Pentágono tomó el poder sobre todo lo relacionado con la política exterior estadounidense. Una medida de su poder la da la cantidad de guerras de agresión lanzadas simultáneamente y la adopción de una doctrina de ataque preventivo que bajó el umbral del posible recurso a las armas nucleares y difuminó la distinción entre armas nucleares y convencionales.

Todo esto vuelve irrisoria la retórica mediática de Obama con respecto a un mundo sin armas nucleares. De hecho, Obama es la mejor adquisición del Pentágono. Su aceptación de conservar en su equipo al secretario de defensa de Bush, el archi-productor de guerras Robert Gates, ha sido hecho único en la historia de Estados Unidos. Gates demostró su capacidad con la escalada de los conflictos, desde el sur de Asia hasta el cuerno de África. Igual que los Estados Unidos de Bush, los Estados Unidos de Obama están dirigidos por gente muy peligrosa. Todos tenemos el derecho a estar advertidos. ¿Cuándo las personas a quienes se paga para informarnos desempeñarán correctamente su trabajo?

John Pilger, periodista, escritor y documentalista reconocido mundialmente, empezó su carrera en su país natal, Australia, en 1958 antes de trasladarse a Londres en los años sesenta. Para él, ser testigo ocular es la esencia del buen periodismo. Fue corresponsal en el extranjero y debutó como corresponsal de guerra en 1967 durante la guerra de Vietnam. Es un crítico furibundo de las empresas militares y económicas de los gobiernos occidentales en el exterior. Más información: http://www.tlaxcala.es/detail_auteurs.asp?lg=es&reference=260

Guillermo F. Parodi pertenece a los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

(Extraído de www.rebelion.org)

martes, 7 de julio de 2009

Fox: EE. UU. necesita otro ataque de Bin Landen

30/6/ 2009



Michael Scheuer (ex-empleado de la CIA) dice que lo que
el país necesita es un ataque nuclear de Osama Bin Laden

(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

lunes, 18 de mayo de 2009

El caso de la bomba termonuclear desaparecida


EE.UU. casi lanzó hace cincuenta años una bomba H sobre su propio territorio

Jeffrey St. Clair
CounterPunch
18/5/2009

Las cosas se pierden. Así es la vida. Incluso en el Pentágono. En octubre pasado, el inspector general del Pentágono informó que los contadores de las fuerzas armadas habían traspapelado un destructor, varios tanques y transportes blindados de personal, cientos de ametralladoras, balas, lanzagranadas y algunos misiles tierra-aire. En total, desertó armamento por un valor de casi 8.000 millones de dólares.

Esas anomalías son bastante malas. Pero lo que es verdaderamente escalofriante es que el Pentágono haya perdido la pista de la madre de todas las armas, la bomba de hidrógeno. El arma termonuclear, concebida para incinerar Moscú, ha estado por ahí en algún sitio frente a la costa de Savannah, Georgia durante los últimos 40 años. La Fuerza Aérea hizo más por ocultar el incidente que por ubicar la bomba y asegurarla.

En la noche del 5 de febrero de 1958 un bombardero B-47 Stratojet que llevaba una bomba de hidrógeno en un vuelo nocturno de entrenamiento frente a la costa de Georgia chocó con una caza F-86 a 11.000 metros de altura. La colisión destruyó al caza, dañó gravemente un ala del bombardeo y desencajó parcialmente uno de sus motores. Instruyeron al piloto del bombardero, mayor Howard Richardson, para que se deshiciera de la bomba H antes de intentar un aterrizaje. Richardson lanzó la bomba a las aguas poco profundas de Wassaw Slough, cerca de la desembocadura del río Savannah, a unos pocos kilómetros de la ciudad Tybee Island, donde pensaba que la bomba sería recuperada rápidamente.

El Pentágono registró el incidente en un memorando de máximo secreto al presidente de la Comisión de Energía Atómica [AEC]. El memorando ha sido parcialmente desclasificado: “Un avión B-47 con un arma nuclear [palabra eliminada] a bordo fue dañado en una colisión con un avión F-86 cerca de Sylvania, Georgia, el 5 de febrero de 1958. El avión B-47 intentó aterrizar tres veces sin éxito con la bomba. El arma fue entonces descargada visualmente sobre la desembocadura del río Savannah. No se observó una detonación.”

Equipos de búsqueda y rescate fueron enviados rápidamente al lugar. Warsaw Sound fue misteriosamente acordonada por soldados de la Fuerza Aérea. Durante seis semanas, la Fuerza Aérea buscó sin éxito la bomba. Buzos submarinos buscaron en la profundidad, los soldados pisotearon las salinas cercanas, y un dirigible sobrevoló el área tratando de encontrar un agujero o un cráter en la playa o el pantano. Luego, sólo un mes después, la búsqueda fue abruptamente detenida. La Fuerza Aérea envió sus fuerzas a Florence, South Carolina, donde otra bomba H había sido accidentalmente arrojada por un B-47. Los 90 kilos de TNT estallaron en el impacto, dispersando desechos radioactivos por el área. La explosión causó considerables daños a la propiedad y varios heridos en tierra. Por suerte, la bomba nuclear propiamente tal no detonó.

Los equipos de búsqueda nunca volvieron a Tybee Island, y el asunto de la bomba H desaparecida fue discretamente encubierto. El fin de la búsqueda fue señalado en un memorando parcialmente desclasificado del Pentágono a la AEC, en el cual la Fuerza Aérea solicitó cortésmente una nueva bomba H para reemplazar la que había perdido. “La búsqueda de esa arma fue discontinuada el 16 de abril de 1958 y se considera que el arma ha sido irremediablemente perdida. Se solicita que un arma [frase eliminada] sea puesta a disposición del Departamento de Defensa para reemplazarla.”


Era un problema de envergadura, por cierto, y el Pentágono lo sabía. Sólo en los primeros tres meses de 1958, la Fuerza Aérea tuvo tres accidentes de importancia que tuvieron que ver con bombas H. (Desde 1945, EE.UU. ha perdido 11 armas nucleares.) La bomba de Tybee Island siguió siendo una amenaza, como reconoció la AEC en un memorando confidencial del 10 de junio de 1958 al Congreso: “Existe la posibilidad de descubrimiento accidental del arma no recuperada mediante dragado o construcción en el área de probable impacto… Se ha solicitado al Departamento de Defensa que monitoree todas las operaciones de dragado y de construcción.”

Artículo completo, aquí

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lunes, 9 de febrero de 2009

EEUU y Reino Unido elaboran nuevas ojivas nucleares a espaldas del Congreso norteamericano


Los norteamericanos han estado investigando en una planta de armamento británica pese a la prohibición expresa del Congreso estadounidense

publico.es/Agencias
Londres
09/02/2009

Norteamericanos y británicos no se llevan tan mal después de todo. Si la pasada semana las relaciones en la lucha antiterrorista de los dos países parecían resquebrajarse por un informe sobre las torturas en Guantánamo, este lunes el diario británico The Guardian, revela que el Ejército de EEUU ha estado utilizando las instalaciones nucleares británicas para investigar sobre este tipo de armamento, pese a la prohibición impuesta por el Congreso estadounidense.

El Ministerio británico de Defensa reconoció que su colaboración con EEUU afecta al "arsenal existente de ojivas atómicas y posibles opciones para su sustitución" por otras nuevas, pero no dio más detalles. EEUU por su parte valoró las investigaciones en la planta de armas nucleares de Aldermaston como "muy valiosas".

Impuestos para los dos

La oposición reclamó anoche una investigación parlamentaria completa sobre la colaboración entre los dos gobiernos en esa planta, mientras que las ONG pacifistas denunciaron ese programa por supuesta violación del derecho internacional. Los antinucleares argumentan que esa colaboración desmiente las afirmaciones del Gobierno de Londres sobre la supuesta independencia de su programa atómico y significa además que los contribuyentes británicos están financiando de hecho con sus impuestos el de Estados Unidos.

Según Kate Hudson, del Comité para el Desarme Nuclear de Gran Bretaña, "todo lo que signifique allanar el camino a una nueva generación de ojivas atómicas echa por tierra el compromiso de desarme que suscribió este país con el tratado de no proliferación nuclear".

Desarrollo nuclear

El portavoz para asuntos de Defensa del Partido Liberal, en la oposición, Nick Harvey, afirmó por su parte que el Parlamento y los ciudadanos reaccionarán "con indignación" a la perspectiva de que los contribuyentes británicos estén financiando un nuevo programa nuclear estadounidense. La colaboración entre Estados Unidos y Gran Bretaña en el desarrollo de nuevas cabezas atómicas salió a la luz gracias a las declaraciones que hizo en Londres John Harvey, director de planificación de la US National Nuclear Security Administration.

Según The Guardian, no está claro si esos experimentos de tipo militar continúan, pero Harvey reconoció que Washington y Londres habían llegado a un acuerdo sobre cooperación bilateral. Ese acuerdo incluía la colaboración entre los dos gobiernos en torno a un nuevo tipo de cabeza nuclear conocido con el nombre de 'reliable replacement warhead'.

Los activistas antinucleares creen que esa admisión por parte de ese funcionario norteamericano es la primera prueba directa que se tiene de la utilización por el Pentágono de instalaciones británicas para desarrollar su programa nuclear.

El Congreso estadounidense ha suspendido su financiación de las investigaciones sobre esa nueva generación de ojivas atómicas, pero los pacifistas sospechan que EEUU puede haberse aprovechado de las instalaciones británicas para burlar las prohibiciones en aquel país.

miércoles, 14 de enero de 2009

Gaza merece una bomba nuclear


El diputado ultranacionalista israelí Avigdor Lieberman asegura que Israel debe combatir a Hamas como Estados Unidos lo hizo con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial.

laSexta/Noticias/Agencias
14/01/09

El diputado ultranacionalista israelí Avigdor Lieberman quiere finiquitar el conflicto de Gaza de una manera radical, que, sin duda, tendría terribles consecuencias. Lieberman, que anteriormente fue ministro, asegura que Israel debe combatir a Hamas de la misma manera que lo hicieron los Estados Unidos con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, cuando, el 6 y el 9 de agosto de 1945, antes de que finalizara la guerra, el gobierno que presidía Harry Truman lanzó dos bombas atómicas sobre las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki.

"Debemos continuar combatiendo a Hamas como Estados Unidos combatió a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial", afirmó Lieberman durante una intervención en la Universidad de Bar Ilan, cerca de Tel-Aviv. "La conquista de Japón no era entonces necesaria", subrayó Lieberman, cuyas declaraciones fueron publicadas por el diario Jerusalem Post.


Documental Armamento secreto en Israel

jueves, 9 de octubre de 2008

¿La tercera bomba atómica?


La RAI emite la denuncia de un veterano de la guerra de Irak que asegura que EE UU lanzó una bomba nuclear cerca de Basora durante la Guerra del Golfo de 1991

MIGUEL MORA - Roma
08/10/2008

Un ex militar estadounidense, Jim Brown, ingeniero de cuarto grado que combatió en la Operación Tormenta del Desierto de la primera Guerra del Golfo, acusa a la Administración de su país de haber lanzado una bomba nuclear de penetración de cinco kilotones de potencia, en una zona situada entre Basora y la frontera con Irán, el 27 de febrero de 1991, último día del conflicto.

La cadena pública italiana Rainews24 emitirá este jueves la acusación en un reportaje firmado por su veterano reportero Maurizio Torrealta, tras haber verificado que el Centro Sismológico Internacional registró aquel día, en esa zona, un movimiento sísmico de 4,2 grados Richter, potencia equivalente a cinco kilotones.

Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki tenían una potencia de 16 y 22 kilotones, respectivamente.

Torrealta ha reconocido hoy que se trata "de una historia difícil de creer y de confirmar porque apela a nuestros miedos más profundos", pero ha revelado que al pedir la confirmación de la noticia al Pentágono, éste le preguntó primero la fecha exacta de la explosión para responder después que el Ejército de Estados Unidos solo utilizó armas convencionales durante aquel conflicto, y añadir, como posible explicación al movimiento sísmico, que aquel día lanzó sobre la zona una bomba de racimo Blue 82, conocida como la madre de todas las bombas.

La RAI, que ha presentado este miércoles en Roma el reportaje de 20 minutos, ha explicado que decidió emitirlo porque "no hay pruebas de que la acusación sea cierta, pero tampoco las hay de que sea falsa", y porque es necesario que una acusación tan importante sea "investigada por las organizaciones internacionales con la transparencia necesaria".

La investigación incluye datos sobre el aumento de los casos de cáncer y tumores en Basora, que según las cifras del jefe de oncología del hospital local, Dott Jawad Al Ali, han pasado de 32 casos anuales en 1989 a más de 600 en el 2002.

El reportaje muestra varias fotos de varias víctimas de tumores de impresionante virulencia, aunque Al Ali opina que la aparición de cánceres muy raros en adultos y sobre todo en niños puede deberse a la utilización masiva de proyectiles con uranio empobrecido.

(Extraído de www.elpais.com)

Transcripción de la entrevista de Maurizio Torrealta y Alessandro Rampietti en Rainews24

domingo, 17 de agosto de 2008

Dos imbéciles, Bush y Saakashvili

Paul Craig Roberts
CounterPunch
17-08-2008

El régimen neoconservador de Bush y los medios estadounidenses ocupados por Israel llevan a un mundo inocente hacia la guerra nuclear.

En los años de Reagan fue creada la Fundación Nacional por la Democracia como instrumento de la guerra fría. Actualmente la NED es una agencia controlada por los neoconservadores para la hegemonía mundial de EE.UU. Su principal función es dedicar mucho dinero estadounidense y amañar elecciones estadounidenses en antiguas partes constituyentes de la Unión Soviética a fin de rodear a Rusia con Estados marionetas de EE.UU.

El régimen neoconservador de Bush utilizó la NED para intervenir en los asuntos internos de Ucrania y Georgia, de acuerdo con el plan neoconservador de establecer regímenes políticos amigos de EE.UU. y hostiles a Rusia en esas dos antiguas partes constituyentes de Rusia y de la Unión Soviética.

La NED también fue utilizada para desmembrar la antigua Yugoslavia con sus intervenciones en Eslovaquia, Serbia y Montenegro.

Allen Weinstein, quien ayudó a redactar la legislación que estableció la NED, declaró al Washington Post en 1991 que gran parte de lo que la NED hace “actualmente fue realizado de modo clandestino por la CIA hace 25 años”.

Tras haber situado como presidente de Georgia al títere Mikhail Saakashvili, el régimen de Bush trató de introducir Georgia en la OTAN.

Los lectores demasiado jóvenes han de saber que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue una alianza militar entre EE.UU. y países europeos occidentales para resistir cualquier acción soviética en Europa Occidental [y para asegurarse de que los países europeos se alinearan en apoyo de EE.UU. y compraran sus sistemas de armamentos. La OTAN ha perdido su justificación desde la implosión política de la Unión Soviética hace casi dos décadas. Los neoconservadores convirtieron a la OTAN en otro instrumento, como la NED, de la hegemonía mundial de EE.UU. Subsiguientes gobiernos de EE.UU. violaron los acuerdos que el presidente Reagan había establecido con Mikhail Gorbachev, el último dirigente soviético, y han incorporado a antiguas partes del imperio soviético en la OTAN. El objetivo neoconservador de cercar a Rusia con una alianza militar hostil ha sido proclamado en numerosas ocasiones.

Los miembros europeos de la OTAN se negaron a admitir a Georgia, ya que lo consideraban una afronta provocadora contra Rusia de la que depende Europa Occidental para su suministro de gas. A los europeos también les inquieran las intenciones de Bush de instalar defensas de misiles balísticos en Polonia y en la República Checa ya que la consecuencia será que habrá misiles crucero nucleares rusos apuntados hacia capitales europeas. Los europeos no ven la ventaja de ayudar a EE.UU. a bloquear represalias rusas contra EE.UU. a costas de su propia existencia. Las defensas de misiles balísticos no son útiles contra misiles crucero.

Todos los países están cansados de guerras con la excepción de EE.UU. La guerra, incluyendo la guerra nuclear, es la estrategia neoconservadora para la hegemonía mundial.

Todo el mundo, con la excepción de los estadounidenses, sabe que el desencadenamiento de un conflicto armado entre Rusia y las fuerzas georgianas en Osetia del Sur se debió enteramente a EE.UU. y a su títere en Georgia, Saakashvili. En todo el mundo, sólo los estadounidenses ignoran que las hostilidades fueron iniciadas por Saakashvili, porque Bush, Cheney y los medios estadounidenses ocupados por Israel han vuelto a mentirles.

Texto completo en www.rebelion.org

lunes, 4 de agosto de 2008

The New York Times: Cómo hacer respetable el exterminio nuclear

James Petras
3/8/2008

El 18 de julio de 2008, The New York Times publicó un artículo del historiador judío israelí Benny Morris. En ese artículo, el profesor Morris se pronuncia a favor de que Israel lance un ataque nuclear genocida contra Irán en el que podrían morir 70 millones de iraníes, doce veces más que las víctimas judías en el holocausto nazi. Según Morris, los líderes iraníes deberían pensar bien lo que está en juego y suspender su programa nuclear, pues de lo contrario, lo mejor que podría pasarles es que las fuerzas aéreas convencionales de Israel destruyan sus instalaciones nucleares. Claro está, esto significaría miles de víctimas iraníes y la humillación internacional del país, pero la alternativa es un Irán convertido en un desierto nuclear.

Morris actúa frecuentemente como conferencista y consultor del estamento político y militar israelí y disfruta de acceso especial a los planificadores de la estrategia militar israelí. No es ningún secreto que Morris ha defendido y apoyado públicamente la expulsión masiva y brutal de todos los palestinos. Su visión genocida, sin embargo, no ha impedido que reciba numerosos reconocimientos académicos. Los principales periódicos y revistas científicas de Israel publican sus escritos y opiniones. Como deja claro la publicación de su más reciente artículo de opinión en The New York Times, sus puntos de vista no son los delirios de un psicópata marginal.

¿Qué nos dice acerca de la política y la cultura de USA el hecho de que The New York Times publique un artículo que pide la incineración nuclear de 70 millones de iraníes y la contaminación de una buena parte de los cien mil millones de habitantes de Oriente Próximo, Asia y Europa? Porque se trata de The New York Times, un periódico que a través de sus suplementos dominicales, páginas editoriales y páginas literarias, informa a las “clases educadas” de USA y actúa como “conciencia moral” de importantes sectores de su élite cultural, económica y política.

The New York Times otorga una cierta respetabilidad al asesinato masivo, algo que las opiniones de Morris no tendrían si fuesen publicadas, por ejemplo, en una publicación neoconservadora semanal o mensual. El hecho de que The New York Times considere que el posible exterminio de millones de iraníes por Israel es parte del debate público sobre Oriente Próximo, revela el grado en el cual el “sionifascismo” ha infectado los “más elevados” círculos culturales y periodísticos de USA. En realidad, esto no es sino la consecuencia lógica del apoyo público que The New York Times ha otorgado al bloqueo económico que Israel ha impuesto a Gaza para matar de hambre a 1,4 millones de palestinos, de su ocultamiento de la influencia que el sionista AIPAC (American Israel Public Affairs Committee - Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel) ha tenido en la invasión de Iraq por USA, cuyo resultado es el asesinato de más de un millón de iraquíes.

El Times da la pauta a todo el sector cultural de Nueva York, el cual privilegia los intereses de Israel hasta el punto de asimilar al discurso político de USA no sólo sus violaciones rutinarias de la ley internacional, sino sus amenazas, más bien promesas, de arrasar vastas áreas de la tierra para lograr la supremacía regional. El hecho de que The New York Times esté dispuesto a publicar a un defensor del genocidio-etnocidio israelí nos revela cuán fuertes son los lazos entre una publicación pro israelí que supuestamente pertenece al “orden establecido liberal” y la derecha totalitaria de Israel. Es como decir que para el orden establecido “liberal” pro israelí los nazis no judíos son execrables, pero en cambio las opiniones y políticas de los judeo-fascistas deben ser objeto de estudio y, posiblemente, puestas en práctica.

El artículo de Morris sobre la “exterminación nuclear” publicado en The New York Times no provocó ningún comentario adverso de los 52 presidentes de las Principales Asociaciones Judías de USA (PMAJO), en cuyo boletín diario, Daily Alert, han publicado frecuentemente artículos de sionistas de USA e Israel que defienden el ataque nuclear de Irán por Israel o USA. En otras palabras, las opiniones totalitarias de Morris son parte de la matriz cultural enterrada en lo más profundo de las redes de organizaciones sionistas y tienen amplio “alcance” en los círculos culturales y políticos de USA. Al publicar la locura de Morris, el Times ha sacado el discurso genocida de los limitados círculos de influencia sionista para llevarlo al seno de la opinión pública de USA, a millones de lectores de ese país.

Salvo por un puñado de escritores (gentiles y judíos) que publican en sitios web marginales, ningún miembro del mundo literario, político o periodístico ha condenado moral o políticamente esta afrenta a nuestra humanidad. Nadie ha hecho la conexión entre las políticas totalitaristas y genocidas de Morris y las amenazas oficiales y públicas de Israel y los preparativos para una guerra nuclear. Ninguno de nuestros intelectuales más influyentes se ha puesto al frente de una campaña antinuclear para repudiar al estado (Israel) y a los intelectuales que preparan una guerra nuclear cuyo resultado sería el exterminio de diez veces más seres humanos que los judíos asesinados por los nazis.

La incineración nuclear de la nación iraní es la contraparte israelí a las cámaras de gas y los hornos de Hitler, pero mejorada y aumentada. El exterminio es la última etapa del sionismo, permeado por una doctrina según la cual, si no pueden regir los destinos de Oriente Próximo, entonces destruirán el aire y la tierra del mundo. Ese es el mensaje explícito de Benny Morris (y de sus patrocinantes israelíes oficiales), quien, como Hitler, da un ultimátum a los iraníes, “ríndanse o serán destruidos” y amenaza a USA, únanse a nosotros en el bombardeo de Irán o enfrenten una catástrofe ecológica y económica mundial.

No hay duda alguna de que Morris está total, profunda y clínicamente loco. Tampoco hay duda de que, al publicar sus delirios genocidas, The New York Times da nuevas muestras de la forma en que el poder y el dinero han contribuido a la degeneración de la vida intelectual y cultural judía en USA. Para comprender las dimensiones de esta descomposición sólo tenemos que comparar la desesperada huida del terror nazi del brillante escritor judío alemán, el trágico-romántico Walter Benjamin, con el apoyo criminal al terror nuclear sionista del escritor judío israelí Benny Morris publicado en The New York Times.

EL tema del poder sionista en USA no se refiere sólo a un “lobby” que influye en las decisiones que toman el Congreso y la Casa Blanca sobre la ayuda exterior a Israel. Lo que está en juego hoy en día son los temas relacionados con el apoyo a una guerra nuclear en la que 70 millones de iraníes pueden ser exterminados y la complicidad de los medios de comunicación de USA que proporcionan una plataforma e, incluso, una cierta respetabilidad política al asesinato masivo y a la contaminación del planeta. Contrariamente a los nazis en el pasado, no podemos excusarnos, como hicieron los buenos alemanes, diciendo que “no sabíamos” o que “no fuimos informados”, porque ha sido escrito por un eminente académico israelí y publicado en The New York Times.

Artículo original: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1747. Traducido para Rebelión por Chelo Ramos

sábado, 5 de julio de 2008

Nixon temía 'la decisión horrorífica' de una guerra nuclear total, según documentos desclasificados

Washington, 24/11/2005 (EP/AP)

El presidente estadounidense, Richard Nixon, temía en privado la posibilidad de una guerra nuclear total, a pesar de que tenía fama de ser un duro en política internacional, según reflejan documentos recientemente difundidos de su paso por la Casa Blanca.

La posibilidad de una guerra nuclear fue algo inaceptable desde los primeros momentos de la Presidencia de Nixon, a partir de 1969 y hasta 1974, cuando dimitió durante el escándalo 'Watergate'.

Documentos recientemente desclasificados de aquella época reflejan que Nixon deseaba una alternativa a la plena guerra nuclear, un plan para una guerra más civilizada que a la postre pudiera desplazar a la Unión Soviética como potencia de primera clase, al mismo tiempo que evitaba el holocausto atómico.


Los documentos de la Casa Blanca de entonces ofrecen una visión de los intentos para evitar "la decisión horrífica", como definió el asesor de seguridad nacional Henry Kissinger, al referirse a una guerra nuclear total.

En un diario de 1969, el secretario de la Casa Blanca bajo el Gobierno de Nixon, H.R. Haldeman, escribió que el presidente participó un día en una maniobras a bordo de un Boeing 707 preparado para dirigir desde el aire una guerra nuclear. El episodio le traumatizó y le causó un profundo horror ante dicha posibilidad, según Haldeman.

Las conclusiones sobre la opinión del mandatario fueron elaboradas por el profesor William Burr, un investigador del Archivo de Seguridad Nacional en la Universidad George Washington, después de estudiar los documentos de la época de Nixon difundidos por los Archivos Nacionales y otros obtenidos bajo el Acta de Libertad de Información.

Los documentos indican que según Kissinger, los funcionarios del gasto público preferirían una guerra nuclear completa porque ya había sido planificada y preparada y porque sería más barata que reorganizar la capacidad ofensiva estadounidense con objeto de permitir ataques limitados.

Según un cálculo oficial, Estados Unidos, incluso si quedaba mal parado con un ataque balístico soviético no provocado, podría responder con una ofensiva de cohetes capaz de matar al 40% de la población soviética, unos 90 millones de personas. Mucha más gente habría muerto si Estados Unidos hubiera atacado primero, aunque este cálculo sigue siendo secreto.

Según Burr, Estados Unidos logró así una gama más amplia de alternativas nucleares, debido en parte al desarrollo de cohetes más precisos y armas de otro tipo en los años sucesivos.

viernes, 13 de junio de 2008

¿Se atreverá la Casa Blanca a sacrificar la 5ta Flota para justificar la destrucción nuclear de Irán?

El plan estadounidense de ataque contra Irán tiene previsto el sacrificio de la Quinta Flota como medio de justificar una respuesta nuclear. No se trata de un escenario hipotético sino de una opción ya discutida en el seno del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Según nuestras informaciones (voltairenet.org), el almirante William Fallon hizo saber que en caso de recibir esa orden, él se negará a aplicarla y presentará su renuncia así como la de todo el Estado Mayor del Centcom. Por el momento, la resistencia de los oficiales superiores de la Marina de Guerra y del Ejército es lo único que ha impedido que los neoconservadores y la Fuerza Aérea comiencen las operaciones.

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La administración Bush esconde e ignora deliberadamente los análisis tácticos iconoclastas (basados en la teoría de los juegos) provenientes del Pentágono y que sugieren que un ataque contra las instalaciones nucleares o militares de Irán desembocará directamente en la aniquilación de la 5ta Flota de la Marina de Guerra estadounidense, actualmente en el Golfo Pérsico.

El teniente general Paul Van Riper simuló así el papel de jefe de un hipotético Estado del Golfo Pérsico, en un escenario desarrollado en el marco del juego estratégico 2002 Millennium Challenge, y [la partida] terminó con la destrucción total de la 5ta Flota. El experimento y sus conclusiones sobre la vulnerabilidad de la 5ta Flota en el marco de un conflicto armado asimétrico y las consecuencias de una eventual guerra contra Irán fueron ignorados.

Los neoconservadores de la administración Bush están haciendo una agresiva propaganda a favor de la realización de operaciones armadas contra Irán, que culminarán en un ataque de ese país contra la 5ta Flota con el uso de sofisticados misiles crucero aire-mar. Deliberadamente [los neoconservadores] ignoran los experimentos que desarrolló Van Riper durante el simulacro Millennium Challenge y sus similitudes, peligrosamente sugerentes, con el actual contencioso nuclear EE.UU.-Irán.

Irán dispone de una cantidad de misiles crucero que alcanza ampliamente para destruir gran parte, e incluso la totalidad, de la 5ta Flota, que se encuentra dentro del radio de acción de las rampas móviles de lanzamiento que poseen los iraníes, estratégicamente instaladas a lo largo de la cadena montañosa que domina las costas del Golfo Pérsico. La administración Bush minimiza deliberadamente la vulnerabilidad de la 5ta Flota frente a la avanzada tecnología de Irán en materia de misiles, comprados a Rusia y China a fines de los años 1990. Los misiles más sofisticados del arsenal iraní son los «Sunburn» (En español, “Insolación”) y los «Yakhonts». Y, frente a esos misiles, los navíos de guerra estadounidenses carecen de defensa eficaz, según advierten todos los expertos militares.

Al provocar deliberadamente represalias iraníes contra una intervención armada de Estados Unidos, los neoconservadores preparan el sacrificio, a sabiendas, de gran parte o quizás la totalidad de la 5ta Flota. Esto podría provocar un nuevo Pearl Harbor, que crearía el clima político ideal con vistas a una guerra total contra Irán y acciones armadas que se extenderían a toda la región del Golfo Pérsico.

Halliburton vendió tecnología nuclear a Irán

Agencia Walsh
20/10/06
por Jason Leopold

Halliburton Corporation vendió importantes componentes para un reactor nuclear a una compañía iraní de desarrollo petrolero tan recientemente como en enero de 2005, informaron al periodista Jason Leopold (1) fuentes de la transnacional que Dick Cheney dirigió antes de llegar a la vicepresidencia de EEUU, pero la noticia publicada el 5 de agosto de 2005 en Global Research.ca ha sido ignorada por los grandes medios de comunicación. Leopold asegura que sus fuentes en la compañía tienen conocimiento íntimo de las relaciones comerciales entre Halliburton y Oriental Oil Kish, una de las corporaciones petroleras privadas más grandes de Irán. Adicionalmente, a lo largo de 2004 y 2005, Halliburton trabajó estrechamente con Cyrus Nasseri, el vice presidente de la junta directiva de Oriental Oil Kish, asentada en Irán, para desarrollar proyectos petroleros en ese país. Nasseri, quien también es miembro clave del equipo de desarrollo nuclear de Irán, fue interrogado por las autoridades iraníes en julio de 2005 bajo sospecha de proporcionarle secretos nucleares de Irán a Halliburton. Los funcionarios gubernamentales iraníes acusaron a Nasseri de aceptar tanto como un millón de dólares en sobornos de Halliburton por esta información.

Las relaciones de Oriental Oil Kish con Halliburton se hicieron de conocimiento público en enero de 2005, cuando la compañía anunció que había subcontratado parte del proyecto de perforación gasífera South Pars con Halliburton Products and Services, una subsidiaria de Halliburton basada en Dallas pero registrada en las Islas Caimán. Después del anuncio, Halliburton proclamó que el proyecto del campo de gas South Pars en Teheran sería su último trabajo en Irán. De acuerdo a un informe de la BBC, Halliburton, que obtuvo de treinta a cuarenta millones de dólares por sus operaciones en Irán en 2003, “estaba abandonando su trabajo debido a un ambiente comercial pobre”.

Sin embargo, Halliburton tiene un largo historial haciendo negocios en Irán, iniciados tan temprano como en 1995, mientras el Vicepresidente Cheney era el principal ejecutivo de la compañía. Leopold citó un informe publicado en el Wall Street Journal en febrero de 2001: “Halliburton Products and Services Ltd. trabaja detrás de una puerta sin identificación en el noveno piso de una nueva torre de bloques de Teherán norte. Un folleto declara que la compañía fue registrada en 1975 en las Islas Caimán, que está basada en territorio del Emirato de Dubai, en el Golfo Pérsico, y es “no-norteamericana”. Pero igual que el emblema sobre la gorra del recepcionista, el folleto exhibe el nombre de la compañía y su logotipo rojo, ofreciendo los servicios de las unidades de Halliburton alrededor del mundo”. Más aún: la correspondencia enviada a las oficinas de la compañía en Teherán e Islas Caimán era remitida directamente a la oficina principal en Dallas.

Cheney violó la ley de EEUU

En un esfuerzo por restringir a Halliburton y a otras compañías estadounidenses comprometidas en relaciones comerciales con “naciones bellacas’ como Libia, Irán y Siria, el 26 de julio de 2005 el Senado aprobó una enmienda, patrocinada por la senadora republicana de Maine Susan Collins, que castiga a las compañías que continúen burlando la ley americana estableciendo subsidiarias en el extranjero como una forma de aparentar una conducta legal y evitar las sanciones de EEUU consagradas por la International Emergency Economic Powers Act, IEEPA (Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional).

Una carta suscrita por representantes de grupos de ejecutivos corporativos objetó vehementemente la enmienda, alegando que desencadenaría un odio extenso y quizás incitaría ataques terroristas en EEUU y “tensionaría gravemente las relaciones de EEUU con sus socios comerciales primarios”. La carta advirtió que “los gobiernos extranjeros ven los esfuerzos estadounidenses por dictar su política exterior y comercial como violaciones de soberanía que a menudo los lleva a adoptar medidas de venganza muy distintas a las metas de EEUU”.

Collins defendió la legislación afirmando que “impide a las corporaciones estadounidenses crear una compañía de cáscara en alguna otra parte para hacer negocios con naciones bellacas, mientras patrocinan el terror, como Siria e Irán.

La cuestión de fondo es que si una compañía estadounidense está evadiendo las sanciones para hacer negocios con uno de estos países, están ayudando sostener a naciones que apoyan el terrorismo, más a menudo dirigido contra EEUU”

Durante un viaje al Oriente Medio, en marzo de 1996, el Vicepresidente Dick Cheney dijo a un grupo de hombres de negocios principalmente estadounidenses que el Congreso debería aliviar las sanciones contra Irán y Libia para crear buenas relaciones, una declaración que -en la percepción retrospectiva- resulta completamente hipócrita considerando la política exterior de la administración Bush.“Permítanme hacer una declaración generalizada sobre una tendencia que yo veo en el Congreso estadounidense y que yo encuentro perturbada, que no sólo concierne a la situación iraní sino también a varios otros [países]..., dijo Cheney. “Pienso que nosotros, los estadounidenses, a veces cometemos errores. Parece ser una asunción que de algún modo nosotros sabemos lo que es mejor para todos los demás y que vamos a usar nuestro golpe económico para conseguir que todos los demás vivan de la manera en que nos gustaría”.

Cheney era el ejecutivo principal de Halliburton Corporation en el momento en que profirió estas palabras. Fue Cheney quien dirigió a Halliburton hacia las relaciones comerciales agresivas con Irán en la mitad de los ’80 -violando la ley de EEUU- y continuándolas a través de 2005. Por esa razón Irán tiene hoy la capacidad de enriquecer uranio de calidad para producir armas.

Fue la venta secreta de centrífugas de Halliburton lo que ayudó a Irán a desarrollar su programa de enriquecimiento de uranio, según una investigación de tres años que incluye entrevistas realizadas con más de un docena de empleados actuales y anteriores de esa compañía.

Si finalmente EEUU se compromete en una futura guerra con Irán, Cheney y Halliburton serán acreedores a lo menos un reproche.

Silencio de la gran prensa

Pero esto no debe entenderse como una sorpresa, cualquiera que hayan sido las actividades de negocios de Halliburton durante la última década. La compañía tiene un largo y documentado historial de violación de prohibiciones estadounidenses conduciendo negocios con las llamadas naciones bellacas. No. Lo que está perturbando sobre estos hechos es la pequeña atención que han recibido de los grandes medios de comunicación nacionales. Pero el registro público habla por sí mismo, como lo hacen las miles de páginas de documentos obtenidos de varias agencias federales que demuestran cómo las relaciones de negocio de Halliburton con Irán ayudaron consolidar allí actividades terroristas, incluido el programa de enriquecimiento nuclear del país.

Cuando, hace un par de años, le pregunté a la portavoz de Halliburton Wendy Hall si la compañía dejó de hacer negocios con Irán por temor a estar ayudando a consolidar el terrorismo, ella dijo: “No, nosotros creemos que las decisiones acerca de la naturaleza de tales gobiernos y sus acciones están bien adoptadas por las autoridades gubernamentales y las entidades internacionales como las Naciones Unidas, al contrario de personas individuales o compañías”.

“Apartando la política, nosotros y nuestras empresas afiliadas operamos en los países en la extensión en que es legalmente permisible, allí dónde nuestros clientes activos esperan de nosotros la provisión de servicios de apoyo en los campos petrolíferos para sus operaciones internacionales. Nosotros no siempre estamos de acuerdo con las políticas o acciones de los gobiernos en cada lugar en que hacemos negocios y no fabricamos ninguna excusa para sus conductas. Debido a la naturaleza de largo plazo de nuestros negocios y a los inevitables cambios políticos y sociales, no es prudente ni apropiado para nuestra compañía establecer nuestra propia política exterior país por país”.

Halliburton empezó haciendo sus primeros negocios en Irán ya en 1995, mientras el Vicepresidente Cheney era el jefe ejecutivo de la compañía y en posible violación de la legalidad estadounidense.

Una orden ejecutiva firmada por el ex Presidente Bill Clinton en marzo de 1995 prohibió “nuevas inversiones [en Irán] de personas estadounidenses, incluso el compromiso de fondos u otros recursos”. También impidió a las compañías norteamericanas realizar servicios que “beneficiarían a la industria petrolera iraní” y proporcionaran a ese país medios financieros para eventuales actividades terroristas.

Cuando Bush y Cheney tomaron posesión en 2001, su administración decidió que no castigaría a las compañías extranjeras de petróleo y gas que invirtieran en esos países. Las sanciones contra países como Irán y Libia se impusieron antes de que Bush llegara a ser presidente, cuando Cheney las boicoteaba pronunciando sus frecuentes discursos sobre la necesidad de las compañías estadounidenses de competir con sus rivales extranjeras a pesar de los reclamos de que esas naciones pudieran tener lazos con el terrorismo.

“Pienso que nosotros estaríamos lejos mejor, si de hecho retiráramos esas sanciones [contra Irán], no intentando imponer boicots secundarios a las compañías. . . intentando hacer negocios allí. . . y en cambio, empezar a reconstruir esas relaciones”, dijo Cheney en 1998, durante un viaje de negocios a Sydney, Australia, según el periódico australiano Illawarra Mercury.