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lunes, 23 de noviembre de 2009

El caso de Studs Terkel: Más de cuatro décadas rastreado por el FBI


cubadebate
20/11/2009

Es probable que si en Cuba y en el resto de América Latina se menciona a Studs Terkel solo unas pocas personas puedan decir que se trata de un periodista, escritor, historiador, actor y locutor norteamericano que alcanzó notoriedad en el pasado siglo por sus enfoques y conducta ética y valerosa, que le hicieron acreedor de un premio Pulitzer en 1985, pese a tener un pensamiento alejado de los círculos de poder derechistas. Lo alcanzó por su libro de no ficción “Good War” sobre la Segunda Guerra Mundial.

Terkel murió a finales del pasado año, a la edad de 96 años, durante los cuales sentó cátedra cómo conductor de un programa de radio diario transmitido durante 45 años por la frecuencia 98.7 WFMT de Chicago, columnista de importantes periódicos y escritor de populares libros sobre distintos aspectos de la vida de la sociedad norteamericana. La Depresión de la década del 30, la Segunda Guerra Mundial, el racismo, el “sueño americano”, el folklore y la música, las penurias de la clase trabajadora, la corrupción en los centros de poder, en fin, nada escapó a la historia escrita por Terkel, basada fundamentalmente en entrevistas realizadas a centenares de personas. También conocidos son sus libros de entrevistas “Division Street”, “Hard Times” y “Working”, en cuyas páginas se refleja una extensa parte de la realidad de los Estados Unidos del siglo XX. “Historia oral de los Estados Unidos”, así se identifican esos libros.

Otra página interesante sobre la vida de Terkel es que interpretó el papel de un periodista en la película “Ocho hombres” referida al escándalo ocurrido en la Serie Mundial de Béisbol de 1919 cuando ocho jugadores de los Medias Blancas de Chicago se vendieron por dinero a apostadores.

¿Por qué ahora, más de un año después de su muerte, Terkel ocupa nuevamente los titulares de la prensa norteamericana? Ocurrió que un servicio de noticias de Nueva York supo de la existencia en los archivos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de un voluminoso expediente sobre ese intelectual, y pidió que fuese desclasificado y hecho público. Efectivamente, el expediente tiene 296 páginas, y el FBI aceptó que 147 de ellas se hiciesen públicas.


Lo más curioso es la revelación de que Terkel fue vigilado cotidianamente por el FBI desde 1945 hasta 1990. Toda su vida en esos años, incluso la profesional y privada, está registrada en ese expediente policial. La última anotación que aparece es un artículo que publicó en el Wall Street Journal en 1990 donde señala que en Estados Unidos se vive “un momento corrupto”. Justificación del FBI para rastrearlo durante 45 años: ¡Terkel era sospechoso de actividades comunistas y actuar contra los intereses de la nación americana!

En los documentos desclasificados aparece desde que estuvo en un mitin en Chicago junto con el cantante y actor Paul Robeson, luchador contra el fascismo y el racismo, hasta lo que le pasó durante la era macarthista, en los días de la cacería de brujas, cuando se le prohibió presentarse en la televisión. Fue entonces cuando Terkel aceptó un contrato con la BBC de Londres, y en los documentos del FBI se hace referencia con énfasis a un reportaje enviado por Terkel a esa emisora sobre “el lado sórdido de Chicago”, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida, como expresión de que ese periodista no estaba siendo leal a su nación. Y no faltan los chequeos que los agentes del FBI hicieron a las actividades que como trabajadora social y luchadora contra la guerra efectuó Ida Golberg, la esposa de Terkel, quien falleció en 1999.

¿Qué demuestra todo este largo rastreo de la policía secreta estadounidense sobre una honesta figura del periodismo y la cultura norteamericana?

Que los agentes del FBI no solo se dedican a investigar y actuar contra sospechosos de robar bancos, malversar al fisco o participar en negocios ilegales como la pornografía, como los muestran en los filmes de Hollywood, sino que también investigan y arman “historias negras” contra profesionales honestos que, a pesar de los riesgos, expresan la verdad y dan sus opiniones a través de los medios de comunicación del sistema. Y tal es el caso del periodista y escritor Studs Terkel.

Solo el FBI dejó tranquilo a esta figura de la cultura norteamericana cuando cumplió noventa años de edad, es decir en los últimos seis años de su vida. Al menos, en los documentos desclasificados no aparece ningún informe de los agentes de ese cuerpo represivo sobre las actividades de Studs Terkel.


Ni siquiera en esos años finales de su vida Terkel dejó de actuar guiado por sus firmes convicciones. En el 2006 suscribió una demanda ante los tri-bunales oponiéndose a que la empresa telefónica transnacional ATT diese, sin una previa orden judicial, los registros telefónicos de sus clientes a la Agencia de Seguridad Nacional del gobierno de Bush. La demanda, sin embargo, fue desestimada por un juez.

Finalizo con algo ilustrativo publicado por un periódico de Chicago: Existían sospechas sobre el radicalismo de Terkel porque “leía periódicos comunistas”.

Y eso dicen los que hablan de libertad de expresión, de prensa, de opinión, de pluralismo, de democracia, de derechos humanos…y de otras “delicias” y “almíbares” con que llenan sus periódicos, revistas, espacios de televisión, de radio, de Internet, etc.

(Extraído de www.cubadebate.cu)

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La curiosidad no mató a este gato por Amy Goodman

jueves, 23 de julio de 2009

La administración Obama prohíbe el testimonio del FBI sobre el 11-S


21/7/2009

Respondiendo a una demanda judicial de los familiares de las víctimas del 11 de septiembre de 2001, las compañías aéreas implicadas afirman que los atentados hubieran tenido éxito de todas maneras, por mucho que ellas reforzaran las medidas de seguridad.

Según los abogados de las compañías aéreas, es la inacción de las autoridades lo que condujo al desastroso resultado de aquel día. Para fundamentar ese razonamiento, los abogados defensores expresaron su intención de obtener el testimonio de los agentes del FBI.

En efecto, después de los atentados, el FBI llevó a cabo una amplia investigación. Y elementos obtenidos durante esa pesquisa parecen demostrar que el gobierno no tomó aquel día las medidas reglamentarias que hubiesen reducido las proporciones de los atentados.

Sin embargo, como consecuencia de una intervención del secretario de Justicia de los Estados Unidos, Eric Holder, el juez Alvin Hellerstein prohibió el testimonio de los agentes del FBI, impidiendo así que las compañías aéreas desarrollaran su defensa. La audiencia debe reanudarse el 28 de julio. 8 años después de los atentados, ningún tribunal ha podido examinar la investigación del FBI, que incluye 155000 pruebas y 167000 actas de interrogatorios. Su contenido no se conoce más que a través de procesos sobre otros casos vinculados [1] y declaraciones de agentes a la prensa. Estos últimos aseguran que su investigación desmiente la versión gubernamental de los hechos [2].

En flagrante contradicción con las declaraciones de los responsables de la CIA y de los sucesivos secretarios de Justicia, el FBI siempre se ha negado a atribuir los atentados del 11 de septiembre a Osama Ben Laden y ni siquiera lo está buscando como autor de esos hechos.

[1] Por ejemplo, durante el juicio contra el francés Zacarias Moussaoui, acusado de haber conspirado para participar en el secuestro del vuelo 93 de la American Airlines, el FBI rechazó las conversaciones telefónicas grabadas aquel día entre pasajeros de los aviones secuestrados y sus familiares en tierra. Los funcionarios declararon –bajo juramento– que, según la investigación que ellos realizaron, aquellas llamadas, citadas tan repetidamente, nunca tuvieron lugar y son falsas.

[2] «41 antiguos responsables estadounidenses del anti-terrorismo y de los servicios de información ponen en cuestión la versión oficial del 11 de Septiembre », por Alan Miller, Réseau Voltaire, 9 de junio de 2009.

(Extraído de www.voltairenet.org)

Artículos relacionados:

Las llamadas Olson en el 11S: Tres negaciones oficiales

No existe evidencia convincente que conecte a Bin Laden con el 11-S

Osama Bin Laden no es buscado por atentados del 11-S (Página del FBI)

jueves, 16 de julio de 2009

¿Quién es Sibel Edmonds?


Sibel Edmonds: Una patriota silenciada, injustamente despedida, pero luchando por ayudar a mantener la seguridad de América. (26/1/2005)

Sibel Edmonds, una turco-americana de 32 años, fue contratada como traductora por el FBI poco después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 debido a su conocimiento de las lenguas de Oriente Medio. Fue despedida menos de un año más tarde, en marzo de 2002 por informar a sus superiores sobre informes mal redactados y brechas en la seguridad que podrían haber impedido esos ataques.

Edmonds ha estado luchando contra la corrupción que impregna el FBI desde su injusto despido y lo impugnó en julio de 2002. El 6 de julio de 2004, el magistrado Reggie Walton del Tribunal del Distrito de Columbia desestimó el caso de Edmonds, citando el privilegio del gobierno sobre secretos de Estado. La Unión Americana de Libertades Civiles representa a Edmonds en su recurso de apelación de ese fallo. Argumentos orales en el caso estaban programados para el 21 de abril de 2005.

Dicho privilegio, en el caso de ser recurrido, permite al gobierno bloquear la revelación de cualquier material en los litigios, que, en caso de divulgarse, pudiera causar daño a la seguridad nacional. Sin embargo, el gobierno ha empleado este privilegio para desestimar por completo el caso Edmonds, en un esfuerzo de no quedar en vergüenza. Siendo Edmonds traductora del FBI, descubrió documentos mal traducidos relativos a los ataques del 11 de septiembre e informó de la mala calidad de esos trabajos a sus superiores. Asimismo, expresó su preocupación por un compañero de trabajo que anteriormente había trabajado para una organización bajo la vigilancia del FBI y que tenía relación con un oficial de inteligencia extranjero, que también estaba bajo vigilancia. Además, Edmonds afirmó que le dijeron que trabajara más despacio para dar la apariencia de que la agencia estaba sobrecargada de trabajo, por lo que recibiría un mayor presupuesto, a pesar de que un gran número de documentos necesitaban ser traducidos.

A pesar de que siguió todos los procedimientos adecuados para la presentación de informes relativos a su preocupación a la cadena de mando, Edmonds sufrió represalias en su contra y fue despedida. Después de haber finalizado, muchas de las denuncias de Edmonds fueron confirmadas por el FBI en información desclasificada al Congreso. Más de dos años más tarde, en mayo de 2004, el Departamento de Justicia con carácter retroactivo clasificó la información dada por Edmonds en sus citaciones, así como la información del FBI, y obligó a los miembros del Congreso a eliminar la información publicada en sus webs.

El Proyecto de Supervisión del Gobierno (POGO) demandó al Departamento de Justicia y al Fiscal General John Ashcroft en junio de 2004 alegando que el carácter retroactivo de la clasificación del testimonio de Edmonds era una violación de la Primera Enmienda. Ese pleito está todavía pendiente, aunque Ashcroft y el Departamento de Justicia se han encargado de desestimar la demanda.


El notable acto de clasificación con carácter retroactivo es un peligroso ejemplo de abuso del secreto por el gobierno con respecto al caso Edmonds. Al menos dos senadores, Charles Grassley (R-Iowa) y Patrick Leahy (D-Vermont) apoyan públicamente a Edmonds y han forzado al Departamento de Justicia a desclasificar al menos una parte de su investigación sobre su despido.

El 14 de enero de 2004, en el sumario no clasificado sobre el caso Edmonds del Inspector General del Departamento de Justicia de la Nación, expresaba que muchas de sus reivindicaciones "eran fundadas, que el FBI no las tomó suficientemente en serio, y que sus alegaciones eran, de hecho, el factor más importante para que el FBI tomara la decisión de poner fin a sus servicios".

(Extraído de www.11-septiembre-2001.biz)

Artículo relacionado:

“No podemos permitir que descubran el pastel del 11-S”


Kill the Messenger
(documental sobre Sibel Edmonds, en inglés)


viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Qué es COINTELPRO?


¿Qué era COINTELPRO?

COINTELPRO era el programa secreto del FBI para socavar los levantamientos populares que se extendieron por todo EEUU durante los 60. Aunque el nombre viene de "Programa de Contrainteligencia" (Counterintelligence Program) sus objetivos no eran espías enemigos. El FBI se erigió para eliminar a la oposición política radical dentro de los EEUU. Cuando las formas tradicionales de opresión fallaron en su intento de contrarrestar la creciente insurrección, e incluso ayudaban a alimentarla, el departamento tomo la justicia por su mano y secretamente usó el fraude y la fuerza para sabotear las actividades políticas protegidas por la Constitución. Sus métodos iban mucho más lejos de la mera vigilancia, y se convirtieron en una versión doméstica de la acción encubierta por la que la CIA es famosa por todo el mundo.

¿Cómo sabemos de él?

COINTELPRO fue descubierto en Marzo de 1971, cuando archivos secretos fueron sustraídos de una oficina del FBI y publicados en las noticias. Las peticiones basadas en la libertad de información, los múltiples pleitos y las confesiones públicas de agentes profundizaron el desenmascaramiento hasta el surgimiento del gran escándalo. Para controlar el daño y reestablecer la legitimidad del gobierno recién salido de Vietnam y el Watergate, el Congreso y las Cortes obligaron al FBI a revelar parte de lo que había hecho y a prometer que no volvería a suceder.

¿Cómo funcionaba?

EL FBI instruyó de forma secreta a un grupo de agentes para proponer un proyecto para "redirigir, desacreditar, desorganizar, romper o al menos neutralizar" a grupos e individuos específicos. Se fomentó una estrecha coordinación con la policía local y los fiscales. La autoridad final residía en altos cargos del FBI en Washington, que pedían la seguridad de que el departamento quedase con las manos limpias bajo cualquier circunstancia. Fueron aprobadas más de dos mil acciones individuales. Los documentos revelaban tres tipos de métodos:

1.- Infiltración: agentes e informadores no sólo espiaban a los activistas políticos. Su principal función era desacreditar y desorganizar; informar, crear confusión y enfrentar a los miembros de los grupos.
2- Otras formas de engaño: el FBI y la policía también llevaron a cabo una batalla psicológica desde el exterior a través de publicaciones ficticias, falsificación de la correspondencia, cartas, llamadas anónimas y similares.
3.- Acoso, intimidación y violencia: desahucios, perdidas de empleos, allanamientos, vandalismo, citaciones judiciales, arrestos falsos, trampas y violencia física eran llevados a cabo o usados como amenaza, en un esfuerzo por asustar a los activistas y hacer brecha en sus movimientos. Los agentes del gobiernos o bien negaban su implicación o fabricaban un pretexto legal. En el caso de los movimientos de los negros y de los nativo-americanos, estos asaltos, incluyendo abiertos asesinatos políticos eran tan extensos y viciosos que podríamos considerar que ascendían al título de terrorismo por parte del gobierno.

La actriz Jane Seberg fue una de las víctimas de COINTELPRO
(Haz click en la imagen)


¿Cuáles fueron los principales objetivos?

Las operaciones más intensas fueron dirigidas contra el movimiento negro, particularmente el Partido de las Panteras Negras. Este especial acoso fue resultado del racismo por parte del FBI y la policía, la falta de recursos materiales de la comunidad negra para defenderse y la tendencia de los medios y de la mayor parte de los blancos en general a ignorar o tolerar los ataques sobre los grupos negros. También reflejó el miedo del gobierno ante el movimiento negro, debido a su militancia, su extenso apoyo tanto dentro del país como internacionalmente y su histórico rol en la galvanización de los levantamientos de los 60. Estos objetivos no fueron sólo limitados a aquellos que usaban la violencia física o tomaban las armas. Martin Luther King, David Delliner, Phillip Berrigan y otros líderes pacifistas figuraban alto en la lista, así como los proyectos directamente protegidos por la Carta de Derechos, como los periódicos alternativos.
Los Panteras Negras fueron atacados mientras trabajaban en actividades relacionadas con el reparto gratuito de comida, la sanidad y el control de la comunidad sobre las escuelas y los abusos policiales. Fue el terrorismo por parte del FBI y la policía lo que con el tiempo provocó que las Panteras tomaran represalias mediante acciones armadas que más tarde fueron usadas como pretexto para justificar la represión ejercida sobre ellos.

¿Qué efecto tuvo?

Es difícil de medir en su totalidad el impacto que tuvo COINTELPRO ya que no conocemos la totalidad de lo que se llevó a cabo (especialmente contra objetivos tan centrales como Malcolm X, Martin Luther King o el SNCC) y no tenemos un análisis general aceptado de los 60. Aun así, queda claro que:

- COINTELPRO deformó la visión pública de los grupos radicales de manera que ayudaba a aislarlos y legitimaba la abierta represión política.
- Exacerbó la debilidad de estos grupos, haciendo muy difícil para los activistas sin experiencia de los 60 el aprender de sus errores para construir unas organizaciones sólidas y duraderas.
- Sus asaltos violentos y la manipulación encubierta con el tiempo ayudó a que algunos de los grupos más comprometidos y con mayor experiencia se retirasen de la organización de las bases y reemplazar las acciones armadas ("going underground"), lo que los aislaba y privaba el movimiento de gran parte de su liderazgo.
- COINTELPRO a menudo convencía a sus víctimas para auto-inculparse o para culparse unos a otros por los problemas que el mismo programa creaba, dejando un legado de cinismo y desunión que persiste hoy en día.
- Operando encubiertamente, el FBI y la policía podían debilitar la creciente oposición política sin dañar la convicción de la mayor parte de la población de EEUU que creen vivir en una democracia, con libertad de expresión y el reinado de la ley.

Hoy en día existen muchos indicios de que COINTELPRO continúa operando.

Texto en inglés completo aquí.
Traducción por Elisa Marvena (kei_sanz@hotmail.com)

Derrota de la ley contra el terrorismo doméstico

martes, 26 de agosto de 2008

El diario ruso Pravda pide penas de muerte para el gobierno USA por el 11-S

El pasado 22 de agosto el diario Pravda publicó en una columna de opinión un artículo en el que el norteamericano Gregory F. Fegel acusa al gobierno de los Estados Unidos de estar, entre otros, detrás de los atentados del 11-M, del 7-J, y por supuesto, del 11-S. Asimismo, dice que la destitución no sería suficiente y pide la pena de muerte para todos los altos mandos implicados.

La destitución no es suficiente
22.08.2008 - Pravda.Ru
Original en inglés

En español (extraído de trinityatierra.wordpress.com)

Hay Indicios de que todos los funcionarios del Gobierno de los USA y sus aliados planearon y llevaron acabo los ataques del 11/S

Pruebas irrefutables muestran que los más altos funcionarios de la Administración Bush en conspiración con muchos otros funcionarios del Pentágono, la CIA, el FBI, el FEMA, NSA, el NORAD, funcionarios de la ciudad de Nueva York, controladores de tráfico aéreo, ejecutivos de líneas aéreas, expertos de demolición controlada, técnicos de gráfica por ordenador, ejecutivos de los medios de comunicación y otros juntos planearon y cometieron los horribles ataques del 9/11/2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas del Centro World Trade en la ciudad de Nueva York. Los ataques del 9/11 se cargaron a la cuenta de unos supuestos “secuestradores árabes”, media docena de personas que, según se ha confirmado, siguen vivas y por lo tanto son inocentes de estos crímenes.

Los ataques bajo la falsa bandera del 9/11 proveyeron de una excusa para la “Guerra contra el Terrorismo” llevada a cabo por el Gobierno de los USA, cuyo propósito principal fue ganar el control para los Estados Unidos de los lucrativos campos de petróleo de Oriente Medio. Un segundo propósito fue elevar los impuestos a los ciudadanos de los Estados Unidos para aumentar gastos de defensa en apoyo del enorme complejo militar/industrial de USA y un tercer propósito fue establecer una justificación de la puesta en marca de medidas de un estado policial dentro de los Estados Unidos bajo el paraguas políticamente ambiguo de la ”Seguridad Nacional”. Cuando los derechos de libertad de expresión y reunión sean recortados a los ciudadanos de los USA, el gobierno de los Estados Unidos será capaz de establecer su agenda de dominación mundial sin la distracción doméstica de opiniones disidentes, protestas o manifestaciones.

El Pentágono, la CIA y FBI y otras agencias y funcionarios del gobierno de USA han perpetrado muchos crímenes, y las bombas falsas y ataques contra los ciudadanos de los USA y los intereses USA durante los pasados cinco años, además de los asesinatos políticos de John Fitzgerald Kennedy, Robert Fitzgerald Kennedy, y Martin Luther King, la bomba de una discoteca de Berlin en 1988, la bomba del World Trade Center en 1993, la bomba de la ciudad de Oklahoma en 1995, los ataques de cartas con ántrax de octubre en 2001.


El Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados tambien son los responsables de las bombas del 2002 y 2005 en Bali, las bombas del tren en Madrid en el 2004, las bombas del 7/7/2005 en Londres y las recientes bombas de Ahmedabad, Jaipur, Bangalore, y de la embajada india en Kabul durante el verano de 2008.

Desde la Segunda Guerra Mundial, ideólogos fanáticos de extrema derecha con conexiones corporativas han ganado gradualmente el control absoluto de las agencias militares de USA, de la inteligencia, el gobierno y los medios de comunicación de masas de USA. El fascismo en USA no es solamente una amenaza real en manos de la administración republicana de G. W. Bush; es una situación completamente establecida desde hace décadas. El fascismo en USA es un tema resulto realmente.

El largo descenso de USA hacia el fascismo no puede ser frenado o eliminado simplemente colocando a un miembro del partido demócrata en la Presidencia o votando a una mayoría demócrata en el Congreso. La infiltración y el control del gobierno de los USA por parte de extremistas de extrema derecha está mucho más avanzada y completa. Ellos manipulan a nuestros funcionarios elegidos como a marionetas y una buena parte de nuestros funcionarios elegidos son parte del establisment fascista. La toma de extrema derecha del gobierno de los USA ha sido un golpe fascista gradual y muy exitoso que no se revertirá sin una lucha a muerte muy seria. Dada la historia de violencia indiscriminada y extrema mostrada por la elite en el poder de los USA, parece bastante obvio que restaurar la democracia de los USA requeriría inevitablemente una Revolución armada violenta en la que los americanos se opongan contra las fuerzas del gobierno de los USA y sus militares.

Como ciudadano de USA y ser humano, personalmente considero que el asesinato de personas inocentes en países extranjeros por parte de la CIA, los militares estadounidense y sus marionetas en apoyo de intereses económicos de las corporaciones multinacionales con sede en USA son totalmente inmorales e intolerables y considero mi solemne deber oponerme a la agresión de USA y al imperialismo de cualquier forma que conozca. El Gobierno de USA y la propaganda de los medios de comunicación promueven un clima en el que las acciones y actividades de las tropas de los Estados Unidos son vistos más allá de cualquier reproche, pero no hay nada de noble ni de heroico en la agresión militar sin causa previa y el genocidio contra la población extranjera inocente y vulnerable.

George W. Bush, George H. Bush, Jeb, Neil, and Marvin Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condaleezza Rice, Karl Rove, Wolfowitz, Perle, Powell, Armitage, Ashcroft, Abrams, Adelman, Feith, Bolton, Libby, Kissinger, Mueller, Tenet, Goss, Giuliani, Hayden, Chertoff, Baker y muchos otros cientos de indiviuos que trabajan para la Casa Blanca, la CIA, el FBI, el FEMA, el Pentágono, la NSA, el NORAD, la industria de aviación y los medios de comunicación de USA juntos planearon y ejecutaron los ataques del 9/11.

Todos ellos y sus cómplices tienen que ser juzgados por traición y asesinato en masa, y la pena de muerte sería el justo y necesario castigo por haber cometido dichos crímenes.

Necesitamos un juicio al estilo de Nuremberg por Traición y Asesinato en Masa de todos los miembros del gobierno, los militares de USA, las agencias de inteligencia de USA y sus cómplices civiles en la industria de la aviación y los medios de comunicación que participaron en los crímenes asesinos del 9/11. La pena de muerte debería ser aplicada a todos los líderes y sus cómplices, incluso si esto significa ejecutar a cientos o incluso a miles de personas, porque los crímenes de esta magnitud contra los americanos y la República de Estados Unidos no pueden saldarse sin castigo y el castigo debe ser extremo para enviar el mensaje de que los americanos no tolerarán la Traición, ni ahora ni en el futuro. Si se permite que quede sin castigo y en libertad, estos individuos representarán una enorme amenaza para la seguridad y protección de todos los americanos. Si son juzgados de los atroces crímenes del 9/11, la pena de muerte es la única forma de asegurar que ellos y sus aliados no conseguirán atacar América ni a los americanos de nuevo. Las ejecuciones deberían producirse en público y ser televisadas internacionalmente para que el mundo entero sea testigo.

Soy consciente de que existen razones de peso para oponerse a la pena de muerte en muchas situaciones. Sin embargo, también me parece bastante claro que cualquier muestra de clemencia que pudiera mostrarse a los perpetradores de los ataques del 9/11 del gobierno de los Estados Unidos dejaría abierta la posibilidad de que sus simpatizantes pudieran impedir el establecimiento de una democracia en América volcando su violencia hacia los americanos amantes de la paz. Esa es la razón por la que defiendo la pena capital sin consideración alguna de piedad ni clemencia para los asesinos del gobierno de USA que cometieron los ataques del 9/11 y a sus aliados.

Nadie dentro ni fuera del gobierno de USA debería quedar exento de un proceso penal y de la aplicación de la pena capital por los ataques traicioneros del 9/11. A los que planificaron y participaron en los ataques del 9/11 dentro del gobierno de USA y sus cómplices no se les debe permitir protegerse detrás de la cómoda excusa de la “Seguridad Nacional”. La auténtica seguridad y la supervivencia de nuestra república dependen enteramente de esto.

Autor: Gregory F. Fegel

Traducción: Trinity a Tierra

viernes, 13 de junio de 2008

Los beneficios del terror

Reuters publicó que Convar, una empresa alemana de computación ayudó a restaurar información de más de 400 discos duros recuperados de los escombros. Convar recuperó información de 32 ordenadores que sugieren que hubo transacciones ilegales. Richard Wagner, un experto de Convar dijo que tenían sospechas de que algunas personas sabían de antemano la hora de los ataques para mover cantidades de más de 100 millones de dólares, creyendo que no quedaría evidencia de las transacciones una vez destruidos los servidores. Después del análisis, Convar entregó los resultados al FBI. Aunque el FBI esta obligado a investigar hasta hoy no han hecho nada.




Reuters

21/12/2001


Especialistas informáticos alemanes están intentando encontrar la verdad detrás de una oleada inexplicada de transacciones financieras hechas momentos antes de que los dos aviones secuestrados se estrellaran en el World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre. Y están encontrando las pruebas dentro de las mismas ruinas de las torres gemelas. Hubo un pronunciado ascenso de las transacciones con tarjeta de crédito a través de algunos sistemas informáticos del World Trade Center poco antes que los aviones golpearan las torres gemelas. ¿Pudo ser una intervención criminal qué conocía anticipadamente los sucesos? ¿O fue solamente una coincidencia que más de 100 millones de dólares se movieran a través de los ordenadores poco antes del desastre? La firma alemana Convar, líder mundial en la recuperación de datos, está intentando contestar a esas preguntas mientras ayudan a las compañías de tarjetas de crédito, telecomunicaciones y contables de Nueva York a recuperar sus expedientes de ordenadores que han sido dañados parcialmente por el fuego, el agua o el polvo. Están utilizando una tecnología pionera de exploración láser para encontrar datos sobre discos duros dañados encontrados entre los escombros del World Trade Center y otros edificios próximos. Hasta ahora, han recuperado la información de 32 ordenadores que apoyan las sospechas de que algunas de las transacciones del 11 de septiembre eran ilegales: "La sospecha es que información anticipada sobre el ataque fue utilizada para realizar transacciones financieras ilegales en la creencia que en medio de todo el caos los criminales tendrían, por lo menos, una buena ventaja", dice Peter Henschel, director de Convar. "Por supuesto es también posible que hubiera razones perfectamente legítimas para la subida inusual del volumen de negocio. Podría resultar que los americanos se vieran súbitamente atacados de una borrachera consumista esa mañana de martes. Pero hay muchas transacciones que no encajan con esta explicación. No solamente el volumen sino el tamaño de las transacciones era de lejos más alto que el habitual un día como aquel. Hay fundadas sospechas de que fueron planeadas para aprovecharse del caos". Hay varias compañías de recuperación de datos en los Estados Unidos y Europa, pero Convar está haciendo la mayoría del trabajo del World Trade Center debido a su tecnología de la exploración con láser. Convar desarrolló hace dos años un explorador láser que permite recuperar datos de ordenadores gravemente dañados. Dentro del edificio de Convar en Alemania, muchas puertas tienen cerrudaras electrónicas por razones de la seguridad. En el centro de la instalación hay un gran espacio libre de polvo, un "sitio limpio" donde los discos de ordenador dañados vuelven de nuevo a la vida. Los datos que recuperan son enviados inmediatamente de vuelta a Nueva York.

jueves, 5 de junio de 2008

¿Quién dejó escapar a los sauditas después del 11-S?

Un estudio de Jeffrey J. Connaughton publicado por The Boston Globe asegura que mientras los primeros días posteriores al 11 de septiembre de 2001, los aeropuertos estaban cerrados prohibiendo que ciudadanos americanos entraran a su propio país, los parientes de Bin Laden podían salir. El Departamento de Justicia y el inspector general del FBI no investigan por qué estas «personas de interés» estuvieron autorizadas a salir del país sin haber sido interrogadas.


De ser ciertas estas afirmaciones, surgen de ellas un manojo de preguntas:
¿A quién llamaron los sauditas para que el gobierno aprobara los vuelos?
¿Quién en el gobierno coordinó las autorizaciones para los vuelos?
¿Recibió el FBI informaciones de la Casa Blanca sobre la urgencia de permitir a estos individuos abandonar el país?
¿Expresaron los responsables del Departamento de Justicia objeciones con respecto a estas decisiones?
¿Contactaron algunos americanos con el gobierno de los EE.UU. para acelerar las autorizaciones de los vuelos?

Después de los ataques, cientos de árabes fueron encarcelados durante meses sin acceso a los abogados. El Departamento de Justicia reconoció que ni siquiera los Tribunales Federales están en condiciones de obligar constitucionalmente a alguien a testificar cuando ha sido declarado unilateralmente «enemigo combatiente»

Los responsables del FBI afirman que sus agentes interrogaron a los parientes de Bin Laden antes de que la Casa Blanca autorizada su salida del país. Pero Dale Watson, ex jefe del contraterrorismo del FBI, dijo que los sauditas que abandonaron el país «no fueron sometidos a entrevistas o interrogatorios serios»

El ex Secretario de Estado, Colin Powell, admitió que los vuelos habían sido «coordinados por el gobierno», pero no ofreció detalles sobre el compromiso del FBI. Por el otro lado, el Vicepresidente Cheney dijo no tener conocimiento de los vuelos, «pero un gran número de gente de esta parte del mundo abandonó el país poco después del 11-S porque estaba preocupada por la reacción del público aquí en los EE.UU. o que podrían ser discriminados.»

Si los vuelos de los sauditas después del 11-S hubieran sido autorizados durante el gobierno de Clinton, republicanos y demócratas habrían estado furiosos y habrían exigido una investigación parlamentaria. Algunos republicanos hubieran hecho lo imposible para acusar a Clinton de traición.

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 cambiaron al país. Todavía, se necesitan herramientas necesarias para combatir con eficacia al terrorismo. Pero el silencio por parte de la administración Bush sobre estos vuelos de los sauditas son suficientes.
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Fahrenheit 9/11 - Michael Moore (conclusión)