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viernes, 9 de abril de 2010

Bush es acusado de enviar a Guantánamo a cientos de inocentes


Un coronel estadounidense asegura que tanto él como sus asesores Cheney y Rumsfeld los mantuvieron allí por cuestiones políticas

PÚBLICO.ES
Londres
9/4/2010

Los tres máximos responsables de la Guerra contra el terror apoyaron la detención de inocentes.

George Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld conocían que cientos de personas inocentes estaban siendo enviadas a la cárcel de Guantánamo.

Los máximos responsables del Gobierno estadounidense ocultaron este hecho y se negaron a liberarlos por miedo a que esto pudiera dañar la 'Guerra contra el terror' y la ansiada invasión de Irak.

La información ha sido difundida este viernes por el diario británico The Times, que dice haberse hecho con unos documentos oficiales que lo certifican.

Las acusaciones se desprenden del testimonio del coronel Lawrence Wilkerson, asesor del entonces secretario de Estado de EEUU, Colin Powell.

Las acusaciones de Wilkerson formaban parte de la defensa de uno de los presos acusados de pertenecer supuestamente a la banda terrorista Al Qaeda.

El militar afirmó por escrito que el ex vicepresidente Cheney y el ex secretario de Defensa Rumsfeld sabían que la mayoría de los 742 detenidos que fueron enviados a Guantánamo en 2002 eran inocentes. Según el diario, ambos creían que "era políticamente imposible liberarlos".

El fin justificaba los medios

The Times afirma que Powell apoyó el testimonio de Wilkerson. La relación del ex secretario de Estado con el resto de la Administración Bush no era la mejor ya que siempre les recriminó que le pasarán información falsa sobre las armas de destrucción masiva en Irak.

Powell quedó en evidencia ante todo el mundo cuando apoyó la invasión de 2003 basándose en las pruebas falsificadas y abandonó la Casa Blanca en 2005.

La declaración del coronel deja en evidencia las prácticas de la Administración Bush entonces. Wilkerson dijo que la mayoría de los detenidos - entre los que afirma que había niños de 12 años- no habían visto en su vida a un soldado estadounidense sino que los Ejércitos de Afganistán y Pakistán los estaban vendiendo a EEUU por 5.000 dólares.

Según su testimonio, no los liberaron porque entonces la explicación de su arresto habría puesto en evidencia la operación. "Era intolerable para la Administración y habría causado daños muy serios en la imagen del Ministerio de Defensa", dijo.


A Cheney, según Wilkerson "no le importaba lo más mínimo que la mayoría de los presos fueran inocentes [...] Si cientos de personas inocentes tenían que sufrir este trato sólo para detener a unos cuantos terroristas peligrosos, debía ser así".

Las declaraciones de Cheney en los últimos tiempos, defendiendo la 'Guerra contra el terror' y la tortura como un arma de defensa, lo ponen en evidencia.

Bush estaba de acuerdo

"Discutí este asunto con el secretario Powell y entendí que no era sólo la manera de pensar de Cheney y Rumsfeld, sino del propio presidente Bush, que también estaba tomando esas decisiones", añade el militar.

El testimonio de Wilkerson estaba hecho a favor de la liberación de Adel Hassan Hamad, un hombre de origen sudanés que estuvo encarcelado de 2003 a 2007. Hamad, como muchos otros a su salida de Guantánamo acusó a las autoridades estadounidenses de torturas.

Según el diario, el entorno de Bush se negó a hacer declaraciones al respecto.

(Extraído de www.publico.es)

Artículos relacionados:

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Se cierra el círculo sobre Cheney y las torturas

domingo, 23 de noviembre de 2008

Señales inquietantes


¿La presidencia de Obama empezará con una guerra nueva?

PeaceReporter
19-11-2008

No se expresan en cuartetos como Nostradamus. No leen el futuro en bolas de cristal ni en vísceras de ave. Pero la seguridad de lenguaje con el que vaticinan gravísimos acontecimientos que ensombrecerán el principio de la era Obama es el propio de los videntes. Una seguridad inquietante, ya que estamos hablando de un ex secretario de estado, de un vicepresidente in pectore y de un presidente saliente. Ahora que las cámaras se han apagado con el triunfo electoral de Obama todo el mundo espera su instalación en la Casa Blanca el próximo 20 de enero. Vuelven a la mente declaraciones hechas por importantes políticos EE.UU que proyectan una sombra alarmante sobre el arranque del histórico mandato presidencial.

Colin Powell

El pasado 19 de octubre, el ex Jefe de Estado Mayor y Ministro de Asuntos Exteriores, Colin Powell, invitado al programa televisivo 'Meet The Press', anunciaba su apoyo a Obama y, hablando de problemas que tendría que afrontar en caso de ser elegido, declaraba lo siguiente: "Habrá una crisis hacia el 21-22 de enero (justo después de la investidura de Obama) de la cual aún no sabemos nada”. ¿Qué tipo de crisis? No lo explica. El presentador no se percata y la entrevista continúa normalmente.



Joe Biden

El día siguiente, 20 de octubre, el candidato a la vicepresidencia demócrata, Joe Biden, hablando en un mitin para la recogida de fondos en Seattle, profetizaba con menor precisión temporal pero con mayor exactitud: “Grabad bien mis palabras: en seis meses el mundo pondrá a prueba a Obama como hicieron con Kennedy. Acordaos de lo que os digo: tendremos una crisis internacional, una crisis provocada para poner a prueba de qué pasta está hecho el muchacho (Obama). Y él tendrá que hacer algo muy duro. Os garantizo que pasará”. ¿Qué? Esta vez está claro: una guerra. “Tendrá que decidir sin vacilar para no repetir los errores cometidos en Somalia, en Bosnia, en Iraq. Tendrá que tomar duras decisiones. Los problemas podrán venir de Oriente Medio (Irán), del subcontinente (Pakistán) o quizás de la renaciente Rusia”.



George W. Bush

Una nueva intervención militar de EE.UU, por tanto, mucho más dura que todas las que hemos visto hasta ahora, ¿pero desencadenada por qué razón? La respuesta podría estar en las palabras pronunciadas por el presidente saliente George W. Bush, quien cuatro días después de la elección de Obama, el 8 de noviembre, dijo en un mensaje radiofónico trasmitido a toda la nación: “Esta será para América la primera transición presidencial en tiempos de guerra de los últimos 40 años. Estamos luchando contra violentos extremistas decididos a atacarnos y que no desean otra cosa que aprovechar el periodo de cambio para golpear al pueblo americano”. Resumiendo, un nuevo 11 de septiembre.

¿Adivinos en traje de chaqueta? ¿Pájaros del mal augurio? O- la hipótesis más angustiosa de todas- ¿personas con acceso a información clasificada?

La respuesta llegará en pocas semanas.

(Extraído de www.rebelion.org)