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jueves, 1 de julio de 2010

Nixon quería "patear el culo" al "hijo de puta" de Allende


Grabaciones desclasificadas desvelan su intención de derrocar al presidente chileno asesinado en el golpe de Pinochet

EFE
Santiago de Chile
1/7/2010

Grabaciones desclasificadas en EEUU desvelan la intención del entonces presidente de ese país Richard Nixon de "patear el trasero" y derrocar al "hijo de puta" de Salvador Allende, asesinado en el golpe de Estado de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

Las cintas se publicaron en Estados Unidos en la página web nixontapes.org, y su contenido se resume en un artículo publicado en Chile por el Centro de Investigación Periodística (CIPER), redactado por el periodista Peter Kornbluh.

Las conversaciones también muestran por primera vez el posible reconocimiento del papel de la CIA en el asesinato, en 1970, del comandante en jefe del Ejército chileno, el general René Schneider, con el objetivo de boicotear la toma de posesión de Allende como presidente de Chile.

En las grabaciones se incluyen varias conversaciones sobre Chile entre Nixon (1969-1974) y su consejero de Seguridad Nacional y posterior secretario de Estado, Henry Kissinger, en las que trataban a Allende de "hijo de puta" y decían que querían "patearle el culo".

"Es un Estado fascista", dice Nixon en una conversación en el Salón Oval de la Casa Blanca al referirse al triunfo de la coalición de Allende, la Unidad Popular, en las elecciones municipales de abril de 1971.

De acuerdo a la transcripción de las cintas, a Nixon le molestó mucho la decisión de Allende de nacionalizar las empresas estadounidenses en Chile, en especial las dedicadas a la extracción del cobre, principal producto del país.

El 11 de junio de 1971 Nixon transmitió a Kissinger la opinión del secretario del Tesoro, John Connally, quien le había dicho que si Washington no paraba a Allende otros países latinoamericanos empezarían a nacionalizar empresas estadounidenses.

"El efecto en el resto de Latinoamérica, sin importar lo que escuchemos desde el Departamento de Estado y el resto, va a ser malo para nosotros. Dejar de molestar a los chilenos y ser tan delicado con ellos", agregó el entonces presidente estadounidense.

"Los americanos se mueren de ganas de que pateemos a alguien el trasero", declaró Nixon. "Todo lo que hacemos con el Gobierno chileno será observado por otros gobiernos y grupos revolucionarios en América Latina", añadió.

Unos meses más tarde, el 5 de octubre de 1971, Nixon comunicó a Kissinger y Connally su decisión: "He decidido remover a Allende".

Connally repuso: "lo único que usted puede esperar es tenerlo derrocado y, entretanto, usted puede lograr su punto para probar, a través de sus acciones contra él (...), que lo que está cuidando son los intereses de Estados Unidos".

Para Nixon, EEUU finalmente había encontrado "un tipo al que podemos golpear". "Todo vale en Chile. Pateen sus culos, ¿ok?", instruyó Nixon a Kissinger al final de la reunión. "De acuerdo", respondió éste, según las transcripciones de las cintas.

En junio de 1971, el ex ministro del Interior democristiano Edmundo Pérez Zukovic fue asesinado por el grupo de ultraizquierda Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), lo que hizo recordar la muerte, nueve meses antes, del general René Schneider.

El asesinato de Schneider

En una conversación, Kissinger señala: "Los hijos de puta nos están culpando a nosotros (...). Están culpando a la CIA (Agencia Central de Información de EEUU)" del crimen de Pérez Zukovic. "La CIA es muy incompetente para hacerlo (...). Cuando trataron de asesinar a alguien tomó tres intentos (...) y después de eso vivió tres semanas", añadió Kissinger en el diálogo con Nixon.

Kissinger parece referirse al asesinato de Schneider, lo que supondría la constatación de la participación de la CIA en su muerte, con la que se pretendía incitar a los militares a levantarse contra la inminente investidura de Salvador Allende.

Schneider fue atacado el 22 de octubre de 1970 y murió después de tres días de agonía y no tres semanas más tarde, como señala Kissinger en la grabación.

Salvador Allende fue elegido el 4 de septiembre de 1970 y asumió la presidencia dos meses después. "Déjenme decir que en todas las futuras acciones hacia Chile prefiero la línea más dura", dijo Nixon en esa misma conversación.

(Extraído de publico.es)

martes, 7 de julio de 2009

Obama "is diferent"


Koldo Campos Sagaseta
Rebelión
7/7/2009

Ya sabía yo que no iba a pasar mucho tiempo sin que Obama evidenciara al mundo su personal estilo, su peculiar talante, su diferente modo de conducir los destinos de los Estados Unidos, lejos de las actitudes mostradas por sus predecesores.

Y aquí está, en medio de este convulso siglo en que vivimos, sentando cátedra en asignaturas como la ética, la cívica, la jurisprudencia, hasta ahora negadas a los gobiernos de ese país.

Afirmaba ayer su vicepresidente, que “Israel tiene derecho soberano para decidir cómo encarar las ambiciones nucleares de Irán, esté o no de acuerdo Estados Unidos”. E insistía en entrevista para la televisión: “Israel puede decidir por sí mismo cómo encarar la amenaza de un Irán con armas nucleares… porque no podemos dictar a otra nación soberana lo que puede o no hacer cuando toma una determinación, si toma una determinación de que está existencialmente amenazado”.

Atónitos han debido quedarse esos detractores del presidente estadounidense que siguen empeñados en ver en la elegante y señera figura de Obama, el mejor spot realizado en la historia de la publicidad.

Hasta en tres ocasiones llegó a hacer uso su vicepresidente de un concepto que, hasta la fecha, había sido borrado del manual y del vocabulario estadounidense en materia de política exterior. “Israel tiene derecho soberano…no podemos dictar a otra nación soberana…nosotros respetamos la soberanía…”

En lo que se quita y se pone un presidente, Estados Unidos ha pasado de ser el país que, con sobrada diferencia, más soberanías invade, a convertirse en el más escrupuloso defensor de las soberanías ajenas.

De aquel “no podemos permitir que un país se vuelva comunista por la estupidez de su pueblo”, manera en la que el ex canciller Kissinger se refería al respeto que los Estados Unidos tenían a principios de los setenta por la soberanía chilena, por ejemplo, hemos concluido, casi cuarenta años más tarde, en que no pueden inmiscuirse en las decisiones que puedan tomar otros países, por el plausible respeto a sus soberanías.

Es cierto que, en el pasado, Estados Unidos ha carecido, a veces, de la imprescindible sutileza a la hora de mostrar su respeto por las soberanías de otros y que, en ocasiones, sus gobiernos se han visto obligados a contradecir su larvado principio de la no injerencia, invadiendo soberanías extrañas pero, eso sí, sólo en defensa propia y en bien de su soberanía. De hecho, para mejor y soberanamente defenderse, siempre se han defendido a domicilio.

Para poderse proteger de sus primeras amenazas Estados Unidos se anexionó Texas en 1846 y, siempre para defenderse, invadió Chile en 1891 y Hawai dos años más tarde. Para defenderse intervino en Nicaragua en 1894 y al mismo tiempo, buscando defenderse, intervino también en China y en Corea. En 1895 fue a defenderse a Panamá, en 1896 se defendió en Nicaragua. En 1898 volvió a defenderse a China, aprovechando la oportunidad para ir a la guerra preventiva en Filipinas e intervenir en Cuba y Puerto Rico, en sucesivas y múltiples defensas. Siempre para defenderse, Estados Unidos intervino en Guam en 1898, de nuevo en Nicaragua en el mismo año y en Samoa un año más tarde. En 1901 acudió a defenderse a Panamá. En 1903 se defendió en Honduras y en 1904 otra vez en Corea, para seguir defendiéndose en Honduras en 1907 y en Nicaragua en 1910. El año 1911 vio a los Estados Unidos defendiéndose nuevamente en China y en 1914 la legítima defensa fue ejercida en México y Haití. En 1916, República Dominicana fue la sede de la defensa y en 1919 Honduras y Yugoslavia. Turquía fue también blanco de la defensa de los Estados Unidos en 1922, compartiendo honores con China, dos años antes de que Honduras volviera a ser motivo de defensa que, se reeditó otra vez en El Salvador en 1932. En 1948, Estados Unidos acudió a defenderse a Filipinas, en 1950 a Puerto Rico, en 1951 a Corea y en 1953 a Irán. Guatemala fue escenario de una nueva defensa estadounidense en 1954 antes de que, frente a tantas amenazas, Estados Unidos trasladara su beligerante defensa al Líbano en 1958. En 1961 se defendió en Cuba, cuando ya empezaba a defenderse en Vietnam y cuatro años más tarde plantó su defensa en Indonesia. En 1965, fue República Dominicana la seleccionada para que Estados Unidos pudiera defenderse, honor que, en 1965 correspondió a Guatemala y en 1969 a Camboya. En 1970 se defendió en Omán, en 1971 pasó a defenderse a Laos y en 1976 se defendió en Angola. Desde 1980 y durante diez años, Estados Unidos se defendió de la amenaza sandinista de Nicaragua desde sus bases de Honduras y Costa Rica. En 1982 se defendió otra vez en Líbano, en 1983 invadió Grenada para defenderse y, para mejor defenderse de la amenaza sandinista, minó las dos costas nicaragüenses en 1984. En 1989, siempre dispuesta a defenderse, invadió Panamá.En 1991, Estados Unidos ejerció su defensa en Irak; en 1994, insistió en defenderse en Haití, en 1996 siguió defendiéndose en Zaire y en 1998 renovó su defensa en Sudán, un año antes de trasladar su defensa a Yugoslavia. El cambio de siglo sorprendió a los Estados Unidos defendiéndose en Afganistán y, acto seguido, invadieron Irak, nuevamente, presurosos y preventivos, siempre en legítima defensa y para mayor gloria de la soberanía del mundo.

Pero los tiempos cambian y “nosotros podemos” repetía fascinada, frente a los televisores, la audiencia del cambio prometido.

Y llegó Obama y ahí están los resultados: “Israel tiene derecho soberano…no podemos dictar a otra nación soberana…nosotros respetamos la soberanía…”

Honduras ha sido la última en saberlo y celebrarlo.

(Extraído de www.rebelion.org)

Artículo relacionado:

Entrevista: Noam Chomsky analiza políticas de Venezuela y EE.UU. “Política exterior de Obama será como la segunda Administración Bush”

martes, 26 de agosto de 2008

El diario ruso Pravda pide penas de muerte para el gobierno USA por el 11-S

El pasado 22 de agosto el diario Pravda publicó en una columna de opinión un artículo en el que el norteamericano Gregory F. Fegel acusa al gobierno de los Estados Unidos de estar, entre otros, detrás de los atentados del 11-M, del 7-J, y por supuesto, del 11-S. Asimismo, dice que la destitución no sería suficiente y pide la pena de muerte para todos los altos mandos implicados.

La destitución no es suficiente
22.08.2008 - Pravda.Ru
Original en inglés

En español (extraído de trinityatierra.wordpress.com)

Hay Indicios de que todos los funcionarios del Gobierno de los USA y sus aliados planearon y llevaron acabo los ataques del 11/S

Pruebas irrefutables muestran que los más altos funcionarios de la Administración Bush en conspiración con muchos otros funcionarios del Pentágono, la CIA, el FBI, el FEMA, NSA, el NORAD, funcionarios de la ciudad de Nueva York, controladores de tráfico aéreo, ejecutivos de líneas aéreas, expertos de demolición controlada, técnicos de gráfica por ordenador, ejecutivos de los medios de comunicación y otros juntos planearon y cometieron los horribles ataques del 9/11/2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas del Centro World Trade en la ciudad de Nueva York. Los ataques del 9/11 se cargaron a la cuenta de unos supuestos “secuestradores árabes”, media docena de personas que, según se ha confirmado, siguen vivas y por lo tanto son inocentes de estos crímenes.

Los ataques bajo la falsa bandera del 9/11 proveyeron de una excusa para la “Guerra contra el Terrorismo” llevada a cabo por el Gobierno de los USA, cuyo propósito principal fue ganar el control para los Estados Unidos de los lucrativos campos de petróleo de Oriente Medio. Un segundo propósito fue elevar los impuestos a los ciudadanos de los Estados Unidos para aumentar gastos de defensa en apoyo del enorme complejo militar/industrial de USA y un tercer propósito fue establecer una justificación de la puesta en marca de medidas de un estado policial dentro de los Estados Unidos bajo el paraguas políticamente ambiguo de la ”Seguridad Nacional”. Cuando los derechos de libertad de expresión y reunión sean recortados a los ciudadanos de los USA, el gobierno de los Estados Unidos será capaz de establecer su agenda de dominación mundial sin la distracción doméstica de opiniones disidentes, protestas o manifestaciones.

El Pentágono, la CIA y FBI y otras agencias y funcionarios del gobierno de USA han perpetrado muchos crímenes, y las bombas falsas y ataques contra los ciudadanos de los USA y los intereses USA durante los pasados cinco años, además de los asesinatos políticos de John Fitzgerald Kennedy, Robert Fitzgerald Kennedy, y Martin Luther King, la bomba de una discoteca de Berlin en 1988, la bomba del World Trade Center en 1993, la bomba de la ciudad de Oklahoma en 1995, los ataques de cartas con ántrax de octubre en 2001.


El Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados tambien son los responsables de las bombas del 2002 y 2005 en Bali, las bombas del tren en Madrid en el 2004, las bombas del 7/7/2005 en Londres y las recientes bombas de Ahmedabad, Jaipur, Bangalore, y de la embajada india en Kabul durante el verano de 2008.

Desde la Segunda Guerra Mundial, ideólogos fanáticos de extrema derecha con conexiones corporativas han ganado gradualmente el control absoluto de las agencias militares de USA, de la inteligencia, el gobierno y los medios de comunicación de masas de USA. El fascismo en USA no es solamente una amenaza real en manos de la administración republicana de G. W. Bush; es una situación completamente establecida desde hace décadas. El fascismo en USA es un tema resulto realmente.

El largo descenso de USA hacia el fascismo no puede ser frenado o eliminado simplemente colocando a un miembro del partido demócrata en la Presidencia o votando a una mayoría demócrata en el Congreso. La infiltración y el control del gobierno de los USA por parte de extremistas de extrema derecha está mucho más avanzada y completa. Ellos manipulan a nuestros funcionarios elegidos como a marionetas y una buena parte de nuestros funcionarios elegidos son parte del establisment fascista. La toma de extrema derecha del gobierno de los USA ha sido un golpe fascista gradual y muy exitoso que no se revertirá sin una lucha a muerte muy seria. Dada la historia de violencia indiscriminada y extrema mostrada por la elite en el poder de los USA, parece bastante obvio que restaurar la democracia de los USA requeriría inevitablemente una Revolución armada violenta en la que los americanos se opongan contra las fuerzas del gobierno de los USA y sus militares.

Como ciudadano de USA y ser humano, personalmente considero que el asesinato de personas inocentes en países extranjeros por parte de la CIA, los militares estadounidense y sus marionetas en apoyo de intereses económicos de las corporaciones multinacionales con sede en USA son totalmente inmorales e intolerables y considero mi solemne deber oponerme a la agresión de USA y al imperialismo de cualquier forma que conozca. El Gobierno de USA y la propaganda de los medios de comunicación promueven un clima en el que las acciones y actividades de las tropas de los Estados Unidos son vistos más allá de cualquier reproche, pero no hay nada de noble ni de heroico en la agresión militar sin causa previa y el genocidio contra la población extranjera inocente y vulnerable.

George W. Bush, George H. Bush, Jeb, Neil, and Marvin Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condaleezza Rice, Karl Rove, Wolfowitz, Perle, Powell, Armitage, Ashcroft, Abrams, Adelman, Feith, Bolton, Libby, Kissinger, Mueller, Tenet, Goss, Giuliani, Hayden, Chertoff, Baker y muchos otros cientos de indiviuos que trabajan para la Casa Blanca, la CIA, el FBI, el FEMA, el Pentágono, la NSA, el NORAD, la industria de aviación y los medios de comunicación de USA juntos planearon y ejecutaron los ataques del 9/11.

Todos ellos y sus cómplices tienen que ser juzgados por traición y asesinato en masa, y la pena de muerte sería el justo y necesario castigo por haber cometido dichos crímenes.

Necesitamos un juicio al estilo de Nuremberg por Traición y Asesinato en Masa de todos los miembros del gobierno, los militares de USA, las agencias de inteligencia de USA y sus cómplices civiles en la industria de la aviación y los medios de comunicación que participaron en los crímenes asesinos del 9/11. La pena de muerte debería ser aplicada a todos los líderes y sus cómplices, incluso si esto significa ejecutar a cientos o incluso a miles de personas, porque los crímenes de esta magnitud contra los americanos y la República de Estados Unidos no pueden saldarse sin castigo y el castigo debe ser extremo para enviar el mensaje de que los americanos no tolerarán la Traición, ni ahora ni en el futuro. Si se permite que quede sin castigo y en libertad, estos individuos representarán una enorme amenaza para la seguridad y protección de todos los americanos. Si son juzgados de los atroces crímenes del 9/11, la pena de muerte es la única forma de asegurar que ellos y sus aliados no conseguirán atacar América ni a los americanos de nuevo. Las ejecuciones deberían producirse en público y ser televisadas internacionalmente para que el mundo entero sea testigo.

Soy consciente de que existen razones de peso para oponerse a la pena de muerte en muchas situaciones. Sin embargo, también me parece bastante claro que cualquier muestra de clemencia que pudiera mostrarse a los perpetradores de los ataques del 9/11 del gobierno de los Estados Unidos dejaría abierta la posibilidad de que sus simpatizantes pudieran impedir el establecimiento de una democracia en América volcando su violencia hacia los americanos amantes de la paz. Esa es la razón por la que defiendo la pena capital sin consideración alguna de piedad ni clemencia para los asesinos del gobierno de USA que cometieron los ataques del 9/11 y a sus aliados.

Nadie dentro ni fuera del gobierno de USA debería quedar exento de un proceso penal y de la aplicación de la pena capital por los ataques traicioneros del 9/11. A los que planificaron y participaron en los ataques del 9/11 dentro del gobierno de USA y sus cómplices no se les debe permitir protegerse detrás de la cómoda excusa de la “Seguridad Nacional”. La auténtica seguridad y la supervivencia de nuestra república dependen enteramente de esto.

Autor: Gregory F. Fegel

Traducción: Trinity a Tierra

Relatividad de los crímenes

Javier Ortiz
23 Jul 2008

Es bien sabido: la Historia la escriben los vencedores. Y la padecen los vencidos, aunque eso suela mencionarse con menos frecuencia.

No he tenido jamás noticia de ningún bando bélico, sea del signo que sea, cuyo alto mando no integrara a personajes cuyas acciones despiadadas contra poblaciones civiles o contra prisioneros enemigos obligara a catalogarlos como criminales de guerra.

Todos ellos han sido siempre tratados en función del desenlace del conflicto.

Un ejemplo: la oleada de bombardeos que las fuerzas aéreas anglo-norteamericanas lanzaron contra la población civil de Dresde en febrero de 1945 causó unas 35.000 víctimas mortales, según los propios atacantes. La jefatura aliada trató de justificarse alegando que Dresde era un punto industrial clave, pero lo cierto es que sus bombas apenas afectaron al aeropuerto y las zonas industriales del norte de la ciudad. Se cebaron en los barrios más densamente poblados.

Al ex presidente de la República Serbia de Bosnia, Radovan Karadzic, se le acusa de la matanza de 7.000 personas en Srebrenica, a las que hay que añadir las víctimas del asedio de Sarajevo, que causó la muerte a 10.000 de sus habitantes.

Los carniceros de Dresde nunca fueron procesados: los vencedores tienen bula. Karadzic será juzgado y condenado como criminal de guerra: los perdedores están para eso.

Karadzic es una mala bestia, no me cabe ninguna duda, pero ¿qué no decir, por ejemplo, del ex secretario de Estado norteamericano Henry A. Kissinger? Resumamos su trayectoria: está documentada su participación en los sangrientos golpes de estado militares de Chile, Uruguay y Argentina; se sabe que fue inspirador y consejero en las operaciones de “desaparición” de miles de militantes de izquierda del Cono Sur; se conoce su implicación personal en los bombardeos secretos de Laos y Camboya, que facilitaron el acceso de los jemeres rojos al poder (dos millones de muertos); fue claro su respaldo a la dictadura indonesia de Suharto cuando ésta masacraba timorenses…

A esa escoria humana, arquetipo del criminal de guerra de cuello blanco, le concedieron el Nobel de la Paz. Jamás se lo han retirado.

(Extraído de publico.es)

¿Quién es Henry Kissinger?

El informe Kissinger

sábado, 5 de julio de 2008

Nixon temía 'la decisión horrorífica' de una guerra nuclear total, según documentos desclasificados

Washington, 24/11/2005 (EP/AP)

El presidente estadounidense, Richard Nixon, temía en privado la posibilidad de una guerra nuclear total, a pesar de que tenía fama de ser un duro en política internacional, según reflejan documentos recientemente difundidos de su paso por la Casa Blanca.

La posibilidad de una guerra nuclear fue algo inaceptable desde los primeros momentos de la Presidencia de Nixon, a partir de 1969 y hasta 1974, cuando dimitió durante el escándalo 'Watergate'.

Documentos recientemente desclasificados de aquella época reflejan que Nixon deseaba una alternativa a la plena guerra nuclear, un plan para una guerra más civilizada que a la postre pudiera desplazar a la Unión Soviética como potencia de primera clase, al mismo tiempo que evitaba el holocausto atómico.


Los documentos de la Casa Blanca de entonces ofrecen una visión de los intentos para evitar "la decisión horrífica", como definió el asesor de seguridad nacional Henry Kissinger, al referirse a una guerra nuclear total.

En un diario de 1969, el secretario de la Casa Blanca bajo el Gobierno de Nixon, H.R. Haldeman, escribió que el presidente participó un día en una maniobras a bordo de un Boeing 707 preparado para dirigir desde el aire una guerra nuclear. El episodio le traumatizó y le causó un profundo horror ante dicha posibilidad, según Haldeman.

Las conclusiones sobre la opinión del mandatario fueron elaboradas por el profesor William Burr, un investigador del Archivo de Seguridad Nacional en la Universidad George Washington, después de estudiar los documentos de la época de Nixon difundidos por los Archivos Nacionales y otros obtenidos bajo el Acta de Libertad de Información.

Los documentos indican que según Kissinger, los funcionarios del gasto público preferirían una guerra nuclear completa porque ya había sido planificada y preparada y porque sería más barata que reorganizar la capacidad ofensiva estadounidense con objeto de permitir ataques limitados.

Según un cálculo oficial, Estados Unidos, incluso si quedaba mal parado con un ataque balístico soviético no provocado, podría responder con una ofensiva de cohetes capaz de matar al 40% de la población soviética, unos 90 millones de personas. Mucha más gente habría muerto si Estados Unidos hubiera atacado primero, aunque este cálculo sigue siendo secreto.

Según Burr, Estados Unidos logró así una gama más amplia de alternativas nucleares, debido en parte al desarrollo de cohetes más precisos y armas de otro tipo en los años sucesivos.

viernes, 20 de junio de 2008

Henry Kissinger, ideólogo del Plan Condor

La apertura de los archivos secretos implica a Henry Kissinger, miembro del Grupo Bilderberg (es un empleado de Rockefeller), ganador del premio Nóbel de la Paz e ideólogo intelectual del Plan Cóndor (además de otros proyectos de esterilización de mujeres latinoamericanas)

La "Operación Cóndor", mediante la que los aparatos represivos de varias dictaduras latinoamericanas se coordinaron en las décadas de los 70 y 80 para secuestrar y asesinar a opositores, fue la causa principal de la detención en Londres de Pinochet.

La desclasificación de documentos de los archivos paraguayos y del FBI, entre otros, han aportado pruebas documentales irrefutables de la existencia del Operativo Cóndor.

La Justicia paraguaya remitió, el 28 de octubre de 1998, al juez Baltasar Garzón 1.283 páginas copiadas de los llamados "Archivos del Terror", solicitadas como pruebas de esta operación. Estos archivos constituyen un conjunto de informes confidenciales de la policía del derrocado régimen paraguayo del general Alfredo Stroessner (1954-1989), descubiertos en 1992 y que están bajo custodia de la Corte Suprema.

La denominada "Operación Cóndor" fue impulsada en 1974 por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) chilena, encabezada por el general Manuel Contreras, actualmente detenido en Chile, y prolongó su actividad en los años 80 en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

El acuerdo tácito entre las dictaduras de entonces facilitaba el intercambio de prisioneros políticos, informes de los servicios castrenses y policiales de información, y hasta ciertas fórmulas de torturas, según consta en los "Archivos del Terror".

El asesinato de Letelier, clave en el descubrimiento de la Operación Cóndor

Tras el asesinato en Washington del que fuera ministro de Exteriores de Salvador Allende, Orlando Letelier (21/09/1976) el agente especial del FBI, Robert Scherrer, enviaba un cable al cuartel general del FBI describiendo en qué consistía la Operación Cóndor:

"El "Operativo Cóndor" es el nombre en clave para la recolección, intercambio y almacenamiento de información secreta relativa a los denominados "izquierdistas", comunistas y marxistas, que se estableció recientemente entre los servicios de inteligencia en América del Sur, con el fin de eliminar las actividades terroristas marxistas en la región. Además, "Operativo Cóndor" tiene previstas operaciones conjuntas contra objetivos terroristas en los países miembros. Una tercera fase, y más secreta, del "Operativo Cóndor" implica la formación de grupos especiales de los países miembros, que deberán viajar por cualquier parte del mundo hacia países no-miembros, para llevar a cabo castigos incluido el asesinato contra terroristas o simpatizantes de organizaciones terroristas de los países miembros del "Operativo Cóndor". Por ejemplo, en el caso de que un terrorista o simpatizante de una organización terrorista de un país miembro del "Operativo Cóndor" se encontrara en un país europeo, se enviaría un grupo especial del "Operativo Cóndor" para localizar y vigilar al objetivo. Cuando hubiera terminado la operación de localización y vigilancia, se enviaría un segundo grupo del "Operativo Cóndor" para llevar a cabo el castigo real contra el objetivo. Los grupos especiales serían provistos de documentación falsa de los países miembros del "Operativo Cóndor ".

Era el primer informe confirmando la existencia de una operación a gran escala en América Latina, que incluía el secuestro, tortura y asesinato de cientos de personas.

Según aseguraron dirigentes de la izquierda chilena, la muerte de Letelier, la del general Prats, que murió junto con su esposa, víctima de un atentado en Buenos Aires en septiembre de 1974, y el atentado fallido al dirigente democristiano Bernardo Leighton, en Roma en 1995, son otras de las caras de la "Operación Cóndor" que permitieron llamar la atención internacional sobre lo que estaba ocurriendo.

Archivos paraguayos

El descubrimiento de los archivos paraguayos fue esencial. En 1975, los servicios de inteligencia del Cono Sur codificaron la cooperación informal que mantenían estos países.
En estos archivos hay una carta del general Contreras de la DINA al paraguayo Guanes Serrano, denominando "Primer Encuentro de Trabajo de Inteligencia Nacional" a lo que se más tarde sería Cóndor. Contreras proponía que las instalaciones de la DINA fueran el cuartel general que centralizara las operaciones.

Asunción, 1978. Tiene lugar el "Segundo Encuentro Bilateral de Inteligencia", al que asistieron militares argentinos, paraguayos y chilenos. Se definió el funcionamiento del Operativo, que definían en tres fases:

- Intercambio de información sobre el enemigo.
- Investigación del objetivo.
- Detención (secuestro) y traslado del objetivo a su lugar de origen.

(Extraído de elmuertoquehabla.blogspot.com)

Documentos desclasificados


Informe para Henry Kissinger sobre la situación en Chile en 1970, tres años antes del golpe de Estado

Los padrinos de Pinochet

El fantasma del comunismo, obsesión de Washington, pareció transformarse en realidad cuando el médico socialista chileno Salvador Allende, apoyado por una coalición de partidos de izquierda, la Unidad Popular, venció en la elección presidencial de septiembre de 1970.

Chile estaba de fiesta y desde el balcón del histórico edificio de la Federación de Estudiantes de Chile, en el centro de Santiago, Salvador Allende, visiblemente emocionado, se comprometió a llevar a término el programa prometido a los electores. Luego, pidió a sus partidarios que se retirasen a sus casas en calma y tranquilidad sin responder a las provocaciones.

Ni desórdenes ni actos de violencia se produjeron esa noche y el pueblo chileno festejó sobriamente su victoria.

Pero en los barrios burgueses, en las grandes mansiones y detrás de los espesos muros de la embajada de EEUU, aquellos que siempre habían acusado a la izquierda de ser la portadora de la barbarie, afilaban sus cuchillos.

La intervención yanqui en Chile es ampliamente conocida gracias a los documentos secretos de la ITT, al informe Covert Action presentado al Senado estadounidense por la Comisión Church (1975) y diversos documentos recientemente desclasificados.

La injerencia de Estados Unidos en Chile data de mucho tiempo atrás. En 1965 la CIA implementó una operación a gran escala destinada a detectar "las potencialidades revolucionarias" en el país. Se trataba de la "Operación Camelot". La clase política chilena casi unánime condenó la injerencia y los EEUU prudentemente optaron por bajar su perfil.

Después del 4 de septiembre de 1970, el gobierno yanqui movilizó a todos sus agentes, colaboradores e influencias conspirando contra el futuro presidente chileno, quien acababa de ganar en las urnas.

El propietario del principal órgano de prensa chileno El Mercurio y vicepresidente también de la Pepsi Cola, se reunió el 15 de septiembre de 1970 en Washington con el director de la CIA Richard Helms. Por la noche, Henry Kissinger, Helms y Nixon coordinaron un plan de acción, Track I y un segundo plan, Track II, destinados a impedir que el Congreso chileno proclamara Presidente de la República a Salvador Allende.

Según la Comisión Church, las instrucciones de Nixon al jefe de la CIA fueron precisas, escritas con su propia mano: "Salve a Chile... no hay que preocuparse por los riesgos, no comprometer a la embajada, 10 millones si es necesario... trabajo a tiempo completo... plan de acción en 48 horas..."

El plan Track II tenía varias fases, desde el soborno de diputados, generales y almirantes, hasta el asesinato del comandante en jefe del ejército, que rehusó colaborar con los golpistas, cayendo en una emboscada en octubre de ese año.

Las instrucciones de Nixon indicaban que todo debía ser intentado para atajar a Allende, salvo una acción como la realizada en Santo Domingo. Nathaniel Davis, embajador de EEUU en Chile, se plantea algunas dudas acerca del proyecto de asesinato de Salvador Allende por la CIA.

Sin embargo, a pesar de todos los complots y conspiraciones Allende fue designado por el Congreso, gobernando durante tres años y aplicando el programa prometido: reforma agraria, nacionalización del cobre, de la banca, del nitrato, teléfonos, seguros, etc.

Pero Chile hacía frente a un complot invisible, "un Vietnam silencioso" dijo el poeta Pablo Neruda, quien tomando su arma, la pluma, escribió: "Incitación al Nixonicidio..."

Un plan apoyado del extranjero desestabilizó al país y desencadenó el golpe de estado el 11 de septiembre de 1973. Navíos de la marina yanqui, el Ricardo Turner, el Tattersall, el Vesol y el submarino Clamagor, se encontraban oportunamente frente a las costas chilenas ese día, supuestamente para participar en las maniobras navales "Unitas".

En pocas horas, los militares derribaron la delgada pared que separa la civilización de la barbarie, mientras Allende se inmolaba en su palacio en llamas.

La contrarrevolución victoriosa pudo entonces restaurar el capitalismo sobre nuevas bases, hundiendo a Chile durante diecisiete años en una sangrienta dictadura militar que se propuso "extirpar para siempre el cáncer marxista". Miles de opositores fueron detenidos, torturados, asesinados o hechos desaparecer.

Un proceso de transición democrática se inició en 1989 cuando el dictador Pinochet fue obligado a llamar a un plebiscito. Fue vencido y debió entregar el mando en 1990 a un gobierno elegido democráticamente, manteniendo el cargo de comandante en jefe del ejército hasta 1998, cuando aceptó retirarse... al Senado, el mismo Senado que había clausurado en 1973.

En octubre de 1998, Pinochet de visita en Gran Bretaña fue detenido en virtud de una orden emitida por el juez español Baltazar Garzón.

La actitud de los jueces ingleses y españoles desconcertó en un primer momento a todo el mundo. Algunos minutos luego de haber conocido la noticia, Fidel Castro presente en la Cumbre de los países hispanoamericanos que se efectuaba en Portugal declaró: "Pinochet no actuó solo. Los documentos norteamericanos desclasificados demuestran la participación del gobierno de Estados Unidos para derrocar a Allende. Ellos conocían el plan del golpe hasta en el menor detalle. Tienen por lo tanto una responsabilidad tan grande como Pinochet. Creo que sería legítimo que todos aquellos que elaboraron este plan, los que ayudaron a su realización y que lo apoyaron deben ser juzgados... Los padrinos de Pinochet (EEUU) han sido los responsables de 30 000 desaparecidos en Argentina; 3000 en Chile; 150 000 en Guatemala desde la invasión "liberadora" organizada por la CIA en 1954 contra Arbenz... Llevaron a cabo la "guerra sucia" contra Nicaragua que causó miles de víctimas; la sangrienta guerra contra El Salvador, país hacia el cual los EEUU enviaron un río continuado de armas, recursos, instructores militares, dinero... Estaría muy feliz si se pudiera juzgar actualmente a los responsables yanquis, que además, son más jóvenes que Pinochet".

(Extraído de www.visionesalternativas.com)

Documentos de la CIA sobre el golpe de estado y las violaciones de derechos Humanos realizadas por Pinochet