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jueves, 25 de marzo de 2010

La reforma sanitaria de EE.UU. tendrá que ser votada de nuevo


Los senadores republicanos han conseguido eliminar dos provisiones por defecto de forma, y el proyecto tendrá que pasar otra vez por la Cámara de Representantes

25/3/2010

Washington (EFE).- La reforma sanitaria estadounidense, aprobada el domingo y rubricada el martes por el presidente Barack Obama tendrá que ser votada de nuevo en la Cámara de Representantes de EE.UU.

Los senadores republicanos han conseguido eliminar dos provisiones por defecto de forma, según fuentes del Legislativo. El considerado gran proyecto de Obama obtuvo el aprobado de la cámara por el estrecho margen de 219 votos a favor (sólo tres más de los necesarios) y 212 en contra.

Según dijo en un comunicado el líder de la mayoría demócrata en la Cámara Baja, Steny Hoyer, el Senado "prevé completar esta tarde" la revisión completa de las enmiendas. "Si lo hacen como está previsto, la Cámara de Representantes la abordará con las correcciones técnicas esta noche", dijo.

Los republicanos del Congreso, y grupos afines, se mantienen en pie de guerra para derrotar el plan de enmiendas en cuestión. Catorce fiscales generales, todos republicanos, persiguen por su parte demandas legales para revocar la reforma sanitaria.

El plan de modificaciones fue prometido a los demócratas de la Cámara Baja que se oponían a la versión de la reforma aprobada por el Senado el pasado 24 de diciembre. Cualquier cambio en ese plan obliga a una segunda votación del mismo en la Cámara de Representantes, que ya lo había aprobado el domingo pasado, con 220 votos a favor y 211 en contra.

El plan incluye más subsidios y créditos tributarios para que personas pobres y de la clase media puedan pagar un seguro, y permite que los padres de familia mantengan a sus hijos en su plan médico hasta los 26 años. También prohíbe, seis meses después de su promulgación, que las aseguradoras denieguen cobertura médica a niños con condiciones médicas preexistentes. Esa prohibición se extenderá al resto de la población asegurada en 2014, entre otras modificaciones.

La Cámara Alta continúa este jueves una sesión maratoniana en la que desde ayer los republicanos proponen y los demócratas derrotan decenas de enmiendas y mociones a la reforma sanitaria, promulgada el martes pasado por el presidente Barack Obama.

En paralelo, la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, condenó hoy en rueda de prensa las amenazas de muertes y actos de violencia dirigidos a legisladores que aprobaron la reforma, y pidió que esos incidentes no sirvan de "distracción". "Es importante cuantificar las amenazas... (pero) es inapropiado que miembros del Congreso celebren" incidentes de violencia, dijo.

Según Pelosi, en una democracia, "las elecciones son la forma de expresar el contento o descontento" con los políticos. Obama viajará hoy a Iowa para "vender" los beneficios de la reforma sanitaria al público, en su primera parada de una campaña de educación de cara a los comicios legislativos del próximo 2 de noviembre.

La Casa Blanca escogió como primera parada Iowa City porque fue allí donde, como candidato presidencial en 2007, Obama promovió su idea de reformar el sistema de salud y ofrecer cobertura médica universal en el país.

La legislación que aprobó la Cámara de Representantes la noche del domingo amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses para 2019, y ofrece subsidios para que la gente pobre pueda comprar un seguro e incentivos fiscales para empresas que ofrezcan ese beneficio. Además, según los partidarios de la medida, reducirá el déficit por unos 143.000 millones de dólares en la próxima década y más de un billón de dólares en 20 años.

(Extraído de www.lavanguardia.es)

domingo, 10 de enero de 2010

Enfermos de terror


Amy Goodman
7/1/2010

En los últimos días, los medios de comunicación se han visto inundados con informes acerca del frustrado atentado al vuelo 253 de Nothwest Airlines el día de Navidad. Cuando Umar Farouk Abdulmutallab, ahora conocido como “el hombre del explosivo en la ropa interior”, falló en su presunto ataque, casi 300 personas se salvaron de lo que muy posiblemente habría sido un horrible y violento final. A partir de este incidente aéreo, se ha reiniciado el debate en torno al terrorismo y la mejor manera de proteger al pueblo estadounidense.

Al mismo tiempo, otro asesino acecha a los estadounidenses. Según cifras estimativas recientes este asesino se cobra la vida de 45.000 estadounidenses al año (uno cada 10 minutos) pero aún así pasa desapercibido. Esto significa que 3.750 personas que mueren cada mes—más de las que murieron en los atentados del 11S— podrían salvarse con una simple firma.

Este asesino es la falta de una adecuada cobertura médica en Estados Unidos. A fines de 2009, investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard llegaron a la conclusión de que 45.000 personas mueren innecesariamente cada año a causa de la falta de seguro de salud. Los investigadores develaron además otro hecho sorprendente: en 2008 murieron cuatro veces más veteranos del ejército estadounidense porque no tenían seguro de salud que el número total de soldados caídos en Irak y Afganistán en el mismo período. El dato es correcto: 2.266 veteranos de menos de 65 años de edad murieron porque no tenían seguro médico.

El martes, el Presidente Barack Obama se mostró vehemente en su declaración pública tras la reunión que mantuvo con el equipo de seguridad nacional para tratar el tema del atentado. Obama afirmó: “No fue un error al recavar información de inteligencia, fue un error al integrar y entender la información que ya poseíamos. La información existía. Las agencias y analistas que la necesitaban tenían acceso a ella y nuestros profesionales estaban entrenados para buscar y compilar ese tipo de información. Voy a aceptar que por su naturaleza, la información de inteligencia es imperfecta, pero está cada vez más claro que en este caso, la información de inteligencia no fue analizada por completo ni aprovechada al máximo. Esto no es aceptable y no voy a tolerarlo. Una y otra vez hemos visto que es crucial compilar información y actuar en forma inmediata para permanecer un paso delante de hábiles adversarios. Como consecuencia, debemos actuar mejor y actuaremos mejor. Es imperativo que lo hagamos rápidamente. Están en riesgo vidas estadounidenses.”

Todo lo cual es realmente admirable. Imagínense si se tratara con la misma urgencia el tema del resquebrajado sistema de salud que innecesariamente causa la muerte de 45.000 personas por año. Y ya que ahora se destinarán fondos de estímulo para proveer a los aeropuertos con más equipos de escaneo, ¿por qué no destinar dinero a garantizar que en todos los centros de salud comunitarios se puedan realizar mamografías y exámenes de próstata?

Está también el tema de la investigación acerca de quién es responsable por el atentado fallido de Navidad y el intento de obtener del presunto atacante “información de inteligencia procesable” a fin de prevenir futuros ataques. Todo eso está muy bien.

Sin embargo, tenemos “información procesable” acerca de por qué la gente muere por falta de seguro médico y de cómo las compañías de seguros de salud privan sistemáticamente de cobertura a sus afiliados para aumentar sus ganancias, y ¿qué se ha hecho acerca de este tema?

El día anterior al incidente de la bomba escondida debajo de la ropa interior, en vísperas de Navidad, el Senado de Estados Unidos aprobó el Proyecto de ley de Reforma del Sistema de Salud con 60 votos a favor y 39 en contra. Obama describió el proyecto como “la legislación social más importante desde la Ley de Seguridad Social aprobada en la década de 1930”. Sin embargo, para llegar a ese mágico número de 60 votos en el Senado, el ya debilitado proyecto de esa cámara tuvo que ponerse de rodillas ante los gustos del Senador Joe Lieberman de Connecticut, el estado conocido como la meca de las empresas de los seguros de salud, y del demócrata conservador Ben Nelson de Nebraska. Las versiones de la reforma del sistema de salud del Senado y de la Cámara de Representes deben ahora ser conciliadas en un Comité bicameral especial.


En EE.UU., el proceso de los comités bicamerales especiales es poco conocido. Es frecuente que durante este proceso los proyectos de ley sufran cambios importantes que pasan casi o totalmente desapercibidos. Es por este motivo que Brian Lamb, Director General de C-SPAN envió una carta a los líderes del Congreso el 30 de diciembre solicitando autorización para televisar el proceso.

En ella escribió: “Respetuosamente solicitamos a ustedes permitan que el público tenga acceso total, a través de la televisión, al proceso de definición de esta legislación, que afectará la vida de cada uno de los estadounidenses.” Pero en lugar de simplemente permitir el acceso, la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que “nunca ha habido un proceso más abierto que este”.

Además, Pelosi y los demócratas dicen ahora que el proyecto ni siquiera pasará por un comité bicameral formal, sino que más bien se negociará en sesiones informales a puertas cerradas entre los presidentes de los comités claves. De esta manera los republicanos no tendrían oportunidades de obstruir el proceso, pero al mismo tiempo esto daría a unos pocos individuos un enorme poder para hacer tratos, tal como hicieron los senadores Nelson y Lieberman. Dado que las industrias de seguros, de equipos médicos y las farmacéuticas gastaron cerca de 1.4 millones de dólares por día para ejercer influencia en el debate acerca de la reforma de la salud, debemos preguntarnos: ¿quién tendrá acceso a los pocos legisladores detrás de esas puertas cerradas?

Wendell Potter, el ex portavoz de la aseguradora CIGNA y quien se ha convertido en denunciante de la industria de los seguros de salud dice saber “dónde se sepulta a los muertos”. Seamos consistentes. Si nos preocupamos por salvar vidas estadounidenses, pongámonos en acción ahora.

(Extraído de www.democracynow.org)

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