Mostrando entradas con la etiqueta comision. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comision. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2009

Iniciativa para conmemorar la muerte de Barry Jennings el 19 de Agosto de 2009


5/8/2009

Barry Jennings fue el hombre que estaba en el edificio 7 la mañana del 11-S y es testigo de que vio y oyó explosiones dentro del edificio 7 ANTES de que se cayeran las torres gemelas. El admitió esto en un vídeo con el director de Loose Change, Dylan Avery. El fue amenazado y luego se encontró muerto. La muerte curiosamente ocurrió justo antes de que saliera el último informe del NIST sobre el edificio 7. Piden que la gente vaya al frente de las estaciones de televisión y la prensa con carteles sobre Barry Jennings.

Para leer mas sobre la iniciativa: jenningsmystery.com

Su testimonio:


Entrevista a Barry Jennings 1 de 2


Entrevista a Barry Jennings 2 de 2


Entrevista a Barry Jennings en el momento de los atentados
en ABC7 (en inglés)


(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

_________


Extracto del artículo “Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre” de David Ray Griffin

El NIST también ignoró, o deformó, los testimonios en los que se hablaba de explosiones en el edificio 7. El más importante era el de Barry Jennings, del Buró de Vivienda de la ciudad de Nueva York. En el momento del impacto contra la torre norte, a la 8h46, Jennings corrió, naturalmente, hacia su oficina, en el piso 23 del edificio 7, donde también se encontraba el Buró de Manejo de Situaciones de Urgencia del alcalde Giuliani. Pero cuando Jennings y Michael Hess, el consejero de negocios de Giuliani, llegaron allí, cerca de las 9h, ya todo el mundo se había ido. Llamaron para saber lo que tenían que hacer, y les dijeron que salieran del edificio inmediatamente. Como no funcionaba el ascensor, los dos corrieron hacia abajo por las escaleras. Al llegar al piso 6, una enorme explosión levantó el piso bajo sus pies. Al subir de nuevo al piso 8, Jennigs romper un cristal para pedir auxilio, y en ese momento pudo ver las Torres Gemelas, aún en pie.

Sin embargo, cuando Giuliani contó lo que su amigo Michael Hess había vivido aquel día, escribió que la enorme cosa que Hess y Jennings llamaron una explosión no era sino el efecto producido por los escombros del derrumbe de la torre norte, que no se derrumbó hasta las 10h28. Así que Giuliani sitúa ese episodio por lo menos una hora más tarde que Jennings. La versión de Giuliani se convirtió en la versión oficial. El NIST la defendió en su informe del año 2005 sobre las Torres Gemelas, al igual que en 2008 en un reportaje de la BBC sobre el edificio 7.

Jennings contó su historia en una entrevista concedida a los realizadores de Loose Change Final Cut. Pero, antes de la difusión del film, pidió que se retirara la entrevista, por miedo a perder su empleo. Más tarde, sin embargo, volvió a contarla en una entrevista concedida a la BBC. Pero la BBC reinsertó su testimonio en la cronología oficial, haciendo creer así que la enorme explosión que describía Jennings se debía en realidad a los «escombros de un rascacielos que se derrumba». La BBC incluso hace creer que Jennings estaba solo, aunque éste último dice varias veces «nosotros», al hablar de sí mismo y de Hess.

El programa de la BBC se transmitió en julio de 2008. El NIST, cuya cronología sigue la BBC, publicó al mes siguiente la primera versión de su informe sobre el edificio 7. Sólo 2 días antes de la publicación, Barry Jennings, que tenía 53 años, murió de forma misteriosa. Los que trataron de obtener más información no lograron saber nada más, aparte de que su muerte se produjo en el hospital.

Sea cual sea la causa de su fallecimiento, lo cierto es que se produjo en el momento preciso. Cuando el NIST publicó su informe, ya Jennings no estaba presente para hablar del asunto. Y la BBC pudo transmitir una segunda versión de su documental, esta vez con el testimonio de Michael Hess, vicepresidente (desde 2002) de la firma de consultoría del ex alcalde Giuliani. De forma nada sorprendente, Hess apoya la cronología que defienden Giuliani, el NIST y la BBC, así como sus afirmaciones de que no hubo ninguna explosión en el edificio 7.

lunes, 8 de junio de 2009

“911 Press for Truth” salió en la televisión pública de Denver


5/6/2009

La película sobre las investigaciones comenzadas por las viudas de las víctimas del 11-S: “911 Press for Truth” salió en la televisión pública de Denver, Colorado, en el canal 12 (KBDI), causando un enorme apoyo de los telespectadores en el estado.

DENVER - (4 de junio de 2009) - KBDI siempre ha estado a la vanguardia de la programación polémica y anoche no fue la excepción. Al ser la primera estación de difusión masiva en Estados Unidos que emite este polémico documental, demuestra que no tiene miedo a tocar temas sensibles. Debido a la gran respuesta del programa, el canal 12 lo repetirá el sábado 6 de junio a las 2 de la tarde y a las 9 de la noche, seguidos por otra repetición a la medianoche.

Durante la presentación, Bob McIlvaine, que perdió a su hijo Bobby en el World Trade Center, el productor de “911 Press for truth”, Kyle Hence y el director Ray Nowosielski estaban en el estudio para dar más información sobre porqué creen que hay un encubrimiento sobre el 11-S y porqué el público americano debe demandar respuestas. Los partidarios del documental esperan que debido al riesgo que ha asumido KBDI proyectándolo, esto haga que otras estaciones de televisión pública a lo largo del país, también se animen a difundir el documental.

(Extraído de investigar11s.blogspot.com)

Momento de la emisión con la entrevista a los productores del
documental y al padre de una de las victimas del 11-S (en inglés)


En la programación de la KBDI también se puede ver, entre otros, el programa Democracy now!, de la periodista Amy Goodman.

Y el 5 de marzo de 2009 se emitió el documental de Aaron Russo America: Freedom to fascism.


Documental
911 – Press for truth (subtítulos en español)


Documental
America: Freedom to Fascism (subtítulos en español)

jueves, 16 de abril de 2009

Gana simpatizantes la idea del ataque a las Torres Gemelas como un autoatentado

Un libro escrito por un miembro de la comisión de investigación sobre el atentado al WTC promete levantar polvareda alrededor de las investigaciones por el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, lo que motivó las invasiones de Afganistán e Irán por parte del gobierno del republicano George W. Bush. Días atrás una investigación de una universidad de Dinamarca estableció que se encontraron restos de explosivos usados en demolición entre las ruinas de las torres.

Ciudad de Buenos Aires
Urgente24
15/04/2009

El Consejero Senior de la Comisión Parlamentaria estadounidense sobre el 11-S, John Farmer, publicará un libro en septiembre próximo en el que afirma que el gobierno de George W. Bush acordó no decir la verdad sobre el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono.

Farmer, ex fiscal general de Nueva Jersey que incluso ocupó el cargo de gobernador del estado, publicará un libro titulado “La verdad en tierra, la historia detrás de la defensa de USA durante el 11-S” ( The Ground Truth: The Story Behind America’s Defense on 9/11) en el que descubre “cómo el público fue engañado sobre lo que ocurrió aquella mañana” y “en el que afirma “en un determinado nivel del gobierno, en un punto en el tiempo… hubo un acuerdo para no decir la verdad sobre lo que ocurrió”.


La denuncia de Farmer va en consonancia con las teorías que sostienen que los ataques al WTC y al Pentágono fueron ataques de "falsa bandera" (autoatentados). Las operaciones de bandera falsa son operaciones encubiertas conducidas por gobiernos, corporaciones y otras organizaciones, diseñadas para aparecer como si fueran llevadas a cabo por otras entidades.

Según Wikipedia, el nombre se deriva del concepto militar de izar colores falsos; esto quiere decir la bandera de un país diferente al propio. Los ataques terroristas en algunas ocasiones son operaciones de bandera falsa, como la estrategia italiana de tensión (Operación Gladio) en la cual varias explosiones de bombas en los años 1970s se atribuyeron a organizaciones de extrema izquierda, y que fueron en realidad llevadas a cabo por organizaciones de extrema derecha en cooperación con los servicios secretos italianos para desacreditar a los movimientos sociales y justificar la represión hacia estos.

Los casos más conocidos de falsa bandera son el de 1865 durante la Batalla de Papudo en donde un barco de Chile utilizó la bandera de Gran Bretaña para sorprender en el ataque a un barco Español durante una guerra; el Incendio del Reichstag del 27 de febrero de 1933 fue atribuido por el gobierno recientemente electo de Adolf Hitler a los comunistas y socialistas pero fue orquestado por los Nazis de acuerdo a documentos y confesiones obtenidas en los Juicios de Núremberg; o lo que sucedió en el 2005 en Basora la policía iraquí detuvo a soldados británicos del Regimiento de Reconocimiento Especial. La policía alegaba que los soldados disparaban a las fuerzas de seguridad iraquíes e intentaban colocar bombas simulando ser terroristas. Los soldados fueron liberados a la fuerza por el ejército británico mediante la destrucción de la cárcel donde estaban detenidos.

Respaldando esta hipótesis, distintos sitios, como el de Alex Jones o del candidato republicano Ron Paul, se han hecho eco de la inminente publicación del libro de Farmer.

La idea del ataque de falsa bandera ha tomado impulso los últimos días cuando un conjunto de científicos daneses del departamento de Química de la Universidad de Copenhague, liderados por el Dr. Niels H. Harrit, publicó el resultado de sus investigaciones sobre polvo de las ruinas de las Torres Gemelas.

Por televisión, Herrit explicó a la audiencia que el análisis había revelado la existencia de nano-termita en el polvo residual, lo que alimentaría la idea de que las torres no habrían colapsado por el impacto de los aviones sino por una sucesión de pequeñas explosiones controladas.

Aunque, obviamente, estas versiones no han ganado lugar entre los anuncios oficiales ni los grandes medios de comunicación corporativos, la idea toma cada vez más fuerza y día a día son más los que aseguran que los ataques sufridos por USA en Nueva York y Washington fueron autoatentados organizados por la gestión Bush para justificar su guerra contra el terrorismo, las invasiones a Afganistán e Irak y afianzar el rol de policía mundial que impuso durante su gobierno.

(Extraído de www.urgente24.com)

jueves, 11 de septiembre de 2008

115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre


David Ray Griffin
Red Voltaire
4-11-2006

Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas

Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.

1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).

2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).

3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).

4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).

5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).

6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).

7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).

8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).

9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).

10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).

11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).

12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).

13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).

14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).

15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).

16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).

17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).

18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).

19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).

20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).

21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).

22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil[ utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).

23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).

24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).

25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).

26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de septiembre (50).

27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de septiembre (51).

28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).

29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).

30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de septiembre (57).

31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).

32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).

33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).

34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de septiembre (61-65).

35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).

36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).

37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).

38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).

39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).

40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).

41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).

42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).

43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).

44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).

45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100 000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de septiembre (104-07).

46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).

47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).

48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).

49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).

50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de septiembre (114).

51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).

52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de septiembre como «oportunidades» (116-17).

53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano («The Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).

54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).

55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).

56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).

57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (125-26).

58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).

59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).

60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).

61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).

62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).

63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).

64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).

65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).

66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).

67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).

68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).

69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).

70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).

71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).

72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).

73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).

74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).

75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).

76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).

77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).

78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).

79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).

80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).

81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa », aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).

82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).

83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).

84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).

85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).

86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).

87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).

88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).

89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).

90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).

91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).

92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).

93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).

94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).

95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).

96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).

97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).

98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).

99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).

100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).

101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).

102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).

103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).

104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).

105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).

106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).

107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).

108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).

109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).

110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de septiembre (269-71).

111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).

112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)

113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición.)

114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).

115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).

Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).

(Extraído de www.voltairenet.org)

sábado, 28 de junio de 2008

Un relator especial de la ONU pide una investigación internacional sobre el 11 de septiembre

15/04/2008

El profesor Richard Falk, relator especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reclamó la creación de una comisión investigadora internacional sobre el papel de los neoconservadores en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El 26 de marzo de 2008, Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional en la Universidad de Princeton, fue electo por unanimidad para ejercer un mandato de 6 años como relator especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos, cargo que ejercía anteriormente el profesor John Dugard.

Richard Falk es el autor del prefacio de la edición estadounidense de New Pearl Harbor, obra del profesor David Ray Griffin considerada como el más importante estudio de referencia en lo tocante a la polémica sobre el 11 de septiembre.

En 2002, el intelectual francés Thierry Meyssan lanzó la idea de la realización de una investigación internacional durante reuniones de la Liga Árabe y del Consejo de Cooperación del Golfo, pero Estados Unidos se opuso duramente a la discusión del tema en el seno de la Asamblea General de la ONU.

En reacción a las declaraciones de Richard Falk, el embajador adjunto de Israel ante la ONU, Daniel Carmon, puso en tela de juicio la capacidad del nuevo relator especial y anunció que Tel Aviv no permitirá su entrada a territorio israelí.

(Extraído de www.voltairenet.org)

sábado, 7 de junio de 2008

Bush y Cheney ante la comisión investigadora del 11-S

El presidente estadounidense y su vicepresidente respondieron a las preguntas de la comisión investigadora del 11 de septiembre integrada por cinco legisladores republicanos y cinco demócratas. Pero a diferencia de otros funcionarios y ex funcionarios Bush y Cheney lo hicieron a puertas cerradas y sin prestar juramento.

El presidente George W. Bush aseguró ayer que no ocultó ningún dato sobre su estrategia previa a los atentados del 11 de setiembre de 2001, tras declarar ante una comisión investigadora del Congreso estadounidense.

"Si hubiera tenido algo que ocultar, en primer lugar no me hubiera reunido con ellos", señaló Bush, quien sin embargo no dio detalles sobre su comparecencia de más de tres horas junto al vicepresidente Dick Cheney.

Bush afirmó a los periodistas que "respondimos todas sus preguntas" y señaló: "Yo quería que ellos supieran cómo fue la estrategia, cómo nosotros corrimos a la Casa Blanca, cómo nosotros tratamos las amenazas".

De esta declaración histórica ante una comisión de investigación no quedará registro sonoro ni escrito.

Sólo los comisionados del Congreso, que pudieron tomar notas durante la sesión, sabrán lo que Bush y su vicepresidente declararon en el Salón Oval de la Casa Blanca.

Bush dijo que "los comisionados se pronunciarán en su momento" y recalcó que "vamos a hablar de vulnerabilidades. Aún somos vulnerables. Al Qaeda todavía existe y nos odia", afirmó.

Agregó que, en la comparecencia, "hubo mucho interés sobre cómo se puede proteger al país de la mejor manera. Eso va a servir para sus recomendaciones y yo también quiero saber qué van a recomendar".

"El vicepresidente respondió a muchas de sus preguntas (de los legisladores de la Comisión) y yo también. Creo que fue algo positivo y útil", dijo Bush, quien se mostró reticente a brindar precisiones.

Cuando un periodista le preguntó si se lo había interrogado sobre la amenaza actual representada por Al Qaeda, Bush dijo que no pero de inmediato agregó: "Dije que no iba a dar detalles. Caí en la trampa, pero no voy a dar más detalles".

lunes, 2 de junio de 2008

Testimonio de Norman Mineta ante comisión de investigación 11-S

Testimonio de miembro del gobierno de Bush demuestra complicidad oficial en ataques del 11-S

La historia oficial del 11-S se puede resumir así: nadie supo nada a tiempo para hacer nada para impedir o minimizar los ataques.

Pero eso no es así. El testimonio ante la comisión oficial de investigación del 11-S por parte del Secretario de Transporte (o sea, un integrante del gobierno de Bush) Norman Mineta, muestra claramente que el Vice-Presidente Richard Cheney dio órdenes precisas referentes al vuelo 77, que supuestamente impactó contra el Pentágono.

La cuestión en el aire es, ¿cuáles fueron esas órdenes? Y, correlativamente, ¿por qué no quiso la comisión oficial aclarar la naturaleza de esas órdenes?

Según su testimonio, Mineta había llegado al centro de operaciones debajo de la Casa Blanca a las 9.20, cuando todo el mundo sabía que EE.UU. estaba bajo ataque.

Mineta responde a una pregunta de la comisión sobre la situación en el PEOC (Presidential Emergency Operating Center). Describe una conversación entre Cheney y un joven sobre las 9.25:

"Cuando venía el avión hacia el Pentágono, vino un joven y le dijo al Vice-Presidente "el avión está a 50 millas, está a 30 millas," y cuando estaba a 10 millas, el joven también dijo, "¿Siguen siendo válidas las órdenes?, señor," y el Vice-Presiente volvió la cabeza y dijo: "Claro que siguen siendo válidas. Has oído otra cosa?"

Se puede ver el testimonio de Mineta aquí (otro indicio de encubrimiento: la página web de la comisión oficial omite este vídeo, aunque el texto del testimonio sigue allí):



Le preguntan a Mineta de cuál vuelo se trataba, y dice que era el vuelo 77, que se estrellaría contra el Pentágono a las 9.37. Y los miembros de la comisión intentan obligar a Mineta a decir que había ya ordenes de derribar los aviones, pero Mineta no muerde el anzuelo, y además sabemos que no existen ordenes de derribar a los aviones secuestrados.

¿Cuales fueron las órdenes de Cheney?

Hay que precisar que la versión de Mineta, que es testigo de la presencia y posición de mando de Cheney en el centro de operaciones ya a las 9.20, es respaldada por otros testigos: Richard Clarke, el coordinador antiterrorista de la Casa Blanca, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca, y el propio Cheney, quien dijo tras el 11-S que los servicios secretos se lo llevaron justo después del impacto del segundo avión.

En su informe final, sin embargo, la comisión oficial omite y contradice el testimonio de Mineta y, además, asevera que Cheney no llegaría al centro de operaciones hasta 40 minutos mas tarde, en contra de todas las informaciones disponibles hasta hoy día. O sea, hemos de entender que la conversación entre Cheney y el joven simplemente no ocurrió, y no pudo haber ocurrido.

Sin duda, Cheney dio órdenes de NO DEFENDER el Pentágono contra el avión, pues de otra forma la pregunta del joven no tendría sentido en una situación en que todos sabían que EE.UU. estaba bajo ataque. Y el encubrimiento por parte de la comisión - que altera la cronología a su antojo para no verse obligado a hacer preguntas incomodas - confirma la complicidad oficial del gobierno de EE.UU. en los ataques terroristas, pues el régimen de Bush necesitaba una conmoción nacional para poder llevar a cabo sus planes de guerra.

Años después, Mineta esta sorprendido de oír que su testimonio no se consideró por la comisión del 11S.

(extraído de www.investigar11s.org)