jueves, 16 de abril de 2009

Gana simpatizantes la idea del ataque a las Torres Gemelas como un autoatentado

Un libro escrito por un miembro de la comisión de investigación sobre el atentado al WTC promete levantar polvareda alrededor de las investigaciones por el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, lo que motivó las invasiones de Afganistán e Irán por parte del gobierno del republicano George W. Bush. Días atrás una investigación de una universidad de Dinamarca estableció que se encontraron restos de explosivos usados en demolición entre las ruinas de las torres.

Ciudad de Buenos Aires
Urgente24
15/04/2009

El Consejero Senior de la Comisión Parlamentaria estadounidense sobre el 11-S, John Farmer, publicará un libro en septiembre próximo en el que afirma que el gobierno de George W. Bush acordó no decir la verdad sobre el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono.

Farmer, ex fiscal general de Nueva Jersey que incluso ocupó el cargo de gobernador del estado, publicará un libro titulado “La verdad en tierra, la historia detrás de la defensa de USA durante el 11-S” ( The Ground Truth: The Story Behind America’s Defense on 9/11) en el que descubre “cómo el público fue engañado sobre lo que ocurrió aquella mañana” y “en el que afirma “en un determinado nivel del gobierno, en un punto en el tiempo… hubo un acuerdo para no decir la verdad sobre lo que ocurrió”.


La denuncia de Farmer va en consonancia con las teorías que sostienen que los ataques al WTC y al Pentágono fueron ataques de "falsa bandera" (autoatentados). Las operaciones de bandera falsa son operaciones encubiertas conducidas por gobiernos, corporaciones y otras organizaciones, diseñadas para aparecer como si fueran llevadas a cabo por otras entidades.

Según Wikipedia, el nombre se deriva del concepto militar de izar colores falsos; esto quiere decir la bandera de un país diferente al propio. Los ataques terroristas en algunas ocasiones son operaciones de bandera falsa, como la estrategia italiana de tensión (Operación Gladio) en la cual varias explosiones de bombas en los años 1970s se atribuyeron a organizaciones de extrema izquierda, y que fueron en realidad llevadas a cabo por organizaciones de extrema derecha en cooperación con los servicios secretos italianos para desacreditar a los movimientos sociales y justificar la represión hacia estos.

Los casos más conocidos de falsa bandera son el de 1865 durante la Batalla de Papudo en donde un barco de Chile utilizó la bandera de Gran Bretaña para sorprender en el ataque a un barco Español durante una guerra; el Incendio del Reichstag del 27 de febrero de 1933 fue atribuido por el gobierno recientemente electo de Adolf Hitler a los comunistas y socialistas pero fue orquestado por los Nazis de acuerdo a documentos y confesiones obtenidas en los Juicios de Núremberg; o lo que sucedió en el 2005 en Basora la policía iraquí detuvo a soldados británicos del Regimiento de Reconocimiento Especial. La policía alegaba que los soldados disparaban a las fuerzas de seguridad iraquíes e intentaban colocar bombas simulando ser terroristas. Los soldados fueron liberados a la fuerza por el ejército británico mediante la destrucción de la cárcel donde estaban detenidos.

Respaldando esta hipótesis, distintos sitios, como el de Alex Jones o del candidato republicano Ron Paul, se han hecho eco de la inminente publicación del libro de Farmer.

La idea del ataque de falsa bandera ha tomado impulso los últimos días cuando un conjunto de científicos daneses del departamento de Química de la Universidad de Copenhague, liderados por el Dr. Niels H. Harrit, publicó el resultado de sus investigaciones sobre polvo de las ruinas de las Torres Gemelas.

Por televisión, Herrit explicó a la audiencia que el análisis había revelado la existencia de nano-termita en el polvo residual, lo que alimentaría la idea de que las torres no habrían colapsado por el impacto de los aviones sino por una sucesión de pequeñas explosiones controladas.

Aunque, obviamente, estas versiones no han ganado lugar entre los anuncios oficiales ni los grandes medios de comunicación corporativos, la idea toma cada vez más fuerza y día a día son más los que aseguran que los ataques sufridos por USA en Nueva York y Washington fueron autoatentados organizados por la gestión Bush para justificar su guerra contra el terrorismo, las invasiones a Afganistán e Irak y afianzar el rol de policía mundial que impuso durante su gobierno.

(Extraído de www.urgente24.com)