viernes, 2 de enero de 2009

Ocho musulmanes son expulsados de un avión porque su conversación levantaba sospechas

EcoDiario.es
2/01/2009

Una familia musulmana ha sido expulsada por dos agentes del FBI de un avión de pasajeros que partía de Washington con destino a Florida después de que el resto de los viajeros se sintiera preocupado por sus comentarios en relación a la seguridad de sus asientos. La compañía se ha negado a reubicarlos en otro avión a pesar de que las fuerzas de seguridad concluyeron que no eran peligrosos.

En concreto, ocho miembros de una misma familia fueron desalojados por temor a posibles actos terroristas. Atif Irfam, ciudadano estadounidense y uno de los expulsados, asegura sin embargo que todavía se siente atónito y perplejo acerca de lo sucedido. Defiende que la conversación fue sacada de contexto y malinterpretada.

"Sólo hablábamos de si es más seguro sentarse cercar de las alas, en la parte delantera o en la trasera del avión", defiende uno de sus familiares. Poco después, y tras varias caras de alerta, dos agentes federales les pidieron que abandonasen el avión, según relata la CNN.

Ciudadanos de segunda

"La profesionalidad del FBI" ha sido intachable, defiende Atif Irfam, que se siente sin embargo ultrajado por el comportamiento de la compañía aérea. "Nos trataron como ciudadanos de segunda. Sólo por ser musulmanes ya se levantan sospechas", defiende.

AirTran, la compañía implicada defiende no obstante su postura. "Se les devolvió el dinero y podrán volver a volar con nosotros", explican. "Actuamos dentro de la ley", matizan. Pero Irfam insiste en que el dinero no es lo que le preocupa, sino como ha sido tratada su familia. "En nuestra conversación no había palabras como bomba o explosión", explica uno de sus familiares.

Por ello, la familia fue obligada a descender del avión y el resto de los pasajeros fueron desalojados del avión, incluida la tripulación y el equipaje para volver a pasar todos los controles.

A pesar de que el FBI comprobó que la familia estaba "limpia", no les dejaron volver al avión y tuvieron que comprar billetes nuevos, lo que les salió más caro que la indemnización concedida por la compañía.