lunes, 23 de noviembre de 2009

El caso de Studs Terkel: Más de cuatro décadas rastreado por el FBI


cubadebate
20/11/2009

Es probable que si en Cuba y en el resto de América Latina se menciona a Studs Terkel solo unas pocas personas puedan decir que se trata de un periodista, escritor, historiador, actor y locutor norteamericano que alcanzó notoriedad en el pasado siglo por sus enfoques y conducta ética y valerosa, que le hicieron acreedor de un premio Pulitzer en 1985, pese a tener un pensamiento alejado de los círculos de poder derechistas. Lo alcanzó por su libro de no ficción “Good War” sobre la Segunda Guerra Mundial.

Terkel murió a finales del pasado año, a la edad de 96 años, durante los cuales sentó cátedra cómo conductor de un programa de radio diario transmitido durante 45 años por la frecuencia 98.7 WFMT de Chicago, columnista de importantes periódicos y escritor de populares libros sobre distintos aspectos de la vida de la sociedad norteamericana. La Depresión de la década del 30, la Segunda Guerra Mundial, el racismo, el “sueño americano”, el folklore y la música, las penurias de la clase trabajadora, la corrupción en los centros de poder, en fin, nada escapó a la historia escrita por Terkel, basada fundamentalmente en entrevistas realizadas a centenares de personas. También conocidos son sus libros de entrevistas “Division Street”, “Hard Times” y “Working”, en cuyas páginas se refleja una extensa parte de la realidad de los Estados Unidos del siglo XX. “Historia oral de los Estados Unidos”, así se identifican esos libros.

Otra página interesante sobre la vida de Terkel es que interpretó el papel de un periodista en la película “Ocho hombres” referida al escándalo ocurrido en la Serie Mundial de Béisbol de 1919 cuando ocho jugadores de los Medias Blancas de Chicago se vendieron por dinero a apostadores.

¿Por qué ahora, más de un año después de su muerte, Terkel ocupa nuevamente los titulares de la prensa norteamericana? Ocurrió que un servicio de noticias de Nueva York supo de la existencia en los archivos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de un voluminoso expediente sobre ese intelectual, y pidió que fuese desclasificado y hecho público. Efectivamente, el expediente tiene 296 páginas, y el FBI aceptó que 147 de ellas se hiciesen públicas.


Lo más curioso es la revelación de que Terkel fue vigilado cotidianamente por el FBI desde 1945 hasta 1990. Toda su vida en esos años, incluso la profesional y privada, está registrada en ese expediente policial. La última anotación que aparece es un artículo que publicó en el Wall Street Journal en 1990 donde señala que en Estados Unidos se vive “un momento corrupto”. Justificación del FBI para rastrearlo durante 45 años: ¡Terkel era sospechoso de actividades comunistas y actuar contra los intereses de la nación americana!

En los documentos desclasificados aparece desde que estuvo en un mitin en Chicago junto con el cantante y actor Paul Robeson, luchador contra el fascismo y el racismo, hasta lo que le pasó durante la era macarthista, en los días de la cacería de brujas, cuando se le prohibió presentarse en la televisión. Fue entonces cuando Terkel aceptó un contrato con la BBC de Londres, y en los documentos del FBI se hace referencia con énfasis a un reportaje enviado por Terkel a esa emisora sobre “el lado sórdido de Chicago”, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida, como expresión de que ese periodista no estaba siendo leal a su nación. Y no faltan los chequeos que los agentes del FBI hicieron a las actividades que como trabajadora social y luchadora contra la guerra efectuó Ida Golberg, la esposa de Terkel, quien falleció en 1999.

¿Qué demuestra todo este largo rastreo de la policía secreta estadounidense sobre una honesta figura del periodismo y la cultura norteamericana?

Que los agentes del FBI no solo se dedican a investigar y actuar contra sospechosos de robar bancos, malversar al fisco o participar en negocios ilegales como la pornografía, como los muestran en los filmes de Hollywood, sino que también investigan y arman “historias negras” contra profesionales honestos que, a pesar de los riesgos, expresan la verdad y dan sus opiniones a través de los medios de comunicación del sistema. Y tal es el caso del periodista y escritor Studs Terkel.

Solo el FBI dejó tranquilo a esta figura de la cultura norteamericana cuando cumplió noventa años de edad, es decir en los últimos seis años de su vida. Al menos, en los documentos desclasificados no aparece ningún informe de los agentes de ese cuerpo represivo sobre las actividades de Studs Terkel.


Ni siquiera en esos años finales de su vida Terkel dejó de actuar guiado por sus firmes convicciones. En el 2006 suscribió una demanda ante los tri-bunales oponiéndose a que la empresa telefónica transnacional ATT diese, sin una previa orden judicial, los registros telefónicos de sus clientes a la Agencia de Seguridad Nacional del gobierno de Bush. La demanda, sin embargo, fue desestimada por un juez.

Finalizo con algo ilustrativo publicado por un periódico de Chicago: Existían sospechas sobre el radicalismo de Terkel porque “leía periódicos comunistas”.

Y eso dicen los que hablan de libertad de expresión, de prensa, de opinión, de pluralismo, de democracia, de derechos humanos…y de otras “delicias” y “almíbares” con que llenan sus periódicos, revistas, espacios de televisión, de radio, de Internet, etc.

(Extraído de www.cubadebate.cu)

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