lunes, 28 de julio de 2008

Con tráfico humano se construye la Embajada de EEUU en Irak

Por David Phinney
25/3/2008

Después de haber arrasado ciudades enteras con la ocupación militar de Irak, después de haber saqueado los sitios arqueológicos y desarrollado un enorme tráfico comercial con objetos históricos pillados en los museos por las tropas US, piezas arqueológicas que representan la memoria de la cultura iraquí, los EEUU emprenden la construcción de una enorme embajada fortificada en Bagdad gracias a un tráfico humano de trabajadores clandestinos. Washington ha venido a Irak para quedarse hasta que no haya más petróleo que sirva. El cuento de traer la democracia y sacarse de encima un dictador ha sido el pretexto. Una investigación que hace parte de las 25 historias censuradas por la prensa comercial.


El monumento que aplaude la liberación de EEUU y la democracia en Irak será la embajada más costosa y pesadamente fortificada del mundo y está construyéndose por un contratista de Kuwait repetidamente acusado de utilizar trabajo forzado traficado desde Asia del Sur bajo contratos con EEUU. La fortaleza, programada para inaugurarse en este septiembre de 2007, a un costo de 592 millones de dólares, ocupara 104 acres, equivalentes a unas 420 hectáreas, superficie similar a la ciudad del Vaticano.

Con un contrato altamente secreto concedido por el Departamento de Estado, la empresa contratista First Kuwaiti Trading & Contracting, incrustada en Irak en las filas de la Halliburton/KBR [del vicepresidente de EEUU, Dean Cheney], utiliza prácticas engañosas de reclutamiento de trabajadores llamadas “cebo y corte” (bait-and-switch). Haciendo trampas, la empresa recluta a millares de ciudadanos de países que tienen prohibido viajar o trabajar en Irak, pasándolos de contrabando a campos de trabajo brutales e inhumanos donde permanecen por meses, en el mismísimo centro de la “zona verde” controlada por EEUU, "derechamente debajo de la nariz del Departamento de Estado de EEUU”.

A través de Associated Press se reportó que los 5.500 estadounidenses e Iraquíes que trabajan en la embajada son lejos más numerosos que en cualquier otra misión de EEUU en todo el mundo”1, pero los grandes medios corporativos no hacen ninguna mención sobre los 3.000 trabajadores sur-asiáticos que trabajan para los contratistas viviendo y laborando en condiciones abismales y peligrosas.

Empleados estadounidenses de FKTC divulgaron testimonios sobre la emisión de falsos pases de embarque en Dubai y alteración de los planes de viaje de los obreros sur-asiáticos reteniendo los pasaportes de los trabajadores, quienes en lugar de volar al destino prometido aterrizaron en el escenario de guerra de Bagdad. John Owen, ex gerente de FKTC para la construcción de la embajada de EEUU, describió al periodista David Phinney la terrible decepción que mostraban los trabajadores contrabandeados a Irak bajo engaño.

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