sábado, 5 de julio de 2008

Fundamentos de la religión errada de Bush

Adital
03.02.06
P. Luis Barrios
Sacerdote episcopal, periodista, psicólogo, activista comunitario
y profesor de la Universidad de Nueva York (CUNY)


Desde que hizo su entrada a la presidencia George W. Bush, en su intento por dictaminar la política de control no solo de Estados Unidos sino de todo el mundo, nos ha demostrado que para él no hay disociación entre lo religioso y lo moral. Prácticamente nos ha estado imponiendo su manera de pensar que no hay moralidad sin religión, por lo tanto, cuando una persona se aparta de la religión automáticamente es inmoral.

Este asunto de la creencia en una religión nos sigue llevando a la práctica de la violación de derechos humanos al igual que de derechos civiles. Por supuesto, esta manera de pensar no es nueva. Recuerden que en su período presidencial (1953-1961) Dwight D. Eisenhower, también oriundo de Texas, se atrevió a decir que todas las personas deberían de tener una fe religiosa, sin importar cual fe. Lo cual es lo mismo que decir -vuelvo y lo recalco- que es necesario el practicar alguna religión porque de lo contrario nos hemos apartamos de lo moral. De aquí la manera tan absurda en que por un lado las agencias gubernamentales dentro del poder ejecutivo se han caracterizado por promover esta agenda de la religión cristo-centrista al extremo de que en la campaña moralista de prevención del VIH/SIDA se han atrevido a decir que la abstinencia sexual es la solución. Asunto que ni ell@s mismo se lo creen.

Contrario a Eisenhower, la moralidad de Bush sostiene que todas las personas tienen que practicar la religión del cristo-centrismo protestante. De aquí su cruzada de demonizar y criminalizar a otras religiones como por ejemplo el Islam. Al Judaísmo él lo tolera, aunque no me parece que lo respeta, siempre y cuando este promueva los principios errados del sionismo caracterizado con la agenda de la supremacía de Israel, la colonización de los países árabes y la justificación de los territorios ocupados junto a la destrucción del pueblo de Palestina.

De aquí el que ahora Bush y su gente el su moral religiosa no reconocen la victoria electoral del gobierno de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), catalogándoles de terroristas. Lo histórico en este proceso, no pretende justificar las acciones terroristas de Hamas contra poblaciones civiles israelitas, pero es importantísimo el poder entender que estas acciones de Hamas, como todos los procesos de violencia se dan en un contexto histórico, social y político, nunca en un vacío. Por eso cuando Hamas se funda en el año 1988 surge como respuesta revolucionaria contra el terrorismo del gobierno de Israel de ocupar y colonizar los territorios palestinos de Cisjordânia y la Franja de Gaza. De aquí mi opinión por un lado en estos asuntos de la moralidad y la religión que el problema no es el terrorismo palestino sino más bien el terrorismo de los territorios ocupados por Israel. De aquí también la necesidad de entender que la intifada (levantamiento) Palestina no es una acción de anti-semitismo, sino más bien una repuesta nacionalista anti-sionista.

Por otro lado, también tenemos aquí en Estados Unidos al poder judicial en donde jueces de la Suprema Corte, como por ejemplo Samuel Alito, son confirmados solo porque tienen un historial judicial que responde a la agenda religiosa moralista de control de Bush. De aquí la penosa realidad que la calidad de compromiso de l@s candidat@s está basada en buscar la manera en que se sigue promoviendo, la criminalización del aborto, la patologización de la relación o matrimonio entre parejas del mismo sexo y el satanismo de la eutanasia, entre otros retos humanos.

Este asunto de proteger los valores morales de la religiosidad de la clase dominante es una manera de garantizar el que esta gente continúe teniendo el control del poder político, social y económico.


Yo le digo, tanto a Bush como a quienes producen esta teología charlatana moralista, que la moralidad es -y debe continuar siendo- completamente independiente de la religión. De aquí el engaño de tratar de hacernos creer que en los procesos de la lucha por la justicia el enfrentamiento será entre quienes creen en Dios y quienes no creen. Estos son mentiras. La lucha por la justicia ha sido y seguirá siendo entre quienes creemos en la paz con justicia y quienes no creen.

Es en este contexto que las personas ateas, no religiosas, teístas y religiosas nos tomaremos de la mano y construiremos un mundo diferente, pero mejor promoviendo los valores de la moral de la vivencia colectiva. En esta vivencia y relaciones con la vida, creamos o no creamos en Dios, nuestro reto es hacer lo correcto. Hay realidades concretas en esta vivencia colectiva que no las podemos ignorar como por ejemplo la realidad de cómo la política capitalista corporativa, el hambre, el no tener viviendas, el no tener acceso a servicios médicos o educativos, el racismo, el etnocentrismo, el heterosexismo, el sexismo, el cristo-centrismo y la cruzada guerrera del presidente Bush cada día nos jode más. Entonces, ¿por qué dejarnos joder?

Por lo tanto, rescatemos los valores morales del respeto hacia la creación de nuestra Diosa, en donde valoremos nuestras diferencias humanas, garanticemos la igualdad en la repartición de lo creado y a la misma vez protegemos a nuestra madre tierra y el reino animal. Trabajar para construir esta moralidad de la paz con justicia es nuestro mayor reto.