miércoles, 25 de junio de 2008

Revelaciones de un ex-espía: Al Qaeda es la CIA y el MI6

Ernesto Carmona
30-11-2005
Reseau Voltaire / Webislam

En el coloquio Axis for Peace (http://www.axisforpeace.net/) celebrado en Bruselas los pasados 18 y 19 de noviembre, el ex agente de 39 años David Shayler hizo una aparición espectacular no anunciada, en el último día de debates del coloquio, con una breve intervención ante un auditorio atónito de un centenar de personas procedentes de todo el mundo. El encuentro de Bruselas reunió a personalidades progresistas de todo el planeta interesadas en coordinar mejor sus esfuerzos contra los designios guerreristas de George W. Bush y su socio Tony Blair.

Numerosas intervenciones desnudaron la estrecha relación que mantiene la coalición que invadió a Iraq -encabezada por EEUU y el Reino Unido- con los llamados "terroristas islámicos" que en el fondo son también sus propios aliados, inflados por los medios mundiales de comunicación que -de paso- ignoraron esta reunión efectuada en el Centro Internacional de Prensa de la ciudad que sirve de sede a la Unión Europea y al pacto militar del Atlántico Norte, la OTAN.

Otros delegados afirmaron que también es un mito mediático la existencia de Abu Musab Al Zarqawi el "enemigo número 2" de la coalición y supuesto "brazo derecho de Bin Laden", a quien se presenta como presunto "cabecilla" de la resistencia iraquí, a veces con una pierna menos, aunque en otras imágenes prefabricadas muestra sus dos miembros intactos. Se trata de otra figura mediática inventada por la propaganda de guerra para personificar a un enemigo de carne y hueso que sea perceptible para el ciudadano estadounidense común y corriente, cuyo cerebro está sometido al acucioso lavado cotidiano de la gran prensa, a fin de mantener vivo el miedo al "terrorismo" y continuar justificando la inútil invasión y la guerra en Iraq.

El MI6 es la rama número 6 del servicio llamado Military Intelligence que cumple sus tareas de espionaje en el extranjero, mientras que el MI5 atiende asuntos de seguridad casi idénticos, pero sólo en el ámbito doméstico del Reino Unido. La inteligencia militar británica es un mega aparato de espionaje que tiene 19 divisiones o agencias MI.

Shayler servía en el MI5 cuando se percató que sus jefes negociaban operaciones de asesinato con los colegas de Bin Laden, que por esos años trabajaba abiertamente con la CIA. "Quise dar una voz de alarma, pero fue a mí a quien pusieron en prisión", afirmó dramáticamente el ex agente. Hacia 1994, el entonces agente activo del MI5 alertó que el MI6 financiaba una célula terrorista en Libia cuyo plan consistía en asesinar al jefe de Estado Muammar el Gaddafi. La acción se realizó en marzo de 1996, pero falló porque la bomba explotó en un automóvil equivocado, causando la muerte de otras personas, entre ellos varios espectadores ajenos al entorno de Gaddafi. El servicio de inteligencia británico restó importancia a este acto terrorista -que calcinó a quienes utilizaban el vehículo- alegando un simple "daño colateral", dijo Shayler.

El ex agente manifestó que la democracia en el Reino Unido no es más que un mito. Dijo que el fallecido ex ministro de Relaciones Exteriores Robin Cook negó el atentado de Libia, hecho con total impunidad, al igual que otros actos terroristas perpetrados por el MI6 en El Líbano e Irán. Añadió que también existen documentos concluyentes sobre la "asociación de trabajo" del MI6 con terroristas eslavos. Shayler se destacó denunciando en la prensa británica las malas prácticas de los servicios de inteligencia en la guerra sucia de Irlanda.

En su espectacular intervención en el foro de Bruselas, Shayler dijo que el MI6 bombardeó la embajada de EEUU en Londres para cargarle después el atentado a la red Al Qaeda. Shayler aseguró que los servicios secretos británicos y estadounidenses organizan la mayoría de los atentados terroristas atribuidos a Al-Qaeda, con el fin de servir a los designios bélicos de sus países.

Explicó que la importante presencia de grupúsculos fundamentalistas musulmanes que pululan en el Reino Unido es tolerada por los servicios secretos precisamente para infiltrarlos y dirigirlos. Sentenció que "el terrorismo está coordinado por el MI6 y la CIA, quienes lo alientan" y concluyó que la llamada "lucha contra el mal" está causando estragos, es decir, "hace mucho mal" ... y con notorio entusiasmo.

Shayler, quien trabajó en los servicios británicos entre 1991 y 1996, lleva casi una década viviendo en el exilio. Fue arrestado en Francia el 1 de agosto de 1998 y pasó varios meses preso, a solicitud del gobierno británico que lo acusó de violar la ley de secretos oficiales del Reino Unido, pero los jueces galos no otorgaron su extradición. El 18 de noviembre de ese mismo año, la sala del Tribunal de Apelaciones de París que preside Marie-Elisabeth Ponroy decidió su libertad aduciendo que la acusación era política y no cabía aplicar el tratado europeo de extradición.

Desde entonces, Shayler sigue libre en Francia. Y no cesa de denunciar a Londres. Para el gobierno de Blair, su sola existencia es como una afrenta. El ex agente denunció las escuchas telefónicas hechas a una periodista de The Guardian, el alcoholismo de algunos agentes y la ineficacia de la lucha contra el terrorismo de Irlanda del Norte.

En agosto de 1997 Shayler publicó una serie de artículos criticando al MI5 en favor del interés público. Por ejemplo, reveló cómo el servicio vigilaba a prominentes políticos sospechosos de ser "quinta-columnistas", entre otros al mismísimo ministro del Interior Jack Straw, hoy canciller del propio Blair.

Más adelante relató cómo un periodista de izquierda fue investigado por MI5 sin ceñirse -a sabiendas- a sus propios procedimientos legales. Describió la intransigencia de la dirección del servicio, la embriaguez desenfrenada y la moral decadente reinantes al interior del MI5.

En otras denuncias periodísticas Shayler describió cómo el MI5 no reaccionó frente a un inminente ataque terrorista contra la embajada israelí que hirió a 20 personas en 1994. La solitaria lucha de este ex agente está relatada en el libro "Defendiendo el Reino: el MI5 y el affaire Shayler"